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“No denuncie, ellos son puros abogados; mejor váyase y olvídelo”

Una de las víctimas de los fraudes cometidos por la empresa Sofin decidió realizar sus propias investigaciones ante la nula respuesta de las autoridades

“No denuncie, ellos son puros abogados; mejor váyase y olvídelo” | La Crónica de Hoy

Una de las víctimas de los fraudes cometidos por la empresa Sofin, investigada por delitos financieros, decidió realizar sus propias investigaciones ante la nula respuesta de las autoridades de la PGJCDMX. Es Daniel, quien está en esa indagatoria ciudadana desde 2018 (pidió que se le llamara así hasta que las nuevas denuncias estén en firme ante la autoridad competente). Ha buscado direcciones y descubierto un modus operandi de la empresa acusada de defraudar a cientos de personas.

La Procuraduría dio carpetazo a su caso, denunciado ese mismo año. Al acudir a denunciar el fraude, servidores públicos del Ministerio Público CUH-7 lo desalentaron y desestimaron su queja, incitándolo a que desistiera de presentarla. Logró que el MP hiciera esa primera parte, pero notó el desinterés, por lo que él decidió continuar, de forma independiente, con la investigación.

Al paso del tiempo descubrió, asegura, que Sofin es en realidad una red de crimen organizado, dedicada a defraudar a la gente y que tiene su base de operaciones en las zonas de Insurgentes, Roma Norte y Condesa.

La victima comenta que elementos de la Secretaría de Seguridad Ciudadana acudían e ingresaban a las oficinas de Sofin cuando ésta los requería para desalojar a clientes molestos que exigían que les devolvieran sus valores.

LA INVESTIGACIÓN. En el 2018, Daniel se ganaba la vida como chofer de Uber, hasta que unos hampones le robaron la unidad con la que trabajaba.

Desesperado una tarde de septiembre recibió, mientras caminaba sobre Insurgentes, un flyer con letras grandes que decía: ¿Te urge dinero? ¡Nosotros te ayudamos!

El padre de familia vio en ese pedazo de papel una señal para poder solucionar sus problemas, solicitando un préstamo por 250 mil pesos, sin saber que sería una de las peores decisiones de su vida.

Sofin se localizaba en ese momento en Insurgentes 505, en cuestión de tan solo una semana, la firma le robó 11 mil 500 pesos en efectivo y toda una colección de joyería valuada en alrededor de 150 mil pesos.

A Daniel le hicieron pagar una fianza del 8 por ciento de su futuro crédito y un seguro de vida con un costo de 15 mil pesos, esto como requisito para  autorizarle el préstamo.

Cuando empezó a quedar claro el fraude, Daniel se presentaba molesto a esas oficinas y en una ocasión fue intimidado por elementos de policía capitalina. Intentaba  obtener los documentos originales con los cuales se daba por cancelado su contrato.

“Llegaron unos policías de la Secretaria de Seguridad Publica, que siempre acudían para salvaguardar la situación en favor de la empresa y empiezan a intimidarme diciéndome: Mira es mejor que no te metas en broncas con ellos porque son abogados, mejor ya vete y lo dejamos por la paz”, recordó.

Y agregó: “Alegaron que no iban a poder conseguir  pruebas necesarias para castigarlos, que me iba a tardar mucho, que mejor ya lo dejara así y un sinfín de pretextos para no actuar en ley”. Daniel acudió a la Fiscalía Desconcentrada CUH-7, ubicada en Álvaro Obregón 269, en la colonia Roma Norte, para levantar una denuncia en contra de Sofin por el delito de fraude.

“Después de 8 o 9 horas de espera, por fin me recibieron, no sin antes haber tenido que pasar por dos o tres abogados que trataron de desestimular mi denuncia, tratando de que no la hiciera; sin embargo, al final les exigí que la levantaran porque es mi derecho como ciudadano”.

Fue Edgar Camacho, jefe de ese Ministerio Público en ese momento, quien le informó que el proceso iba a terminar archivado, ya que según él “estos son procesos independientes, en los que hay un contrato y esto se va para el ámbito civil, por eso van a terminar archivados”.

Luego de esto, Daniel no volvió a recibir notificación alguna sobre su denuncia, ni a tener ningún tipo de contacto por parte del Ministerio Público para conocer cuál era el estatus de la investigación, por lo que él continuó siguiendo a esta empresa y recopilando información.

Daniel ha logrado vincular el nombre de un supuesto encargado jurídico en varias de las empresas dedicadas a esto. Además, ha logrado localizar el domicilio actual donde operan y ya constató que han duplicado los filtros de seguridad para elegir a sus víctimas, asegurándose así que no sean policías de investigación o victimas anteriores que les estén siguiendo la pista.

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