Escenario


“No estudié cine para hablar de la violencia, pero no puedo ser indiferente”

ENTREVISTA. La cineasta Tatiana Huezo comparte con Crónica detalles de Noche de fuego, su primer largometraje de ficción después de aclamados documentales como El lugar más pequeño y Tempestad.

“No estudié cine para hablar de la violencia, pero no puedo ser indiferente” | La Crónica de Hoy

La cineasta recibió el Premio Spotlight en el Festival Internacional de Cine de Los Cabos, donde se mostró una retrospectiva de su obra. (Foto: Especial Los Cabos)

"Las historias ligadas al dolor, a la pérdida y a la violencia es algo que no escogí, pero no he podido ser indiferente a ellas", expresó la cineasta Tatiana Huezo, en entrevista con Crónica, en el marco de la octava edición del Festival Internacional de Cine de Los Cabos, en donde recibió el premio Spot­light por su trabajo documental y en el que mostró un avance de su primer largometraje de ficción Noche de fuego.

“Me hice cineasta porque me gusta contar historias y porque cuando era chica e iba al cine me apasionaba sentir, soñar y vivir cosas a través de unos personajes que estaban en una pantalla. Desde chica fue muy intensa mi forma de recibir las películas y ahí nació mi necesidad por ser una cuentacuentos”, dijo.

Sin embargo, todas las historias que ha documentado en la pantalla grande han estado inmersas en una atmósfera de terror: “No estudié cine para hablar de la violencia, ojalá que no hubiera sido así. Mi meta en la vida no es seguir hablando de la violencia. Digamos que la vida me ha traído de sopetón, me ha acercado de una forma muy fuerte e intempestiva a estas historias, temas y personajes”, comentó.

“Como en El lugar más pequeño y después Tempestad, a los que me he acercado también porque son historias de personas fuertes y complejas, con agujeros tan grandes adentro pero también tan llenos de luz, fuerza y esperanza que me han inspirado en la vida a seguir contando. Pero no lo escogí y ha llegado a mi vida”, añadió la cineasta que es la única mujer en la historia en ganar el Premio Ariel a Mejor Dirección, por Tempestad.

Una niña llora mientras le cortan el cabello. Ve frente al espejo de una peluquería como sus cabellos se quedan pegados a sus mejillas a causa de las lágrimas. Llora porque le cortan el pelo para que parezca niño, y así pueda sobrevivir en su comunidad. En otro momento aparece escondida en el pasto de su casa, mientras hombres armados le piden a su madre que la entregue: “no tengo ninguna hija, solo un niño”, responde la mamá con machete en mano. De pronto se escuchan disparos y la pantalla se va a negros. Así son las dos escenas que adelantó la cineasta en Los Cabos, y que han dejado un vacío en el estómago del público presente.

“Tengo el antecedente de haber trabajado con temas tan dolorosos y violentos y hay algo de lo que todavía no logro separarme que es lo que pasa en México: lo que significa la violencia en la vida de una persona, de algo que trastoca tu vida y como un acontecimiento puede hacer algo que sea irreversible en tu vida. No puedo separarme de eso, me sigo impactando cada día y cada vez con todo lo que sucede alrededor nuestro”, explicó.

“Ha habido diversas formas de contar la violencia en mis trabajos anteriores. La enorme ventaja de la ficción es que puedes representarlo y reconstruirlo todo. Escribí el guion con la libertad absoluta de generar las escenas que creía necesarias, que tal vez serían imposibles de filmar si estuvieras haciendo un documental”, añadió.

La sinopsis del filme es la siguiente: En las montañas de Guerrero, las mujeres deben hallar la forma de sobrevivir y mantenerse, en un lugar donde los hombres deben abandonar su pueblo, en busca de mejores oportunidades de trabajo. Sin embargo, la zona es controlada por violentos cárteles de droga, por lo que las mujeres disfrazan a sus hijas como varones, esperando que eso las pueda proteger de los narcotraficantes. En ese ambiente, Ladydi es una inteligente y positiva niña, que sueña con un futuro mejor e idea planes para alcanzarlo. Pero cuando tiene la oportunidad de salir del pueblo, un crimen vincula a una de sus amigas y a ella misma, poniendo todo su futuro y sueños en riesgo.

Se trata de una película inspirada en la novela Prayers for the Stolen de Jennifer Clement, que es producida por Nicolás Celis (Desierto) y Jim Stark (Coffee and Cigarettes), “en un principio, “entré en un conflicto fuerte porque para mí era importante hacer mía la historia y eso me implicaba tomar una distancia del libro y la autora. Hablé con ellos y les pedí representar el mundo desde donde lo puedo ver yo (…) Tal vez lo más importante en este viaje para mí ha sido poner las emociones de un ser humano en la piel de un personaje”, agregó.

Luego llegaron las motivaciones, “lo que más me enganchó del proyecto fue explorar lo que significa vivir en un entorno violento siendo niña en este país. Paralelamente a esa situación, el libro mismo me provocó, me dijo que la podía contar. También la génesis está alimentada del lado personal, que es por donde me aproximo a las historias, es decir, lo que me duele y lo que me pasa, en este caso el universo de mi infancia y adolescencia es el universo donde habita esta historia y en el cual estoy sumergida porque soy mamá de una pequeña a quien veo cada día”, enfatizó.

También explicó que aunque se trata de una ficción, no se aleja de la mirada que conocemos de su trabajo, “hay un vínculo con la construcción de mis filmes documentales, desde ahí sé mirar y de ahí me atreví a trabajar. Mi brújula para construir esta historia siempre fue la realidad, el instinto para poder identificar algo de verdad”, argumentó.

Finalmente, adelantó que a pesar de que las escenas fueron crudas y desmotivadoras, el filme tendrá un mensaje positivo, “vimos dos escenas muy fuertes, sé que es una película muy fuerte e intensa pero también llena de magia y de luz, de mucha rebeldía y muchísimo amor”, concluyó.

Comentarios:

Destacado:

+ -