Opinión


No hay que ignorar las señales

No hay que ignorar las señales | La Crónica de Hoy

En un mensaje relevante en el marco de los 100 días y seguro con el afán de calmar a los mercados que se encuentran nerviosos por el rumbo del país, el Presidente mencionó que “la economía está en marcha, aún crece poco, pero no hay ni asomo de recesión… que se van a quedar con las ganas”.

Ojalá y tenga razón, porque a nadie conviene (en México) que se dé un escenario de recesión económica; sin embargo, las consecuencias del desabasto de gasolina aún no las sentimos, el freno al gasto público todavía no se ve reflejado en la economía, pero habrá que esperar al 25 de marzo, cuando se publicará el Indicador Global de la Actividad Económica (IGAE), indicador que tuvo un comportamiento débil en diciembre de 2018 (0.2% anual).

Asimismo, existen otras señales que no debemos perder de vista, porque si bien no existe recesión económica, sí hay desaceleración, pero esto sucede en prácticamente todas las economías del mundo y dicha tendencia no cambiará si no se blinda con medidas antirrecesión y el blindaje de la inversión.

Porque como se ha sostenido, 100 días son pocos días para evaluar a una administración, pero permiten hacer un alto en el camino, leer las señales del rumbo de la nación, evaluar los resultados, modificar el rumbo de ser necesario. Debemos estar ciertos que el equipo económico del Presidente sabe de los riesgos, los ha medido y reconoce que existen indicadores que señalan que la marcha de la economía no es la correcta, que saben que hay señales internas y externas que marcan un riesgo económico, que quizá no lo señalen públicamente por prudencia política, pero lo reconocen y quizá, también, aceptan que dadas las condiciones actuales crecer este año al 4% no es posible.

Pero más allá de la estrategia de comunicación y de declaraciones que deriven de ésta, lo que resulta relevante es que los signos económicos que tenemos en México no hablan de que gozamos de cabal salud y que ésta no depende sólo de la buena voluntad de quien gobierna, sino de elementos objetivos, de resultados duros y hasta de sacudidas externas de otras economías.

Por eso, este recuento de los primeros 100 días nos debe arrojar dos reflexiones: primero, que no son suficientes para medir de forma certera los resultados de un país, se requiere de más tiempo; y segundo, sirven para tomar con seriedad las señales que el entorno provee y es, en el caso de nuestra economía que los focos están prendidos, donde inevitablemente tendremos noticias pronto y ése sí es un buen indicador que va más allá de una declaración.

 

Luis David Fernández Araya
Twitter: @DrLuisDavidFer

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