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“No más barreras” lema del día internacional de Cáncer infantil

El cáncer es una de las principales causas de mortalidad entre niños y adolescentes en todo el mundo; cada año se diagnostica cáncer a aproximadamente 300.000 niños de entre 0 y 19 años.

“No más barreras” lema del día internacional de Cáncer infantil | La Crónica de Hoy

Detección oportuna y tratamiento adecuado hace la diferencia

El cáncer infantil comprende numerosos tipos de tumores diferentes que se desarrollan en niños y adolescentes de 0 a 19 años. El término “cáncer infantil” generalmente se utiliza para designar distintos tipos de cáncer que afectan a  los  niños antes de cumplir los 15 años. Este tipo de cáncer es poco frecuente, pues representa entre un 0,5% y un 4,6% de la carga total de morbilidad por esta causa. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS),  las tasas mundiales de incidencia oscilan entre 50 y 200 por cada millón de niños, en todo el mundo.

Los tipos más comunes son la leucemia, el cáncer cerebral, el linfoma y los tumores sólidos como el neuroblastoma y el tumor de Wilms. Asimismo, la OMS señala que en general, la leucemia representa alrededor de una tercera parte de todos los cánceres infantiles. Algunos de los tumores malignos que más se presentan son: los linfomas y los tumores del sistema nervioso central.  

Por otro lado, algunos de los males de este tipo se dan casi que exclusivamente en los menores, tales como los neuroblastomas, los nefroblastomas, los meduloblastomas y los retinoblastomas.

Afortunadamente, en los últimos años se han registrado avances muy importantes en el tratamiento del cáncer infantil. Un ejemplo es la leucemia aguda, una enfermedad que hasta hace 30 años era considerada inevitablemente fatal. En la actualidad, siendo el tipo de cáncer más frecuente en la infancia, tiene una sobrevida a 5 años superior al 70%, lo que implica que la mayoría de los pacientes pueden curarse definitivamente.

Por lo general, el cáncer infantil no se puede prevenir ni detectar.  Mejorar los resultados de los niños aquejados de cáncer exige un diagnóstico precoz y preciso seguido de un tratamiento eficaz.

La mayoría de los cánceres infantiles se pueden curar con medicamentos genéricos y con tratamientos de otros tipos, como la cirugía y la radioterapia. Las defunciones evitables debidas a los cánceres infantiles en los países de ingresos medianos y bajos se producen a consecuencia de la falta de diagnóstico, los diagnósticos incorrectos o tardíos, las dificultades para acceder a la atención sanitaria, el abandono del tratamiento, la muerte por toxicidad y las mayores tasas de recidivas.

Según datos del Registro de Cáncer en Niños y Adolescentes (RCNA) las tasas de Incidencia (por millón) hasta el 2017 fueron: 89.6 Nacional, 111.4 en niños (0 a 9 años) y 68.1 en Adolescentes (10-19 años). Por grupo de edad, el grupo de 0 a 4 años presentó la mayor tasa de incidencia, con 135.8; mientras que el grupo de adolescentes entre los 15 y los 19 años tuvo la menor incidencia con 52.6.

Por sexo, reitera Conapo, 56% de los casos registrados corresponde a varones y 44% a mujeres. La mayor tasa de mortalidad (6.79) ocurrió en adolescentes hombres y la mayoría de los casos del RCNA fueron: leucemias (48%), linfomas (12%) y tumores del Sistema Nervioso Central (9%).

¿Qué provoca el cáncer en los niños?

El cáncer afecta a personas de todas las edades y puede aparecer en cualquier parte del cuerpo. Comienza con cambios genéticos en una sola célula que posteriormente se multiplica sin control. En muchos cánceres, este comportamiento da lugar a una masa (o tumor). Si no se trata, el cáncer por lo general se extiende, invade otras partes del cuerpo y provoca la muerte.

A diferencia del cáncer en adultos, la inmensa mayoría de los cánceres en los niños no tiene una causa conocida. Muchos estudios han tratado de identificar las causas del cáncer infantil, pero son muy pocos los cánceres causados por factores ambientales o relacionados con el modo de vida en los niños. Las medidas de prevención del cáncer en los niños deben centrarse en los comportamientos que impedirán que desarrollen cánceres prevenibles cuando sean adultos.

Algunas infecciones crónicas constituyen factores de riesgo de cáncer infantil y son más importantes en los países de ingresos medianos y bajos. Por ejemplo, el VIH, el virus de Epstein-Barr y el paludismo aumentan el riesgo de padecer algunos tipos de cánceres infantiles. Otras infecciones pueden incrementar las posibilidades de que los niños desarrollen cáncer en su vida adulta, por lo que es importante la vacunación y la aplicación de otros métodos, como el diagnóstico o la detección precoces, para reducir las infecciones crónicas que pueden provocar cáncer, ya sea en la infancia o con posterioridad.

Los datos actuales indican que aproximadamente el 10% de los niños que padecen cáncer tienen una predisposición genética. Es necesario continuar investigando para identificar los factores que inciden en el desarrollo de cáncer en los niños.

 

Cuando el cáncer se detecta en una fase temprana, es más probable que responda a un tratamiento eficaz y aumenten las probabilidades de supervivencia, se reduzca el sufrimiento y el tratamiento resulte más económico y menos intensivo. Un diagnóstico correcto es vital para tratar a esos niños, porque cada cáncer requiere un régimen terapéutico concreto que puede incluir cirugía, radioterapia y quimioterapia. 

El diagnóstico precoz consta de tres componentes:

concienciación de las familias y acceso a la atención sanitaria;

evaluación clínica, diagnóstico y determinación del estadio (averiguar hasta qué punto se ha propagado el cáncer);

acceso al tratamiento.

Un diagnóstico correcto es esencial para tratar a los niños enfermos de cáncer, ya que cada cáncer requiere un régimen terapéutico específico que puede incluir cirugía, radioterapia y quimioterapia. El acceso a un diagnóstico eficaz, los medicamentos esenciales, la anatomía patológica, los productos sanguíneos, la radioterapia, la tecnología y la atención psicosocial y de apoyo varía y no es equitativo en diferentes partes del mundo.

Señales de alarma

- Palidez, moretones, sangrado y dolor en los huesos
- Nódulos (bultos) o hinchazón, especialmente sin fiebre, ni dolor
- Pérdida de peso, fiebre, tos, falta de aire, o sudoración nocturna
- Pupila blanca, estrabismo
- Inflamación abdominal
- Dolor de cabeza, vómito
- Dolor en piernas, brazos, o hinchazón

No obstante, la curación es posible en más del 80% de los niños con cáncer, en la mayoría de los casos con medicamentos genéricos de bajo costo que figuran en la Lista de Medicamentos Esenciales de la OMS. En la Lista de Medicamentos Pediátricos Esenciales de la OMS, que se definen como los medicamentos que satisfacen las necesidades prioritarias de atención de salud de la población, figuran 22 citotóxicos y medicamentos coadyuvantes y 4 tratamientos hormonales para tratar el cáncer infantil. Los niños que terminan el tratamiento necesitan atención continuada para controlar las recurrencias y vigilar la posible toxicidad del tratamiento.

Los cuidados paliativos alivian los síntomas provocados por el cáncer y mejoran la calidad de vida de los pacientes y de sus familias. No todos los niños con cáncer se pueden curar, pero el alivio del sufrimiento es posible para todos los enfermos. Los cuidados paliativos pediátricos se consideran un componente central del tratamiento integral que se inicia cuando se diagnostica la enfermedad, y se dispensan independientemente de si el niño recibe o no un tratamiento con finalidad curativa.

Los programas de cuidados paliativos se pueden aplicar por medio de la atención comunitaria y domiciliaria con el fin de aliviar el dolor y ofrecer apoyo psicosocial a los pacientes y sus familias. Se debe proporcionar un acceso adecuado a la morfina oral y otros analgésicos para tratar el dolor moderado a intenso provocado por el cáncer, que afectan a más del 80% de los pacientes con cáncer en fase terminal.

Respuesta de la OMS

En 2018, la OMS puso en marcha, junto con algunos asociados, la Iniciativa Mundial contra el Cáncer Infantil para ofrecer asistencia técnica y en materia de liderazgo como apoyo a los gobiernos para la creación y el mantenimiento de programas de calidad dedicados al cáncer infantil. Su finalidad es lograr una tasa de supervivencia de, como mínimo, el 60% de los niños con cáncer en todo el mundo en 2030. Esta cifra representa aproximadamente el doble de la tasa de curación actual y salvará un millón más de vidas en los próximos diez años.

Los objetivos de la iniciativa son:

reforzar la capacidad de los países de ofrecer las mejores prácticas en atención médica para el cáncer infantil;

dar prioridad al cáncer infantil e incrementar la financiación disponible en el plano nacional y mundial.

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