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Norcorea presiona a Trump con el lanzamiento de cohetes de corto alcance

La segunda prueba en un mes aumenta la tensión con Seúl, mientras el presidente de EU minimiza los hechos y afirma que Kim “no hará nada” que ponga en peligro el diálogo.

Norcorea presiona a Trump con el lanzamiento de cohetes de corto alcance | La Crónica de Hoy

Imagen de la televisión norcoreana del lanzamiento de un misil de largo alcance en 2016.

Corea del Norte realizó ayer una nueva prueba de armas que incrementa en otro grado más su presión para que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, modifique su postura en las negociaciones sobre una posible desnuclearización de la península coreana.

Las autoridades surcoreanas indicaron que Pyongyang lanzó varios “proyectiles de corto alcance”, aunque en un inicio habían indicado que se trataba de un misil.

Horas más tarde, el régimen estalinista del Norte confirmó los lanzamientos, e indicó que se trató de pruebas de lanzacohetes “de grueso calibre y largo alcance y armas tácticas teledirigidas”.

La agencia oficial del país, la KCNA, explicó que el dictador, Kim Jong-un, asistió a las maniobras castrenses y que “tras determinar el orden y el procedimiento de ataque artillero, él dio la orden de abrir fuego”.

El lanzamiento se realizó en la península de Hodo, ubicada a unos 15 kilómetros al noreste de la ciudad portuaria oriental de Wonsan. Éste ya fue el escenario de alrededor de 20 pruebas del misil de corto alcance ­Hwasong-11, la última el 3 de marzo de 2015.

“Los proyectiles volaron entre 70 y 200 kilómetros” sobre el Mar de Japón (llamado Mar del Este en las dos Coreas) y cayeron al agua, según añadió en un comunicado el Estado Mayor Conjunto de Surcorea.

Según la KCNA, los ejercicios castrenses tenían como objetivo “evaluar e inspeccionar la capacidad operativa y la precisión” de sus equipos “y la eficiencia en combate de los armamentos”.

El matiz sobre si se trató de un misil o de un cohete es importante, porque disparar proyectiles de corto alcance viola las sanciones de la ONU impuestas sobre el régimen de los Kim por sus pruebas nucleares y de misiles balísticos.

AUMENTO DE LA TENSIÓN. Seúl consideró que el lanzamiento de los cohetes “viola el espíritu del acuerdo militar intercoreano” firmado el pasado septiembre y urgió a Pyongyang a “poner fin a acciones que activan la tensión”. Éstas son las palabras más duras del gobierno surcoreano hacia el Norte desde que se inició el acercamiento a principio de 2018.

Con el ensayo de ayer, el segundo en un mes, el mensaje de Kim parece claro: a falta de propuestas más flexibles por parte Washington, el régimen está un paso más de cerca de terminar con la moratoria sobre el lanzamiento de misiles sobre la que ha presumido repetidamente Donald Trump.

“HABRÁ ACUERDO”. Precisamente, el presidente estadunidense reaccionó a las informaciones restando importancia al lanzamiento, y aseguró que Kim Jong-un “no hará nada por interferir o impedir” el “enorme potencial económico de Corea del Norte”. “Además, sabe que estoy de su lado y no quiere romper la promesa que me hizo”, escribió Trump en su cuenta personal de Twitter. “¡Se alcanzará un acuerdo!”, zanjó.

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