Opinión


Nuestras tradiciones mexicanas

Nuestras tradiciones mexicanas | La Crónica de Hoy

Las tradiciones son costumbres que se trasmiten de generación en generación y que se repiten periódicamente en fechas y formas establecidas, las tienen las personas, las familias, los grupos de amigos, las asociaciones, las comunidades, los pueblos y las naciones.

Las tradiciones positivas son una riqueza para quienes las conservan y las viven. No puede haber, en ningún ámbito, ausencia de tradiciones.

México es un país rico en tradiciones, las tiene en lo religioso y en lo civil, las hay ancestrales y de reciente iniciación, las cuales se van consolidando como nuestro patrimonio.

Las familias que conservan y viven las tradiciones de sus ancestros son familias más sólidas y las que más fácilmente permanecen unidas; tienen rituales para los distintos eventos, celebran con determinados actos los cumpleaños y los aniversarios. Los alimentos que se usan  para cada celebración y hasta la ropa que usan tienen su propio estilo, dependiendo de la ocasión.

En México tenemos un mosaico de culturas, desde las tradiciones indígenas que todavía subsisten, hasta la modernidad más avanzada. Cada pueblo, ciudad o colonia ha ido acuñando sus propias tradiciones, algunas son apoyadas o promovidas por los mismos ciudadanos y otras por las autoridades religiosas como la de la Virgen de Guadalupe o el santo patrón del pueblo, o por civiles, como la del 15 y 16 de septiembre y el 20 de noviembre.

En nuestro sistema económico, basado en la producción y el consumo, las festividades y celebraciones son utilizadas para aumentar el consumo y la economía resulta muy beneficiada. Con ese fin se han acomodado algunas festividades para que sean conmemoradas en los fines de semana con lo cual se dinamizan los servicios turísticos.

Los sociólogos y los servicios de salud están de acuerdo en afirmar que las festividades, cuando implican suspensión de labores, son positivas para la salud de la sociedad y si también benefician a la economía podríamos decir que, en general, son muy benéficas las vacaciones.

Acaba de pasar la Semana Santa, la que se considera como uno de los periodos vacacionales más disfrutados. Sin embargo esto no ha sido siempre así, no hace muchos años, la  Semana Santa era considerada como días de ayuno, oración y recogimiento, por la conmemoración de la Pasión y Muerte de Jesucristo. Las personas, en su mayoría, asistían a los actos religiosos, a los “sermones” donde los sacerdotes explicaban a los fieles el significado de esos días y relataban vívidamente lo sucedido en la Pasión y Muerte de Jesucristo.

El Viernes Santo se ayunaba y las personas se vestían de luto, usaban ropas negras por la conmemoración de la muerte de Jesús. A los niños se les pedía que hicieran el sacrificio de no tomar dulces. A las tres de la tarde, se suspendía cualquier actividad y se dedicaba unos minutos a la oración como conmemoración de la muerte de Jesús. Por la tarde se asistía al “sermón del ‘Pésame’ a la Virgen, por la muerte de su hijo”. Todos los católicos estaban de luto por la muerte de Jesús. La mañana del sábado se extrañaba que en ningún templo había misas, pero a las diez “se abría la gloria”; con el repique de todas las campanas se daba por terminado el luto y muchos lo celebraban mojándose con agua.

A la medianoche del sábado se celebraba en los templos la  subida del Señor a los cielos y la ceremonia del fuego nuevo y el domingo por la mañana se conmemoraba en todas las misas la Resurrección del Señor, con lo cual se daba por terminada la Semana Santa.

Sería deseable que las tradiciones se conservaran, no es posible que  no cambien, pero el conservar su esencia enriquece a la sociedad.

 

Doctora en Ciencias Políticas
melenavicencio@hotmail.com

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