Opinión


Nueva sección en las mañaneras: ¿Por qué no otras?

Nueva sección en las mañaneras: ¿Por qué no otras? | La Crónica de Hoy

Antes de comenzar este texto quiero lamentar, con mucha tristeza, la muerte de Antonio Helguera. Su calidad humana y la chispas de muchos de sus cartones alumbran. Los chamukos no se van, se quedan para jalarle las patas a los durmientes del mundo.

Las mañaneras procuro no perdérmelas. No soy fan de un orador, ni mucho menos de un predicador, sino de un sistema de comunicación entre el ejecutivo y la sociedad. El comunicador hace bien su papel, y a veces derrapa. Repite porque tiene un público meta, pero hay otros. Unos piensan otra vez este mesías que nos quiere chavizar, ave maría purísima, es un peligro para la libertad de expresión, es un ministro evangelista, así más o menos con marketing multimodal, y otros pensamos que aunque el modelo es funcional se tiene que socializar con otros colaboradores no sólo en la sección de preguntas y respuestas sobre el caso zeta o el caso ye, o en los casos de gestión y seguimiento programático, sino también en otros formatos. 

Veamos algunos ejemplos en los que pueden modificarse, sin que pierdan la sustancia, las dinámicas de las mañaneras. 

Un esquema de charlas productivas de áreas de gobierno sobre problemas muy específicos y maneras de abordarlos; casos de éxito de empresarios micro o jóvenes que emprendieron proyectos en ciencia, artes, ingeniería o deportes, sería muy interesante oírlos en ese espacio. Sobre todo invitarlos a hablar de su experiencia y si es integral, es decir que explique el modelo de gestión para conseguir sus metas, mucho mejor. 

Otro ejemplo: un debate serio entre un epidemiólogo que piense que como país tenemos un pésimo control de la pandemia y otro que no lo juzgue así, moderado por algún periodista o a académico no flamígero que los hay. Eso sería muy agradecible entre la clase media no radicalizada ni radicalizante. Y si ninguno de quienes están en desacuerdo con el manejo pandémico accede a debatir científicamente, se puede invitar a científicos a platicar del asunto pero en una mesa de centro con unos buenos equipales. La austeridad puede tener otras presentaciones, representaciones y sobre todo diversificaciones en los modos de comunicar. Tienen al hombre espectáculo bragado en luchas sociales o al mesías que hipnotiza a masas chairas transformándolas en hordas talibanes, bueno pues que abra la cancha y se potencie el mensaje del gobierno. De hecho, aunque a veces sea inevitable, el presidente debe permanecer aunque no sea el protagonista de algunas derivaciones más dinámicas del espacio. 

Con la comunidad cultural se necesita dialogar más, incluso con sus propios trabajadores. Acerquen a la conferencia a gestores que llevan haciendo chamba exitosísima a ras de piso o de pantalla a proponer modelos a partir de problemas específicos sin pensar que ese sector vive de a grapa.

En casos como los de la agenda feminista es obligada la presencia de nuevas voces de gobiernos estatales, congresos locales y el federal que gestionen las agendas y debatan el fenómeno desde su género que incluye la agenda LGTB. Los triates prianrredistas no le van a entrar, pero Morena ¿qué tanto? Aunque respetuoso de la libertad de cultos el presidente es conservador. Hay muchos puntos que discutir ahí y esa clase media votó por una agenda más liberal, con más equidad. Aunque el modelo de comunicación es patriarcal, nadie dentro de su equipo le va a conculcar el derecho de expresión al presidente, sin embargo abrirles cancha en el espacio de comunicación social con mayor audiencia a esos sectores de la izquierda, es necesario porque el fakefeminismo acapara también esos espacios. Nos conviene a todos en una mañanera escuchar una mesa de discusión de cómo desatorar la agenda canábica y de otras drogas. Abran el debate.

Otros temas. Modelos exitosos de gestión con comercios locales, la historia de Birmex y su proceso de recuperación, las novedades del FCE, más un larguísimo etcétera de todos los logros del gobierno más allá de los proyectos emblemáticos, expuestos por otros interlocutores. Retos y problemas de la ingeniería que se va abriendo paso en hidroeléctricas, caminos y movilidad urbana multimodal.

Otro tema. Mesas con tres o cuatro intelectuales simpatizantes y críticos no kamikazes del proyecto sobre una larga lista de cuestiones que pueden variar así como los panelistas mismos: el conservadurismo en México, el de las clases medias y el de las clases bajas donde también lo hay. No sólo en lo económico y político, sino en lo religioso, más allá del credo profesado. El papel del cacicazgo cultural en México y sus redes intelectuales. Quién y cómo gestiona el tráfico informativo en las redes sociales. Samuel García y su campaña como fenómeno político peñanietista 2.0.

Es cierto que la clase media tuvo un papel importante en el golpe contra Salvador Allende y es bueno recordarlo, pero la amnesia con las otras clases medias no debe convertirse en alzheimer y mucho menos en generalizaciones.

Lo que pasa en Morena es lamentable, era un camarón adormilado que se despertó con los primeros fríos de una corriente que amenazaba con llevárselo, pero la modorra sigue a nivel dirigencias. Me causó desconcierto escuchar a Bertha Luján que si no hay acuerdos existen otras posibilidades más allá de Morena ¿Ya de plano? ¿Le toman la palabra al presidente sin abrir la discusión interna? ¿Pueden hacerlo o ya es demasiado tarde? Qué tal un debate entre Citlali Hernández y Mario Delgado desde la mañanera, cara a cara y no desfasado como en una emisión de la Octava. Sería productivo con miras a construir consensos para recuperar terrenos más allá del repartidero de culpas. O entre Bertha Luján y Gibrán Ramírez, dos visiones más o menos afines, dos generaciones, dos ritmos. Debates con miras a discutir constructivamente la continuidad de un proyecto que requiere ajustes.

En la mañanera del viernes el presidente anunció que se declararía formalmente inaugurada una vez a la semana la sección de falsas noticias que son agobiantes o bien prendedoras en algunos sectores, siempre cargadas de mala leche, algunas estúpidas pero otras cada vez más refinadas. Se tardaron en inaugurar la sección, aunque él viene haciendo esa chamba desde tiempos inmemoriales. Sin embargo es necesario que haya otros interlocutores en planos menos previsibles y, espero, en otros formatos. Si la nueva formula consiste en presentar la noticia falsa y en cada una de ellas eternizar su contextualización con oratoria unipresidencial, no esperemos nada nuevo. Aunque ciertas noticias ameritan apostillas de AMLO, la génesis de una falsedad, su desmontaje y algunos patrones de su propagación analizados por otros actores políticos del gabinete e incluso periodistas y académicos con miradas más técnicas, serían de suma utilidad.

En fin la cuarta transformación enfrentará varios dilemas en los próximos tres años que se reducen a tres puntos: el debate interno en el partido, una comunicación más incluyente entre la clase media no kamikaze para enfrentar al bloque duro destructivo y canales más efectivos de comunicación social empezando por la mañanera.

Dicho de otra manera y parafraseando a Paco Ignacio Taibo. El presidente se defiende solo, pero ya abrió un espacio que puede ser más funcional para un proyecto que acaba de sumar once estados y perder parcialmente la mitad uno. 

 

 

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