Cultura


Obras de Picasso, Rivera, Siqueiros y arte sacro, entre los robos reportados por México ante la Interpol

Reportaje. De 1990 a la fecha se han reportado a la Interpol 325 piezas robadas, la mayoría es arte sacro. Tlaxcala es el estado que más hurtos reporta en el país. De acuerdo con la Interpol, en 2009 el comercio ilegal de piezas de arte sacro en AL ascendía a 20 mdd mensuales

Obras de Picasso, Rivera, Siqueiros y arte sacro, entre los robos reportados por México ante la Interpol | La Crónica de Hoy

La Fiscalía de General de la República ha reportado a la Organización Internacional de Policía Criminal, mejor conocida como Interpol, 325 piezas de arte robadas en México desde 1990 a la fecha. Crónica tuvo acceso al listado de los expedientes que se mantienen abiertos, ya que no se ha localizado el paradero dichas obras, entre las que destacan dos impresiones del español Pablo Picasso, tres pinturas atribuidas al muralista David Alfaro Siqueiros, una pintura de Diego Rivera y 226 piezas de arte sacro.

El estado que reporta mayor incidencia en el robo del patrimonio según se observa en el listado de la FGR, y por lo tanto en la base de datos de la Interpol, es Tlaxcala —entidad donde actualmente la Secretaría de Cultura mantiene una sede de trabajo—; seguido de Puebla, Estado de México e Hidalgo.

De acuerdo con la información proporcionada a este diario (oficio FGR/UTAG/DG/008256/2019), los robos más grandes, por la cantidad de piezas extraídas, se efectuaron en un mismo día. Por ejemplo, el 28 de febrero de 2013 al interior de un edificio del Estado de México se robaron 68 documentos históricos, entre ellos, el Códice Calapan de Tlaxcala, la rueda perpetua astrológica de indios mexicanos y la impresión del escudo de armas del imperio mexicano.

Otro caso sucedió el 1 de septiembre de 2008 cuando al interior de una iglesia en Tlaxcala hurtaron 23 pinturas religiosas, entre ellas, Adoración de los magos, Nacimiento de Jesucristo, Milagro de San Antonio y La sagrada familia, de autores no identificados. Y ese mismo día, en una iglesia de Puebla se robaron 7 objetos de arte sacro: cinco esculturas, una pintura y un ostensorio.

Pero los robos que más llaman la atención en listado de la FGR son las obras pertenecen a reconocidos artistas; es el caso de tres pinturas atribuidas al muralista mexicano David Alfaro Siqueiros, cuya obra fue declarada como Monumento Artístico de la Nación desde 1980.

La FGR detalla que el 28 de marzo de 1999 en una residencia de la Ciudad de México se robaron las pinturas: Tierra y cielo, Paisaje elocuente y La tierra en el cosmos, de autoría atribuida a Siqueiros; no obstante, no se especifica si desde hace dos décadas el Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) ha realizado algún seguimiento al caso o  la verificación de la autenticidad de las obras de acuerdo con la información de sus catálogos y especialistas de arte.

Las mismas dudas acompañan al caso del robo de Mi pequeña con muñeca, pintura atribuida al muralista Diego Rivera, sucedido el 1 de enero de 2008 en una residencia de Nuevo León. Cabe señalar que también toda la obra de este muralista mexicano está catalogada como Monumento Artístico de la Nación desde 1939.

Otro robo a destacar sucedió el 22 de agosto de 1999 al interior de una residencia de cuya ubicación no especifica la fiscalía de la entidad, ahí se extrajeron dos impresiones atribuidas al español Pablo Picasso: Mujer sentada con sombrero y El estudio del artista. En ese mismo hurto, se llevaron los dibujos: Figuras estilizadas, de Francisco Toledo; Varias figuras, de Julio Castellanos; y Armando y Margarita, de José María García Ocejo.

El listado de la fiscalía menciona otros dos robos importantes: en la Ciudad de México, el 21 de junio de 2020 alguien robó el dibujo Retrato, del grabador mexicano Leopoldo Méndez; y en el Centro Cultural Jardín Borda, el 18 de agosto de 2016, se robaron la pintura Dunas, del ilustrador mexicano Miguel Covarrubias. De esta última obra, Crónica informó su robo hace dos años y hasta el día de hoy, las autoridades del INBA y del Centro Cultural Jardín Borda no han manifestado interés en la averiguación emprendida por la INTERPOL.

NEGOCIO DEL ARTE SACRO.  El mayor número de expedientes por el delito de robo de arte reportado por la FGR corresponde a arte sacro, ya que de los 325 casos, 226 sucedieron al interior de una iglesia. Tlaxcala se encuentra en el primer ya que se extrajeron 80 objetos, después se ubican Puebla, con 66 piezas robadas, Estado de México, con 25 e Hidalgo, con 15.

También aparecen Guanajuato, Ciudad de México, San Luis Potosí, Morelos, Guerrero, Zacatecas y Veracruz.

En entrevista, Javier Martínez Burgos, arquitecto e investigador de la UNAM, explica que el arte sacro puede ser desde una pieza escultórica de algún santo hasta una pintura o aditamentos como la ropa y las joyas de alguna imagen.

“Hay poco control del arte sacro en lo jurídico y administrativo, en pocas palabras, no sabemos lo que tenemos, entonces menos sabemos cómo protegerlo. No hay control de lo que se tiene. Existe el robo vulgar que es cuando el ladrón se mete a una iglesia y se lleva una pieza pero también está el robo ejecutivo en donde se hace un encargo de las piezas a quien ya las tiene ubicadas”, señala.

De acuerdo con la Interpol, en 2009 el comercio ilegal de piezas de arte sacro en América Latina ascendía a 20 millones de dólares mensuales.

Martínez Burgos detalla que cuando una pieza es robada, la iglesia debe notificar al Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y después, el sacerdote o la comunidad levantar la denuncia ante un Ministerio Público.

“Cuando el INAH recibe la denuncia su tarea no es buscar la pieza sino dar seguimiento y acompañamiento administrativo a los poseedores de ese bien cultural, pero si el INAH no da seguimiento, el Ministerio puede dar carpetazo”, señala.

— ¿Por qué todas las denuncias se concentran en el centro del país?

— Porque es donde hay mayor oportunidad de dar seguimiento a una denuncia y eso hace que el evento aparezca en las cifras, cosa que no sucede alguna población alejada de una agencia del Ministerio Público, la población no denuncia, sólo asume la pérdida y la reposición de la imagen.

“Nos hemos encontrado con verdaderos tesoros en poblaciones en donde la comunidad ni se imagina que un Cristo de pasta de caña del siglo XVI no es mexicano, que llegó en las primeras embarcaciones de España y está depositado en su iglesia. Entonces, la gente dedicada al tráfico se aprovecha de ese desconocimiento”, responde.

Martínez Burgos, quien también es perito del INAH, explica que cuando hay una denuncia, los arquitectos son quienes informan a los agentes sobre el siglo que data la pieza y el estilo al que pertenece para que se fundamente que la pieza es un bien histórico.

— ¿Le ha tocado ver el regreso de una pieza a su comunidad?

— Sólo una vez. Se hizo la denuncia en su momento y tres años después la propia comunidad la identificó en una galería de la zona Rosa, en la Ciudad de México, en una vitrina para venta. Se hizo el resguardo y el peritaje para poderla regresar a un municipio al norte del Estado de México.

En el siglo pasado, comenta el experto, las piezas de arte sacro fueron muy utilizadas por el narcotráfico para hacer lavado de dinero pero iniciado el siglo XXI se convirtió en un delito de guante blanco. “Ahora en internet alguien se da cuenta que en una fotografía turística está retratada una imagen de muy alto valor, entonces empiezan a hacer robos por encargo”.

Un problema que también observa el académico es la inexistencia de una policía especializada como sí sucede en Italia, Francia y España, donde el expolio sí es castigado.

INICIAN CATÁLOGO. Este año la Arquidiócesis Primada de México iniciará la catalogación de las obras de arte sacro que resguarda, adelanta en entrevista a Crónica Monseñor Carlos Samaniego, obispo auxiliar de la Arquidiócesis Primada de México y Encargado de Bienes Culturales de la Arquidiócesis Primada.

“En primer lugar lo que estamos haciendo para actuar en la prevención el robo de arte sacro es verificar, completar el inventario de toda la diócesis mediante una catalogación homogénea al INAH, esto implica tener los mismos formatos para que cuando suceda el robo de una pieza nosotros tengamos los datos específicos y así se puedan difundir y también buscar estas obras”, asegura Samaniego.

Otra acción es alimentar la relación con el INAH para que crear dichos catálogos.

“Eso se ha hecho en algunas diócesis, por ejemplo, el Museo Nacional del Virreinato nos asesoró y los seminaristas hicieron un registro fotográfico de 40 parroquias en Tlalnepantla, así comenzamos un registro que actualmente se está purificando y perfeccionando”, precisa.

Carlos Samaniego detalla que también iniciarían visitas en las vicarías para hablar con los sacerdotes.

“Es un proyecto que se realizará este año de cara no sólo al robo del arte sacro sino a la prevención de bienes culturales muebles e inmuebles porque también tenemos muchas iglesias dañadas. Se hará una visita a cada vicaría que contiene alrededor de 60 sacerdotes para hablar de estos temas”, indica.

En ese sentido, darán una formación de prevención de conservación a sacristanes, equipos de liturgia y al equipo de limpieza de las parroquias para evitar el robo y la limpia adecuada de las obras.

“Otro punto es la concientización de todos, seminaristas y sacerdotes, del valor del patrimonio que tenemos en la Arquidiócesis. Buscamos la formación de los futuros sacerdotes mediante una materia de bienes culturales que se va a proponer. El seminarista no aprenderá a restaurar sino aprenderá a qué autoridades dirigirse para la conservación, restauración y casos de robo”, señala.

Carlos Samaniego explica que también es importante la difusión del patrimonio cultural que resguarda la Arquidiócesis en sus diferentes inmuebles.

“A veces nadie sabe o no se puede probar algo porque pasó inadvertido o no hubo historia, entonces es muy importante la difusión mediante conferencias y una apertura nuestra a la investigación de estudiantes que están haciendo sus licenciaturas, doctorados o del círculo de investigadores de estéticas de la UNAM en arte virreinal, es decir, abrir la puerta para que haya una difusión de lo que se tiene”, opina.

Esa difusión, añade, actualmente se realiza cuando prestan una imagen a empresas, por ejemplo, a Banamex.

“Ellos realizan algunas exposiciones, piden prestada una pieza, la restauran y se difunde, se sabe dónde está y esto es preventivo para el robo de arte porque no es tan fácil vender una obra de este tipo cuando ya todo mundo la conoce y al momento de traficarla, sabrían que es robada”, expresa Samaniego.

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