Opinión


Oposición, chambonadas y relajo

Oposición, chambonadas y relajo | La Crónica de Hoy

Mostró el cobre la oposición en el Senado al renunciar, del modo más indigno y en la más absoluta ofuscación, a su papel de contrapeso y control político del gobierno, en el proceso para nombrar integrantes de la Comisión Reguladora de Energía.

En el colmo del apocamiento, la chambonada y la desesperación, abdicó de su alta responsabilidad con una mueca alegre, entre albures, calambures y retruécanos por cuenta de Xóchitl Gálvez y Miguel Osorio Chong.

Abanderada por la minoría “menos ínfima” —la bancada del PAN— la oposición le cedió al Ejecutivo la facultad, enteramente legal, de designar de modo directo a cuatro integrantes del referido órgano regulador.

Apostó a unas vencidas con el Ejecutivo y perdió. Como lo prueba la resolución del juez Gabriel Regis López, que ya le asestó vigoroso raquetazo a la demanda de amparo de un piquete de rábulas encabezados por Damián Zepeda.

Muy diferente a este vergonzoso desenlace resultó la participación de la oposición, sólo días atrás, en la designación por el Senado de cinco magistrados de las salas regionales del Tribunal Electoral.

Fue éste un trámite realizado a la antigüita, mediante una trácala que panistas, priistas y perredistas dominan a la perfección: la cínica repartija entre partidos.

Los magistrados Sergio Arturo Guerrero, Ernesto Camacho, Eva Barrientos, José Luis Ceballos Daza y Marcela Fernández  fueron seleccionados por arreglo entre fracciones. Práctica —uno para ti, otro para mí— que el Jefe del Estado, con candor que conmueve, sostiene que ya no existe.

Si sorprende la inextirpable partidocracia en el Congreso, mayor azoro causa el saber que en el reparto del pastel de magistrados quedó fuera ¡el único partido cuya marginación, en otro tiempo, hubiera sido una temeridad, una audacia peligrosa: el derrengado PRI!

Perdió al partidazo la codicia. En las negociaciones de trastienda pretendía más de lo que merece en su nueva y triste condición, y los demás jugadores optaron por dejarlo fuera.

En el caso de la CRE, en cambio, la oposición acabó dejando en manos del Presidente no sólo el destino de un ente cuyo buen funcionamiento supuestamente era para ella del mayor interés, sino el manejo de un campo —el energético— de importancia capital para el país.

No nos dejemos engañar. A la oposición no la desvela el encontrar una forma de contribución democrática a la conducción del buque del Estado. Le quita el sueño la grilla, su recomposición rumbo a las próximas elecciones, la recuperación de prebendas; la preservación del Estado como botín.

Dijo mucho del talante opositor la recomposición del órgano que preside Guillermo García Alcocer, realizada con base en una ley de 2014, en cuya confección, obviamente, nada tuvo que ver la actual fuerza hegemónica.

En la redacción de la Ley de los Órganos Reguladores Coordinados en Materia Energética tampoco —¡lástima!—intervino Xóchitl. Su manejo académico de la lengua, la destreza para la anástrofe y el anagrama, hubieran aportado claridad al ordenamiento.

Tuvieron participación, eso sí, algunos maestros del trapecio que pasaron de una a otra cámara, así como personajes hoy en el ostracismo —si no es que en la huida y el escondite—, quienes por lo visto tuvieron la misión de diseñar un entramado legal para proteger la clase política ahora damnificada.

Finalizado el curso legislativo de dicha ley remitieron a Los Pinos el proyecto de decreto correspondiente Raúl Cervantes Andrade, José González Morfín, María Elena Barrera y Xavier Azuara Zúñiga.

La ley fue publicada en el Diario Oficial con las firmas de Enrique Peña Nieto y Osorio Chong, éste afanoso hoy de escribir a cuatro manos, junto con Xóchitl, desde el salón senatorial de plenos, una nueva edición de Picardía Mexicana y desbancar a los reyes del albur, Armando Jiménez y Lourdes Ruiz.

La consabida ley en realidad constituye un grueso caparazón para proteger al Presidente de la República y garantizar que ni por error pueda soltar las riendas del ente regulador.

¿Cómo? Mediante la facultad de enviar al Senado una terna que, si no es desahogada en un mes, coloca al mandatario en aptitud de hacer la designación a dedo.

Y si la terna es rechazada, autoriza al mandamás a enviar una nueva, en la cual —por analogía con ordenamientos similares— puede incluir a uno o todos los originalmente propuestos. Si esta segunda también es bateada, sobreviene el implacable dedazo.

Si así está la ley diseñada en sus buenos tiempos por los neoopositores para servir al Presidente, ¿dónde se halla entonces la ilegalidad al haber hecho uso de la misma el actual mandatario?

Y si el ordenamiento operó en perjuicio de los adversarios del nuevo régimen, ¿qué culpa tiene la estaca si viene el sapo y se ensarta?

Es explicable, en estas circunstancias, el desdén y hasta la mofa del jefe del Ejecutivo ante los desfiguros de la oposición.

“…ahí andan con sus listas intentando meter ellos a sus allegados”, dijo el tabasqueño, bosquejando una imagen, patética pero genuina, de sus contradictores.

Fue más allá. Defendió con pasión la competencia profesional de los integrantes de las ternas: “Todos cumplen (los requisitos); pero no son achichincles… ¡Eso es lo que no les gusta (a los opositores)!”.

Cerró con los espectadores doblados de la risa el divertido sainete del elenco opositor, confrontado y contrarrestado con inteligencia, experiencia y disposición al diálogo por Ricardo Monreal y Martí Batres.

Apareció, al final de la función, una firma “falsa”, cuya autenticidad sin embargo ya fue reconocida por su titular, Sasil de León Villard.

Inútil gesto aclaración frente al empecinamiento y las leguleyadas de una minoría cameral que nomás no entiende razones ni repara en el grave daño que tal actitud política, lindante en el sabotaje, causa a las entidades del sector energético que dice defender, Pemex en primer lugar.

Frente a semejante irresponsabilidad o hipocresía lo de menos son las distracciones idiomáticas, los juegos de palabras, la alteración de letras  en nombres y apellidos para darles un cariz ofensivo, prostibulario, de Xóchitl y su combo.

A final de cuentas a la portaestandarte del relajo y el ­cotorreo en la Cámara alta hace tiempo la conocen hasta los niños.

Por ejemplo, la chiquilla que en mayo de 2016 en audiencia pública le atribuyó al gobierno delegacional en Miguel Hidalgo barbaridades y aberraciones, y le recriminó a la delegada el retiro de comerciantes ambulantes.

Y hasta le informó que era alumna de sexto de primaria e iba muy bien en la escuela; pero que a partir de entonces le echaría aún más ganas al estudio, sencillamente “para no ser como usted”. Duro.

 

Aurelio Ramos Méndez
aureramos@cronica.com.mx

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