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Países latinoamericanos son "rehenes" de farmacéuticas por las vacunas, denuncian ONG

Médicos sin Fronteras critica que muchos países pobres “se ven obligados a aceptar cualquier condición” que pidan los fabricantes, que a menudo exigen incluso inmunidad legal.

Países latinoamericanos son

Una imagen de archivo de la vacuna anticovid de Moderna (EFE).

La actual crisis sanitaria por la pandemia de COVID-19 ha convertido a muchos países, especialmente los más pobres, en "rehenes" de farmacéuticas, que imponen precios, plazos de entrega de dosis y hasta exigen inmunidad legal, denunciaron este jueves en una rueda de prensa representantes de varias ONG.

"Muchos gobiernos latinoamericanos, por ejemplo, están a merced de las compañías farmacéuticas, y se ven obligados a aceptar cualquier condición", lamentó al respecto el coordinador de la Campaña de Acceso a Medicamentos Esenciales de Médicos Sin Fronteras (MSF) en Brasil, Felipe De Carvalho.

La abogada de derechos humanos Fatima Hassan, de la Iniciativa para una Justicia Sanitaria, agregó que estos países "tienen que aceptar una distribución limitada, una escasez creada artificialmente, pagar los precios que les pidan y encima de eso permiten el secretismo y acuerdos que eximen de responsabilidad".

SEÑALAN ABUSOS EN MÉXICO, BRASIL O ARGENTINA

De Carvalho subrayó que esta situación ha provocado que en países como Brasil o México se hayan tenido que interrumpir las campañas de vacunación por falta de dosis, que el gobierno brasileño haya pagado precios más altos que sus homólogos europeos por las vacunas de AstraZeneca, o que las farmacéuticas hayan pedido a Argentina cambiar sus leyes a cambio de distribuir sus vacunas.

Esto, advirtieron, está dándose en regiones que tienen algunas de las tasas de mortalidad por COVID-19 más altas del planeta, como Latinoamérica o África, donde muchas redes sanitarias y hospitales están en colapso y muchos trabajadores del sector, exhaustos, no tienen perspectiva de poder ser vacunados a corto plazo.

PIDEN SUSPENDER PATENTES

Los activistas dibujaron este negro panorama para defender que se apruebe en el seno de la Organización Mundial del Comercio (OMC) una iniciativa presentada por la India y Sudáfrica para que se suspendan las patentes de vacunas y otros productos para luchar contra la COVID-19, con el fin de que puedan fabricarse libremente.

La iniciativa, que se debatirá nuevamente en la OMC la próxima semana, es apoyada por muchos países en desarrollo, pero encuentra la oposición de los países ricos, donde tienen su sede muchas de las grandes farmacéuticas (Estados Unidos, Unión Europea, Reino Unido, Japón, Suiza, etc.).

HIPOCRESÍA DE FARMACÉUTICAS

Las farmacéuticas argumentan que deben recuperar las millonarias inversiones que han hecho, aunque los representantes de las ONG aseguraron que gran parte del dinero lo han recibido de subvenciones públicas.

MSF concretó, de hecho, que los gobiernos han invertido más del doble de dinero que las farmacéuticas en vacunas, tratamientos y otras herramientas contra la pandemia, y señaló que esas compañías evitan desvelar cifras exactas sobre sus fondos de investigación "pues si lo hicieran, veríamos que no son las principales impulsoras de la innovación".

Estas críticas llegan en el mismo día en que la estadunidense Moderna anunció que espera ganar al menos 18 mil 400 millones de dólares este 2021 con sus ventas de la vacuna contra la COVID-19.

Con información de EFE.

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