Opinión


Pamela San Martín Ríos y Valles consejera del INE

Pamela San Martín Ríos y Valles consejera del INE | La Crónica de Hoy

Una vez que Donald Trump ha sido exonerado de los cargos de cooperación entre su campaña presidencial y los rusos, algunos políticos del partido demócrata han empezado a hacer sus cálculos sobre qué tan fortalecido llegará el mandatario al proceso de reelección. En este contexto, Joe Biden, exvicepresidente de Estados Unidos anunció que contenderá para la presidencia en las elecciones que se realizarán en noviembre de 2020. Empezará ahora una campaña abierta, ya que la ley en Estados Unidos sólo requiere de transparencia en las cuentas, sin tapujos ni simulaciones, donde los aspirantes puedan decir abiertamente qué quieren ser, eso sí, dejando claro quién los patrocina.

Se anticipaba que Biden, quien fuera el compañero de fórmula de Barak Obama en su elección y reelección, buscaría la candidatura para la presidencia por el partido Demócrata, lo que anticipa de entrada una fuerte competencia con Bernie Sanders, que más que ser un favorito sentimental, es también un gran recaudador de dinero, como lo demostró en el proceso de 2016, donde obtuvo más financiamiento que la propia Hillary Clinton, quien junto con su esposo Bill, son grandes operadores de contribuciones.

Hasta antes del anuncio de Biden, el Senador Sanders llevaba recaudados 18.2 millones de dólares, siendo el que más acumula hasta hoy dentro de los aspirantes demócratas y quien anunció apenas el 18 de febrero que contendería por la nominación. Sanders cuenta en este momento con más de 525,000 personas que han donado a su campaña, lo que da un promedio de 20 dólares por donador. En esta carrera por los dineros le sigue la senadora Kamala Harris, quien lleva recaudados más de 12 millones de dólares, habiendo anunciado su pretensión el 21 de enero pasado. El excongresista Beto O´Rourke acumula 9.4 millones en 42 días, mientras que la senadora por Massachusetts Elizabeth Warren lleva 6 millones, entre 135 mil donadores lo que da un promedio de 28 dólares por patrocinador. A estos se les suman la senadora por Minessota Amy Klobuchar, el senador afroamericano de New Jersey Kory Booker, la senadora por New York Kirsten Gillibrand y el empresario Andrew Yang, a quienes se les une ahora Joe Biden.

Las cantidades a recaudar no tienen más techo que la capacidad del candidato y sus fundraisers para atraer donadores. Igual que en nuestro país las campañas se mueven con dinero. Incluso el propio Presidente de Estados Unidos, hará una labor similar de recaudación de fondos; lo que para nosotros parecería escandaloso, que un político en funciones de tipo ejecutivo gestione recursos privados para su reelección.

Lo interesante del sistema norteamericano en materia de fiscalización de campañas es que se concentra principalmente en el origen de esos apoyos, que, con algunas restricciones como los contratistas del gobierno federal, sindicatos, extranjeros, pueden ser aportados, incluso en algunos casos, hasta por menores.

La siguiente revisión que se hará será cuando uno de los candidatos, demócrata, republicano o cualquier otro,  llegue a la Casa Blanca, entonces habrá que vigilar que estos apoyos no se traduzcan en beneficios particulares, sobre todo para quienes aportaron las mayores cantidades.

Joe Biden y los demás pueden ir de un medio a otro diciendo su aspiración política, sin ocultarse en frases a medias, mientras que recaudan dinero totalmente fiscalizable. Algo se podría copiar en su momento en nuestra legislación, que restringe lo obvio, que existen los que quieren y los que los apoyan.

 

maximilianogarciap@gmail.com
Twitter: @maximilianogp

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