Opinión


Para enseñar moral en el aula

Para enseñar moral en el aula | La Crónica de Hoy

Proliferan hoy los libros que nos ayudan a educar nuestras emociones (el más exitoso es La inteligencia emocional de Daniel Goldman) pero muchas veces se olvida que, aunque esencial, lo emocional es sólo una parte de la educación y que el objetivo de ésta es formar hombres completos, virtuosos, caracteres estructurados, buenos ciudadanos.

El autocontrol, la autoestima, el conocimiento de nuestras emociones, etc. son rasgos deseables en un buen ciudadano, pero sólo cuando tales disposiciones se subordinan a la estructura moral que la educación quiere construir. Tener un adecuado autocontrol y una buena autoestima no aseguran que nos vayamos a inclinar por la libertad, la justicia, la compasión y el bien en general.

En su Educación moral Emilio Durkheim sostiene que la moral es fundamento de la vida social. Esto, creo yo, es indiscutible. Pero para él, la educación moral era un empeño meramente racional. Afortunadamente cada vez aparecen más obras que tienden un puente entre la educación emocional y la educación moral, por ejemplo, Sensibilidades morales y educación de Van Haaften, Wren y Tellings, (Gedisa, 2001).

Son más conocidas las obras sobre educación moral que ofrecen una multitud de procedimientos pedagógicos. El enfoque más conocido es el de dilemas morales de Kohlberg que busca desarrollar el juicio moral y consiste en presentar al alumno una narración interesante en la que se intercalan sucesivamente opciones morales de signo opuesto ante las cuales éste ha de decidir (Kohlberg et al, La educación moral según Lawrence Kohlberg (Gedisa, 1997).

La clarificación de valores es otra estrategia conocida, en la cual se busca orientar al alumno a reflexionar para tomar conciencia de sus propias valoraciones, opiniones y sentimientos.  Esta técnica es especialmente útil en entornos sociales caracterizados por la confusión moral y los conflictos. Para poner en práctica esta estrategia es indispensable crear en el aula un clima psicológicamente seguro en el que prive el respeto y la confianza, en que se fomente la diversidad de puntos de vista y no se obligue a nadie a decir algo que no desea decir (Simon, Howe y Kirschenbaum, 1978).

Hay otros métodos, como el role playing que sirven para desarrollar la perspectiva social y la empatía. En realidad, es una técnica que se utiliza en diversos ámbitos educativos. En nuestro caso, el role playing puede llevar al alumno a superar su egocentrismo y acercarlo a los valores y sentimientos de sus compañeros. Es decir, adquirir conciencia de la dimensión social de la vida. Sirve además para de­sarrollar la tolerancia, el respeto y la solidaridad.

Estas estrategias, y otras más, se hallan descritas en una obra de Buxarrais, Martínea, Puig y Trilla publicada por la SEP en 1999 con el título La educación moral en primaria y en secundaria. Es muy recomendable. Hay otras obras con otros enfoques que sería difícil apuntarlas todas, pero es recomendable leer la Ética para Amador de Fernando Savater (Ariel, 2008), Los Valores de la educación de Victoria Camps y La educación y los valores de Adela Cortina (Biblioteca Nueva, 2009).

 

 

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