Opinión


Para Oreja

Para Oreja | La Crónica de Hoy

Digan lo que digan, lo único genial de la segunda versión de Cuna de Lobos fue que respetaran la música original de Pedro Plascencia Salinas. Lo que parecía la oportunidad de oro para la actriz Paulette Hernández, resultó  interpretando a la mujer más tonta del mundo, a diferencia de la “Leonora” de Diana Bracho, que era mujer de escasos recursos y poca educación. La Leonora de ahora fue más que tonta, un personaje sin ninguna fuerza.

Lo que sí podemos agradecer es que no escatimaron en nada, Giselle González logró un buen elenco y hacer una producción digna, pero a la que le falló la historia. En cuanto al personaje de Catalina, fue la bruja cacle de la historia. Era tanta su maldad que ya no sabíamos si reír, llorar o rezar porque le pusieran fin lo más rápido posible.

En cuanto al final —en que logra llevarse al niño y criarlo como si fuera su madre—, fue tan incierto como el original, pues parecía que iba a haber segunda parte. En la telenovela original, vemos al hijo de Leonora y Alejandro ponerse un parche igual que su abuela Catalina. En esta versión, pues la vemos muy segura, pero la policía o mejor dicho el periodista, logran dar con su paradero y, pues suponemos, que la van a atrapar, o sea, bien interesante (es burla, eh).

 

@vero1gallardo

 

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