Opinión


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Para Oreja | La Crónica de Hoy

No es de extrañar que en Netflix sean generosos o admiradores de Martin Scorsece, pero destinar un presupuesto de 160 millones de dólares para la realización de El Irlandés habla de las altas expectativas que tienen porque se convierta en la segunda Roma. Sin embargo, la cinta ha recibido contrariadas críticas.
Vendida bajo la primicia del ser la historia verídica de Frank Sheeran, un veterano de la Segunda Guerra Mundial que entró al mundo de la mafia hasta convertirse en el mejor amigo del líder camionero Jimmy Hoffa, y con un elenco llamativo, conformado por los gánster cinematográficos por excelencia:  Robert De Niro, Al Pacino y Jose Pesci.  Scorsece le apostó a una fórmula de éxito casi efectiva.

Pero a pesar de estar basada en el libro Oí que pintas casas de Charles ­Brandt, quien entrevistó a Sheeran; algunos periodistas e investigadores del FBI aseguran que la versión de la cinta contiene varios desaciertos, pues Jimmy Hoffa jamás fue encontrado. Incluso aseguran haber ido a la casa donde supuestamente Sheeran lo asesinó de dos balazos en la cabeza, pero no encontraron rastro alguno.

Hasta el momento ya son más de 17 millones de personas que la han visto. Pero lo que realmente llama la atención son los efectos a computadora que rejuvenecen a los actores durante las retrospectivas que plantea la película.
Durante 3 horas y 20 minutos usted verá en El Irlandés, una historia de gánsteres como cualquier otra, con la salvedad de que no se puede llamar historia real cuando la desaparición de Jimmy Hoffa sigue siendo uno de los casos más extraños en el sindicalismo americano.

@vero1gallardo

 

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