Opinión


Para Oreja

Para Oreja | La Crónica de Hoy

Aunque ha sido muy criticada en redes en sociales por médicos reales, debido a que no dan información certera respecto a las enfermedades o medicamentos, más de tres millones de personas se conectan, a través de la televisión, para ver Médicos, línea de vida.

Se me hace absurdo que se quejen, pues lo primero que debemos entender es que es una telenovela, no un programa de doctores. Si para salvar al paciente le ponen cinco miligramos de algo, yo, señora televidente no sé ni de qué hablan sólo veo la emoción de que lo salven, pues el instituto médico es tan irreal que nadie se les muere. Por eso hay que entender que es novela.

Empezando porque aún no conozco ninguna doctora tan sexy como Livia Brito, con un uniforme bien pegadito y un escote, que, si bien no enseña todo, si lo suficiente para gozo de los señores. De hecho, en la vida real hay doctores más guapos e interesantes que los actores que interpretan a los médicos de esta serie.

La historia se pone interesante ante algunas historias de los médicos. Pero los ganadores máximos son los supervillanos Erika de la Rosa y Rodrigo Murray, realmente odiosos, más malos que la carne de puerco con cisticerco. Y la ofensiva esposa que interpreta Marisol del Olmo.

Yo no creo que nadie pretenda que ésta se vea como historia real y lo que como público captamos es lo mismo que cualquier otra telenovela, ficción con algún toque de realidad.

 

Twitter: @vero1gallardo

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