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Para ser cantante de ópera, no sólo hay que entonar bonito: Jorge Espino

Entrevista. El barítono mexcano firmó contrato por dos años con la compañía alemana de ópera Deutsche Oper am Rhein y señala que desde niño tuvo la inquietud por la música. “Somos cantantes las 24 horas, no podemos separarnos y decir: ya terminó mi día y me voy a mi casa, no soy más cantante por hoy”

Para ser cantante de ópera, no sólo hay que entonar bonito: Jorge Espino | La Crónica de Hoy

El barítono mexicano Jorge Espino (Ciudad de México, 1991) firmó contrato por dos años con la compañía alemana de ópera Deutsche Oper am Rhein —desde 1956 considerada una de las más importantes en Alemania—, y entre los roles que interpretará destaca Sir Ricardo, en Los puritanos de Escocia (de Vincenzo Bellini) bajo la producción de Rolando Villazón.

Crónica presenta una entrevista con el joven músico que desde los 19 años se colocó en el mapa operístico al ganar la categoría de revelación juvenil en el Concurso Carlo Morelli, en el Palacio de Bellas Artes.

“Desde chico tuve la inquietud por la música. Formé parte del coro de la Basílica de Guadalupe y ahí nos involucraban mucho, teníamos que hacer musicales, tocábamos instrumentos aparte de cantar en los servicios religiosos. Mi familia me apoyó y cursé la secundaria en una escuela del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) donde aprendí a tocar piano, conjuntos corales, instrumentales, historia de la música”, recuerda Espino.

Después, el barítono ingresó al Conservatorio Nacional de Música e inició sus estudios con el maestro Arturo Nieto. “Para ese momento ya conocía más de la ópera y me enamoré completamente de ella porque tiene música, drama y pintura. Es algo increíble”.

Espino pasó cuatro años en el Conservatorio y continuó su preparación en el Sistema Internacional de Valores de Arte Mexicano (SIVAM) donde descubrió la competencia internacional operística. “Me cuestioné que necesitaba irme a otro lugar para aprender y desarrollarme más fácil, no es que no lo pudiera hacer en México pero me nació la inquietud”.

Audicionó en varios programas de Estados Unidos y fue aceptado en Academy Vocal Arts, Filadelfia, por cuatro años.

“Ahí me di cuenta de lo que se necesita para ser cantante de ópera, no nada más es cantar bonito, se necesita disciplina. También vi cómo todo un equipo puede estar preparado y hacer un show de buena calidad. Esa escuela programa cuatro producciones al año, entonces me creó la resistencia porque hay que cantar diario con varios ensayos y coaching”, detalla.

Espino se exigió más preparación y aplicó para el Curtis Institute of Music, Filadelfia, EU, ahí estudió dos años y en 2018 participó en el prestigiado Belvedere Competition, llegó a las finales y obtuvo un contrato para Deutsche Oper am Rhein. Además, continuó su trabajo en Filadelfia al participar en la ópera Don Giovanni y concursó para el BBC Cardiff Singer of the World representando a México.

“Tuve la fortuna que me invitaron a formar parte del ensamble de Deutsche Oper am Rhein que es una compañía muy buena, ponen alrededor de 35 producciones al año de ópera, más ballet y sinfónico; tienen mucha actividad. La temporada de ahora es interesante, estoy muy emocionado porque estaré cantando el rol del príncipe Yeletski, en La dama de picas; Paris, en Romeo y Julieta; y una premier de I puritani de Bellini, donde tengo el rol de Sir Ricardo Forth que será dirigido por Rolando Villazón”, comenta.

El también cantante mexicano participará en esa ópera como parte de la producción.

“Villazón será el director escénico, estoy muy emocionado. Tuve la fortuna de hablar con Rolando porque fue a una junta y me tomó de sorpresa conocerlo. Es muy buena persona y un increíble artista. Él también estudió con el maestro Arturo Nieto entonces estuvimos hablando de nuestras experiencias”, platica.

— ¿Cómo ha cambiado tu preparación?

— Puedes tener el talento y la disciplina pero si realmente no amas esta carrera, no creo que se te puedan abrir las puertas fácilmente. Cuando participas en una competencia te pueden decir no en la primera eliminatoria, entonces necesitar estar bien anímicamente, enfocarte en que tu objetivo es hacer lo que amas y que vas a dedicarle el tiempo que se merece.

“Somos cantantes las 24 horas, no podemos separarnos y decir: ya terminó mi día y me voy a mi casa, no soy más cantante por hoy”, responde.

A la pregunta de qué le gustaría ver en la ópera mexicana, Jorge Espino lamenta no conocer el actual panorama, pero le agradaría ver un proyecto a largo plazo.

“México por su historia de sexenios, de que si le gusta (a un funcionario) la ópera y que de eso dependerá la existencia de apoyos, no es algo bueno porque a largo plazo no generas un ambiente propicio para que jóvenes puedan seguir estudiando y tengan oportunidades en su país; tienen que irse al extranjero”, opina.

En Alemania, añade, “en cada ciudad, en cada pueblo, existe una ópera, ahí el gobierno apoya a cada una y una parte de los recursos se obtienen de la iniciativa privada. Esa colaboración ojalá pudiera existir en México o tan sólo que se viera que existe iniciativa porque el arte transforma y en estos tiempos es fundamental tenerla en la cultura y en la educación de los niños”.

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