Opinión


Pemex: qué pasó y qué se puede hacer

Pemex: qué pasó y qué se puede hacer | La Crónica de Hoy

Desde su creación en 1938 Pemex ha sido una empresa de enorme relevancia para los mexicanos y especialmente para las finanzas públicas del país. En los años setenta, México estaba considerado como potencia energética entre los primeros diez países productores de petróleo. Como empresa del Estado mexicano atendía a cuatro líneas principales: exploración, producción, perforación y servicios y comercialización de hidrocarburos.

Pemex fue un parteaguas en la historia mexicana, sin esta empresa no se podría entender buena parte de la historia económica y política del país. Las finanzas públicas se fueron atando a los ingresos petroleros. Antes de la reforma de 2013, un tercio del presupuesto estaba ligado a ellos. El presupuesto estaba petrolizado; 30 por ciento en promedio venía de ingresos petroleros.

En 2012, con la caída de los precios del petróleo y de nuestras plataformas de producción, se hicieron necesarios cambios drásticos en la conformación de los ingresos públicos para asegurar la viabilidad a corto y largo plazo. El pacto por México impulsó la reforma energética y la inversión privada en todos los sectores de la cadena productiva del sector de hidrocarburos.

En agosto de 2014, Pemex dejó de ser un organismo público descentralizado y pasó a ser una Empresa Productiva del Estado, con personalidad jurídica y patrimonio propios, para llevar a cabo la exploración y extracción de petróleo crudo y demás hidrocarburos y todo lo relacionado con refinación, procesamiento de gas, investigación, etc., etc. Derivado de su nuevo marco legal, reorganizó sus entidades subsidiarias cada una como empresas con personalidad jurídica y patrimonio  propios. Todo esto le permite asociarse con empresas privadas para generar mayores beneficios económicos para el país.

¿Cuál es la actual situación de Pemex? Las Reservas Probadas eran de diez años y han bajado a ocho. Si esto no se repone con mayor exploración los ingresos disminuirán. Actualmente la producción de Pemex y las exportaciones presentan clara tendencia a la baja. También se habla de la caída de los ingresos petroleros por el desplome en los precios del crudo, que es lo que exporta nuestro país. Esto se agrava cuando hay depreciación importante del peso frente al dólar. Sin embargo, los ingresos por barril de crudo parece que han encontrado un mínimo y están volviendo a tomar niveles cercanos al año 2011.

No obstante lo anterior, Pemex tiene serios problemas financieros que coloquialmente se pueden llamar “sangrados por impuestos”, lo cual le ha afectado en el manejo de su deuda. Pemex tiene ingresos positivos pero el déficit va creciendo con el paso del tiempo desde el año 2012 en que han tenido enormes aumentos sus gastos de operación. Pemex no es una empresa como todas, porque tiene como fin aportar recursos a la Nación, mediante los impuestos que paga y son abundantes esos impuestos, derechos y aprovechamientos que entrega. Según datos comprobables, Pemex, de 2000 a 2008, pagó 87 por ciento DE IMPUESTOS. Posteriormente, por la crisis financiera, de 2009 a 2018 el pago de impuestos fue del 102 por ciento del flujo operativo de la empresa. El Estado, para salir de su crisis, puso en grave riesgo a Pemex.

La solución requiere que Pemex realice una profunda revisión de sus gastos de operación para disminuirlos y manejar adecuadamente el pago de los pasivos de corto y largo plazo y el Estado habrá de  racionalizar la sangría de los “Impuestos”. En cuanto a la operación productiva estudiar, lo que el momento pide respecto a qué producir y cómo producirlo. Mientras Pemex tiene utilidades reales, adecuar las otras fuentes de ingresos del Estado para permitirle a la Empresa Pemex el necesario equilibrio.

 

Doctora en Ciencias Políticas
melenavicencio@hotmail.com

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