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Periodismo Musical en México: Transición a lo digital, ¿evolución o involución?

Especial 1 de 4. Tras entender los cambios en la industria musical, algunos periodistas del gremio reflexionan sobre los retos consecuentes

Periodismo Musical en México: Transición a lo digital, ¿evolución o involución?  | La Crónica de Hoy

La era digital no sólo cambió la participación de artistas y público, sino también del periodismo.

Entendiendo al periodismo como a la medicina, una labor indispensable para cualquier sociedad y que se encuentra en constante cambio, ahora más que nunca con el desarrollo digital y de nuevas tecnologías; algunos periodistas musicales han reflexionado sobre los retos e implicaciones que esta transición conlleva para su gremio, como uno de los momentos más decisivos de su existencia.

“Lo único que no me emociona ni me mueve tanto es que ya no se consumen los medios en general. Cada vez más, el periodista musical, como figura, pierde total relevancia, ya no tiene mucho sentido estar buscando su utilidad o su papel en la industria y en el mercado”, comentó a Crónica, Arturo J. Flores, Editor en Jefe de la revista Playboy México, columnista de la revista Marvin y conductor del podcast “El Conejo Blanco”.

Fue el 5 de febrero de 1995 cuando La Jornada se convirtió en el primer periódico en México en aparecer en la web, aunque su primer número no fue más que una versión digitalizada del impreso —con deficiencias interactivas y de navegación—, significó un importante paso para la actualización de los medios tradicionales en búsqueda de ampliar su alcance y posteriormente, sobrevivir a lo que se avecinaba.

Siguiendo el caso, en 2002 Lizy Navarro Zamora informó sobre la existencia de 147 periódicos digitales en su libro Los periódicos on line. Todo parecía favorecer a la innovación de los medios; sin embargo, su compleja programación no permitió a todos adaptarse ágilmente.

“Creo que el periodismo musical —incluyendo por supuesto al de espectáculos— ha tenido un retroceso muy severo, debido a cómo han cambiado las formas de comunicar, antes eran muy importantes las publicaciones en revistas especializadas y estaban avocadas a eso, se peleaba para conseguir una exclusiva, se hacía un trabajo de investigación profundo para sacar la nota, se dignificaba el trabajo. Ahora creo que es más frívolo, menos periodístico, por ende menos importante y trascendental, se basa más en una búsqueda de una respuesta efímera por parte de una audiencia”, explicó a Crónica, el autodenominado “periodista en extinción”, Chava Rock, quien ha trabajado con varios medios como Rolling Stone, Canal 22, Canal Once, Reactor y Grupo Acir, y actualmente es promotor cultural, editor, redactor, fotógrafo y locutor.

Para el cierre de 2010, ya existían 34.9 millones de usuarios en internet —registrados tan sólo en México—, que se convirtieron en público cautivo, lo cual generó una demanda voraz de contenidos que se vieron superados por una principal característica: la inmediatez.

“Tendríamos que hablar primero del periodismo para entender cómo se desarrolla en el ámbito musical, porque actualmente no se siguen las estructuras periodísticas. En la web no existe un rigor, todas las notas son editables, si tienes un error puedes modificarlo, por ende no se respetan los lineamientos que en impreso sí”, destacó el columnista del diario La Jornada, Javier Hernández Chelico, durante una charla con Crónica,  quien también colabora en Playboy, Rolling Stone y Milenio Dominical.

“La mayoría ni siquiera conoce la estructura de la pirámide invertida que para nosotros —los de antes— es muy importante, y por eso hay mucha demanda, porque en la web no existen estas exigencias. En un periódico pasas por varios filtros (redactor, editor, corrector, editor en jefe) y en los blogs no se da la estructura laboral con este rigor, ellos suben directamente los contenidos muchas veces sin revisión previa”, denunció.

“Por eso no han surgido críticos musicales como Jaime Almeida, José Agustín o Alfredo Ruiz del Río actualmente, que tengan un renombre de estas magnitudes. Aunque sí se ha progresado en el número de personas que escriben sobre música, creo que en cuanto a calidad ha bajado”, argumentó Hernández Chelico.

Actualmente la inmensa oferta de contenidos que buscan captar la atención de los billones de usuarios que navegan en la web, compiten bajo la variable del tiempo. “¡El primero en publicar se posiciona antes que todos!” Sin embargo, ésta es la más común de las falacias entre editores y editores en jefe que no terminan por comprender cómo funciona el periodismo digital —o cómo debería funcionar—.

“El periodismo no debería cambiar, porque la base es la misma: se forma uno como investigador social, tienes una metodología y hay una estructura de géneros periodísticos. Lo que sí se vuelve cada vez más divertido es cómo aplicas estos géneros en las diversas plataformas digitales, hacer los contenidos más atractivos, que tengan una mayor sinergia con lo que está pasando”, aclaró a Crónica, Marisol Pacheco, actual Content Manager y freelance, quien colabora además con la revista Sound:check (de Musitech). Anteriormente fue jefa de redacción de Playboy México, y editora de Music:Life Magazine (durante nueve años), entre otros medios.

“Lo que percibo es que todavía estamos lidiando con la adaptación a lo digital, sin dejar de ser periodistas, esa esencia multitask (capacidad de hacer varias tareas a la vez) que sirva de manera personalizada para cada plataforma y red social. Ahora debes estar en una conferencia y tomar fotos, subir historias en Instagram de 15 segundos, lanzar la pregunta al artista, transmitir en Facebook ­Live, en fin. Todo eso es lo que nos pone en jaque porque ahora te piden que tú solo hagas todo eso para las multiplataformas”, indicó Pacheco.

“Es un reto muy importante encontrar el punto donde no dejes de hacer el contenido rico —la nota— y sepas ofrecerlo de manera atractiva”, expresó durante una conversación que continuará en las próximas entregas de este especial (1/4).

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