Cultura


“Pintar es una libertad muy grande”, dice Claudio Mujica

El interno del Reclusorio Norte visitó el MAM con otros 10 integrantes del Kölectiv.feat. La cultura les da oportunidad de formar parte de una sociedad creativa, señala Alejandra Frausto.

“Pintar es una libertad muy grande”, dice Claudio Mujica | La Crónica de Hoy

Los integrantes del Kölectiv.feat, y Alejandra Frausto recorrieron la exposición Territorios de la memoria. 1985-2019. (Foto: Ana Laura Tagle)

Once miembros de Kölectiv.feat, colectivo artístico del Reclusorio Preventivo Varonil Norte de la Ciudad de México (RENO), visitaron la exposición Territorios de la memoria. 1985-2019 en el Museo de Arte Moderno (MAM) como parte del taller de expresión artística creado dentro del penal en 2017. Alejandra Frausto, secretaria de Cultura federal, explicó que estas actividades les brindan la oportunidad a los internos de formar parte de una sociedad creativa.

Actualmente, Kölectiv.feat se desarrolla dentro y fuera de la cárcel, pues cuatro de sus miembros ya están en libertad. De quienes visitaron el MAM, ocho aún están en reclusión y tres libres. “Viví en una prisión real, pero libre de pensamiento. Dentro del reclusorio no tenemos una presión económica ni compromisos, necesidades o cosas que dispersen nuestra atención en pintar. En el penal sólo me preocupaba por pasar lista y hacer lo que me gustaba”, señaló Gustavo Lara, un exrecluso.

De una población aproximada de 13 mil internos, sólo 16 personas forman parte de Kölectiv.feat, taller dirigido por Lulú Sánchez Puig, quien a través del arte plástico genera reflexiones en torno a la libertad y enseña un oficio que los ayudará a reinsertarse en la sociedad una vez que salgan de la cárcel.

“He tenido muchas buenas experiencias. He aprendido a hacer materiales artísticos, óleos, lienzos. Un día soy carpintero, otro ebanista, otro soy pintor. En enero expusimos Cana. La vida loca en la galería José María Velasco. El arte no es parte de mí, yo soy parte de él”, dijo el recluso George.

En el taller trabajan con el material que se pueda, explicó el preso Claudio Mujica, tanto con tela, pintura acrílica, óleo, alambre, papel maché, cartoncillo, resistol y engrudo. “Pintar es una libertad muy grande, es expresarme, tanto lo que soy como mis raíces. Ahora dos de mis hijas quieren seguir mis pasos en el arte”, agregó.

Actualmente, Kölectiv.feat ha producido más de 45 piezas, con las cuales, además de lo anterior, ayuda a sus integrantes a canalizar las emociones de manera distinta. “Era muy agresivo y peleonero, siempre eran castigos y castigos. Cuando entré en el colectivo, mi forma de pensar y ver las cosas, cambió; la maestra me inspiró a seguir adelante, a aprender. Me metí a cursos de inglés, italiano, administración, psicología y pintura, dijo Moisés Bucio, exrecluso del RENO.

Sin embargo, al comenzar con su desarrollo artístico, además de enfrentarse a técnicas y materiales que no conocía, Moisés tuvo que sobrellevar la opinión de sus compañeros de celda. “Cuando pinté mi obra me molestaban, decían ‘eso qué, ya te crees más’ o ‘mi hija pinta mejor que eso’. Ahí fue cuando pinté una cara demoniaca, roja, sobre un volcán. En lugar de pararme y darles unos golpes, todos mis sentimientos los dejé en la pintura. Evité problemas y me desahogué”.

Gustavo, quien estuvo preso durante 16 años y dos meses, señala que en la cárcel aprendió a enfocar sus emociones y plasmarlas. “Estás en un lugar donde no puedes llorar, ente muchas otras cosas, porque eres vulnerable; entonces, tratas de contener el sentimiento para que el día de mañana, que pintes, lo puedas desahogar”.

Recordó que también vistió de beige y estuvo esposado, pero “entre más desahogues tus sentimientos, más puro es lo que representan tus pinturas porque si estás enojado, vas y pintas. Ésta es una actividad que requiere tus cinco sentidos y el coraje o la impotencia, se van bajando; cuando te das cuenta ya estás inspirado y liberaste una emoción de rabia o coraje”.

Los miembros de Kölectiv.feat que se encuentran fuera de la cárcel, siguen aportando al colectivo y apoyando. “Nuestro trabajo habla por sí mismo, empezamos a hacerlo adentro y seguimos afuera, con gente que se quiere acercar a trabajar para cambiar su mentalidad desde la reclusión para que afuera sigan con ese pensamiento”, expuso Alejandro Sadria, exrecluso del RENO.

“Hoy, por primera vez, los compañeros salen a una exposición guiada en un museo y van a estudiar. Vienes esposado en la camioneta, pero en el momento en que te quitan las esposas, ya no te sientes preso. Eres libre por unas horas y se valora”, agregó.

Las pinturas que realizan dentro del taller tienen dos propósitos, mostrarlas a los familiares en día de visita y, si ellos deciden, venderlos en ciertos espacios. Se espera que en este año se consolide la creación de una casa de medio camino, donde se venda el arte de quienes hayan sido privados de su libertar y quienes ya sean libres.

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