Opinión


Pistolas, la otra arma contra el COVID-19

Pistolas, la otra arma contra el COVID-19 | La Crónica de Hoy

A medida que crece la amenaza del coronavirus en Estados Unidos y ante el pedido gubernamental para que la gente se quede en casa, las colas en busca de desinfectantes de manos y papel higiénico crecen también. Sin embargo no son sólo esos productos los que la población se está apurando a comprar en cantidades nunca vistas. Las armas de fuego están a la par en gran demanda, con incrementos de ventas sin precedente y nadie sabe a ciencia cierta por qué.

La sobredemanda de armas se está dando en todo el país, pero es particularmente alta en los estados que han reportado más casos de CODIV-19, tales como California, ­Nueva York y Washington, donde al parecer la gente teme desórdenes sociales o que el gobierno use los poderes extraordinarios que le da el estado de emergencia para tratar de restringir su venta. 

Pero no sólo es prisa por acumular armas sino también hay gran demanda por munición. Ammo.com, uno de los establecimientos más conocidos de su venta a través de internet, el pasado 10 de marzo, cuando los casos de coronavirus se dijo habían llegado a mil, tuvo un aumento en sus ventas de 276  por ciento, mientras que sus ganancias rebasaron el 309 por ciento, cifras que no registraron bajas en una semana. 

La gran demanda de armas, es sobre todo por pistolas y por rifles semi-automáticos conocidos como AR-15, pero no por los rifles y escopetas que se usan para cacería. De acuerdo con algunos psicólogos es como si actualmente hubiera una histeria general entre la población por asegurarse que no les roben sus  provisiones de agua y alimentos, de ahí que entre los compradores abundan las amas de casa, los granjeros y aquellos que sostienen que se va acabar el mundo.

Llama la atención en particular el gran número de personas de origen asiático que por primera vez han corrido a comprarse un arma, temiendo, dicen los analistas, que gente ignorante y racista los ataque o ataque a su familia, culpándolos del mal actual, al que el presidente Donald Trump llama ­Virus Chino.  

La venta de armas en este país aumenta siempre luego de una masacre, como sucedió en 2012 cuando un desquiciado dio muerte a 20 niños y seis adultos en una escuela elemental de Newton, Connecticut, porque los aficionados a ellas creen que se impondrán más restricciones o que se les aumentará el precio.

Los expertos sostienen que los estadunidenses tienden a comprar más armas, cuando ven venir una crisis, real o no, en el orden público y sienten que tendrán que defenderse y defender a sus familias por mismos.  Así sucedió en Los Ángeles cuando las violentas manifestaciones a principios de la década de los 90’s y luego de la delincuencia, asesinatos y saqueos que se vieron en Nueva ­Orleans después del huracán Katrina.

Actualmente el alza en la venta de armas se da justo cuando los departamentos de policía en las grandes ciudades, están colaborando en el combate al coronavirus y atendiendo solo llamadas de emergencia, mientras que se está pidiendo al público que asuntos como accidentes de auto o robos ,se reporten por teléfono o  acudiendo a levantar una queja para que el asunto se investigue después.

Con los niños sin escuela y con armas en la casa, hay más posibilidades de accidentes fatales en un país donde las armas de fuego son la segunda causa de muerte entre niños y adolecentes, luego de accidentes automovilísticos. Muertes que se dan casi siempre de un menor a otro. Un arma presente también significa más suicidios y más homicidios. 

Aquí las armas han abundado siempre y su venta es apoyada no sólo por los derechistas sino por la poderosa Asociación Nacional del Rifle, que aplaude el incremento.  “No necesitas una arma, hasta que la necesitas” ha dicho en su cuenta de Twitter el hijo mayor del presidente Trump.

Adquirir una arma es fácil, lleva sólo unos minutos. Si es negocio establecido se llena una forma y con una llamada checan los antecedentes penales, pero nunca el estado mental. Si la venta es entre particulares nada es necesario, das el dinero y tienes una. En estos momentos el problema es que no se puede acabar con el  virus de un balazo y todos coincidirán en que no vale la pena en absoluto matar a nadie por un rollo de papel higiénico. 
 

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