Opinión


"¿Podemos hablar de un transtorno de estrés post traumático social?"

Con motivo de los constantes y cada vez más espectaculares eventos violentos en el país, así como a las observaciones con los pacientes en mi consultorio, me surgió la pregunta que da título a esta columna.

Quiero empezar por hablar de la enfermedad individual que se incluye dentro del capítulo de los trastornos de ansiedad que es el Trastorno de Estrés Post Traumático (TEPT):

Se requiere la exposición del sujeto a un evento que él considere como extraordinario por la intensidad de ansiedad que le puede representar de forma particular. Se comenzó por usar el término para eventos trágicos globales, como las guerras y los desastres naturales. Actualmente se sabe que se puede producir por asaltos, secuestros, abusos físicos o sexuales; o incluso, como mencionamos previamente, acontecimientos que otras personas no consideremos importantes, pero sí el paciente.

Se producen revivificaciones del evento (flashbacks) donde la persona vuelve a sentir las emociones que sintió en el momento del trauma original. Sólo imaginen que desgastantes son estos episodios.

El individuo trata de evitar cualquier detalle que tenga que ver con el momento traumático. En ejemplos cotidianos, si sufrieron un secuestro express tratan de darle la vuelta a los taxis, cajeros automáticos o las calles por las que transitaron en ese momento.

Por un momento tratemos de ser empáticos con los pacientes que sufren de este desorden. La evolución es muy tórpida, usualmente tratan de recomponerse por sí mismos hasta que se rinden y se dan cuenta que no pueden ellos solos y terminan por pedir ayuda cuando ya su calidad de vida se ve más deteriorada aún que por el propio evento traumático. El manejo habitual incluye algunos fármacos ansiolíticos, tipos de psicoterapia que incluyen a la cognitivo conductual y la de reprocesamiento del trauma (EMDR por sus siglas en inglés), así como gran apoyo del primer círculo vital de la persona.

Ahora quiero poner a su consideración un nuevo padecimiento para incluirlo en la Manual Estadístico de las Enfermedades Mentales (DSM-5), que es el libro en el cual nos basamos los psiquiatras para hacer los diagnósticos clínicos. Quiero bautizarlo como el Trastorno de Estrés Post Traumático Social. Las principales modificaciones en los criterios son las siguientes:

El episodio traumático se trata de un evento de carácter global, como el incremento desmedido de la criminalidad y la violencia en el país, donde todos ya tenemos un conocido que ha sido víctima; una crisis económica generalizada con desempleo y pésimas expectativas de salir adelante, o de acontecimientos extraordinarios como la fuga y posterior estado de excepción en una ciudad con la captura de un capo del narcotráfico.

El malestar generalizado y con un componente prácticamente general, la desesperanza y el sentimiento de absoluta pérdida de control y defensa contra la situación. Se habla con desolación e incluso con uso de fantasías para lograr hacer alguien que revierta la sensación de peligro constante. Prácticamente nadie tiene una respuesta que valga la pena considerar.

Las quejas constantes sobre el malestar personal, la consecuente indiferencia de los pares que no tienen nada que aportar para hacerme sentir mejor, con la impotencia total final.

De pasar los estrictos requisitos que nos pone la Asociación Psiquiátrica Americana para la nueva inclusión de diagnósticos, quedo de ustedes en la mejor disposición para que las sugerencias de manejo, considerando que son más del campo de la sociología y la política que de la humilde ciencia médica de la psiquiatría.

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