Opinión


Política en tiempo real: buitres y vagones

Política en tiempo real: buitres y vagones | La Crónica de Hoy

La semana pasada, después de poner la lupa en la corriente avilocamachista de Morena a propósito de la tragedia de la línea 12, comenté que eso no determinaría mi decisión electoral.

Ebrard, Mario Delgado, naturalmente Mancera y la jefa de gobierno, seguirán siendo escrutados y me parece perfecto. Pero también dije que pese a la tragedia, le daría mi voto a Morena.

Hay muchos aspectos que determinan el sentido de mi votación, el más reciente provino de unos políticos sin escrúpulos que fueron al lugar del accidente a lucrar con la desgracia de la gente. No hay que darle vuelta a lo indudable, eso es Va por México: un engendro fraguado en plena pandemia en casa de un conocido empresario que bajo la premisa o ganamos el congreso o se acabó el negocio con cargo al erario, hermanó al salinismo prianista que vendió al país, hizo negocios chuecos en el sector energético, minero y bancario que los mexicanos tenemos que pagar y enquistó en nuestro territorio a rufianes apátridas de cuello blanco ¿Ejemplos? El narcogobernador tamaulipeco prófugo de la justicia mexicana y estadunidense que los panistas que se apostaron en la columna colapsada: Döring y Atayde, siguen defendiendo.

La base orgánica y convicta de Va por México, produce simpatías mediante la promoción del odio o del juicio ad hominen que tanto le critican al presidente con desfiguros de pena ajena como el de la articulista de un periódico que AMLO promociona todos los días; escritora que a propósito del accidente lanzó al ciberespacio calderonista el siguiente tuit que poco ayuda a la oposición destructiva: “Tú y todos los que votaron por López Obrador son responsables también. En lugar de tanta ‘rabia y dolor’ asume tu responsabilidad. Es más ético.” ¿Qué onda con estos mensajes promotores de odio y más catequizadores que el impulso de los deberes cívicos de la guía ética que desgarró las vestiduras de un puñado de plumas regañonas?

La falta de oferta y credibilidad de Va por México, se manifiesta en esos tuits en los que la mesura no tiene ninguna cabida. Sí a tuits nos vamos, prefiero los de Lorenzo Meyer, en los que por lo menos hay mayor agudeza: “Una gran coincidencia entre los proyectos nacionales de AMLO y Biden: ambos quieren revertir políticas neoliberales –las de Salinas y Reagan– teniendo poco tiempo y mucha oposición de sus respectivas derechas. Una diferencia: Biden dispuesto a aumentar impuestos, AMLO no.”

En un corto muy divertido de Hernán Gómez de El Octágono y recuperable en youtube, se explica en un contexto más visual y en consecuencia sintético lo que estos cuates son. El presidente evitó tomarse la foto con familiares de las víctimas porque lo consideró un lucro político y la nota fue el supuesto “exabrupto” que salió de la boca del presidente: “carajo”, ante la posibilidad de hacer algo en lo que eran expertos Salinas, Fox, Calderón y Peña Nieto.

En breve me ocupo de los tres minutos y 31 segundos que pintan a los buitres de garras, alas y pico, antes leamos la opinión del filósofo Hugo Saéz, a propósito del lenguaje políticamente correcto que estira de más la cuerda:

“La verborragia de AMLO lo ha conducido a cometer muchos errores, que yo mismo he criticado. Ahora que se manifestó opuesto al oportunismo de fotografiarse con las víctimas y porque dijo ‘carajo’ estalló un escándalo, que hasta Carmen Aristegui compartió. ¿Y qué querían que dijera? ‘Rayos y centellas’, ‘jolines’, ‘Santa falla de lógica’. En España hasta los niños le llaman culo al culo. Y no pasa nada. Tanto formalismo en el espacio público construye una sociedad hipócrita, con miedo a llamar las cosas por su nombre. Por supuesto, en la calle se olvida esa represión del léxico y se derrama todo tipo de agravios con insultos. Recuerdo que una telenovela de Televisa protagonizada por Christian Bach y su marido Humberto Zurita fue censurada después de que la pareja apareciera en la cama cubierta hasta debajo de los hombros desnuda. Avancemos en la lucha contra la simulación.”

Hugo Enrique Sáez será mi entrevistado la próxima semana, dicho sea de manera rauda.

Ahora dediquémosle unas cuantas líneas a la cápsula de El Octágono titulada por sus editores así: “Los cartones que retratan a los panistas ‘carroñeros’ que se aprovecharon de la tragedia del Metro”

Si hubiera un sindicato de buitres, los hay pero son buitres humanos y esos abundan, me refiero a que si hubiera un sindicato de buitres reales, es posible que ya hubieran entablado demandas contra los moneros por dibujarlos tan ojeis. Transcribo y edito de la barra de títulos del corto sin desperdicio:

“La tragedia nos mostró algunas escenas de mezquindad de nuestros políticos que circularon profusamente en redes sociales. Vamos a ver un ejemplo de los muchos que tuvimos a raíz de estos acontecimientos”

En el primer corte Döring aparece con camisa azul en las inmediaciones del metro Olivos para fijar su postura junto con otros compañeros de bancada carroñera.

“Sin embargo la movida se les salió de control cuando más tarde, acompañado por Christian Von Roehrich trataron de convencer a una señora a que demandara a las autoridades”

La escena es triste por la impotencia de la anciana rodeada de cuatro o cinco aves de rapiña azorados porque su táctica efectista y de mal gusto se les salíó de control.

“Ese y otros actos no pasaron desapercibidos para los caricaturistas mexicanos que dejaron muy en claro lo que opinan sobre este agandalle de los blanquiazules”

“Helioflores, en la vanguardia, muestra en su cartón muy elocuente a un hombre gris colgando un cartón entre las ruinas que dice: Vote por el PAN”

“El monero Jerge publicó en twitter un tremendo cartón jugando con las siglas del PAN” mediante tres buitres que emulan las iniciales de ese partido sobre la columna colapsada

“Helguera nos muestra la naturaleza de Va por México” colocando en el lugar de la X un buitre que lo dice todo.

“Rapé los comparó con otro animal salvaje de cuatro patas pero igual de carroñero”, las hienas, tres con los dientes afiladas conminando al elector a votar por el PAN. En segundo plano, de nuevo las ruinas.

“Finalmente Hernández opina que en el PAN están preocupados por el saldo de la tragedia y nos muestra a Federico Döring preguntándole a su colega: ‘¿Ya sabemos el saldo del accidente del metro?’, a lo que Atayde pregunta: ‘¿Los muertos?’ y Döring corrige: ‘¡No, los votos!’”

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