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Populistas dividen al mundo y se oponen al nacionalismo real: Yuval Noah Harari

Parten una nación en dos campamentos: seguidores y enemigos, señala el historiador v Eso invita a la gente a redireccionar sus agravios hacia otros lugares, oscuros: Michael Sandel

Populistas dividen al mundo y se oponen al nacionalismo real: Yuval Noah Harari | La Crónica de Hoy

El filósofo estadunidense y el historiador israelí participaron en el diálogo titulado “Los dilemas de un mundo que colapsa”.

¿Por qué el cristianismo se erigió como la idea principal del Imperio Romano? ¿Por qué la revolución científica ocurrió en Europa y no en Asia? Son preguntas que se pueden describir históricamente, pero cuya explicación no es posible obtener; lo mismo ocurre con el populismo, no se entiende ¿por qué ha tenido tanto auge en el mundo del siglo XXI?, señaló Yuval Noah Harari.

El historiador israelí sostuvo un diálogo con el filósofo político Michael Sandel llamado “Los dilemas de un mundo que colapsa”, donde hablaron sobre los riesgos del avance del populismo en cada continente, sus probables orígenes, sus diversas facetas, sus actores, su papel en el nacionalismo, los riesgos para la democracia y, algo que enfatizaron, su definición. 

El filósofo estadunidense trató de responder la pregunta de Harari bajo uno de los conceptos que ha desarrollado y titula su libro “La tiranía del mérito” (Debate), quien dijo que el auge del populismo tiene que ver con el sentimiento de enojo y resentimiento de la clase trabajadora, la cual incluso siente una humillación de la que se han aprovechado políticos populistas como Donald Trump. “Se relaciona con la intensidad en la diferencia entre ganadores y perdedores que se ha profundizado en décadas recientes, envenenando la política y dividiendo”.  

El sistema económico ha dividido a las personas entre ganadores y perdedores: aquellos que han tenido éxito creen que es obra suya, por ello, quienes no lo logran no tienen a quien culpar más que a sí mismos. “Esta forma de concebir el éxito refleja la idea de la meritocracia, si las posibilidades son iguales los ganadores merecen su éxito y sus beneficios; eso puede inspirar, pero tiene un lado oscuro porque genera arrogancia entre ganadores y la humillación entre los que se quedan atrás”. 

En el debate, Sandel dijo además que el populismo ha tenido lugar por la falla de los partidos políticos de centro-izquierda y su poca capacidad para contrarrestar la inequidad traída por la globalización en las últimas cuatro décadas. “El éxito del populismo es un síntoma de la falla de la política socialdemócrata”.

Durante la década de los noventa, estos gobiernos en occidente aceptaron acríticamente la premisa de la fe en los mercados para alcanzar y definir el bien público. “No la desafiaron,  sino la moderaron, aligeraron y aceptaron en un proyecto de globalización neoliberal; sin embargo, respondieron a ello con ideas meritocráticas de ir a la universidad y aprender. Fue su respuesta a la desigualdad generada por la globalización, pero fue demasiado estrecha y con un insulto implícito: si no fuiste a la universidad y estás sufriendo en la actual economía es tú culpa. Eso contribuyó al enojo de la gente, que en su mayoría –en EU y Europa, al menos representan a dos tercios de la población-- no tienen estudios universitarios”. 

Destacó que en EU 70 millones de personas votaron por Trump, si bien algunos atraídos por xenofobia, racismo y misoginia, muchos más lo hicieron porque la centro izquierda los ha ignorado.

FENÓMENO GLOBAL. 

Para Yuval Noah Harari, si bien la meritocracia o la globalización son señaladas como el origen de este populismo, no encaja en todos los contextos y países donde se ha enraizado en los últimos años; bajo ciertas condiciones, añadió, pueden ser explicaciones convincentes en EU, por ejemplo, sin embargo, el fenómeno es global y ocurre en muchos países. 

“Quizá el populismo es resultado de esta arrogancia y que el resto de quienes no tienen éxito quedan a un lado, ridiculizados o culpados por su fallo, pero entonces ¿por qué de este enojo resulta el surgimiento de fuerzas antidemocráticas?, ¿por qué no surgen líderes que defiendan la democracia?”. 
El historiador –autor de Sapiens, que ahora se publica en una nueva versión como novela gráfica (Debate)— enfatiza que el mundo corre riesgo de darle la espalda a la democracia y ante la pregunta de Sandel sobre el papel que ha jugado el nacionalismo para que esto ocurra, definió primero el concepto de éste como la estrategia social para el avance de los países y, por ello, para el desarrollo de la democracia, mas no para generar odio.

“En el mundo de hoy, el populismo no lo lideran nacionalistas porque no son personas patrióticas –a menos que se conceptualice como la idea de generar el odio a los demás—; si pensamos que el nacionalismo es amar a otras personas en tu país, son lo opuesto a patriotas ya que están tratando de romper la nación a propósito en tribus hostiles y eso ocurre en muchos países. En ese caso, son líderes tribales, no nacionalistas”.  

El historiador ejemplifica que el principal proyecto del nacionalismo no es congregar a su población para pelear contra una nación enemiga, sino conectar a pueblos con diferentes lenguajes, religiones y clases. “Ese es el gran proyecto del nacionalismo, pero estos políticos están en contra de éste, no con él.

“Miro a los Estados Unidos y veo que sus pobladores se odian y temen los unos a otros, más de lo que temían a los rusos, chinos o cualquier otro país (…) la gente odia más a sus conciudadanos y no es un accidente, ha sido algo encendido deliberadamente por estos líderes populistas”. 

Para el también autor de “Homo Deus” y “21 lecciones para el siglo XXI”, este concepto permite partir a la definición de qué es un populista en la actualidad. “Son personas que dividen, dicen “el país está dividido en dos campamentos: la gente real, mis seguidores, y los enemigos, que se encuentran del otro lado del espectro político. Ellos son enemigos, traidores y esto se opone al proyecto nacionalista, esta es una de las razones por lo cual la democracia está colapsando”.

Por su parte, Michael Sandel apuntó que existe un tipo de populismo que no es el de la derecha represora, sino también existe el del poder concentrado, cuyas políticas enfrentan a las élites en nombre de “empoderar a los ciudadanos ordinarios”. “Mi preocupación es que el populismo de la centro izquierda parece haber identificado las inequidades que hemos visto, no para enfrentarlas de manera estructural, sino para ofrecer la superioridad individual con mayor educación. Eso invita a la gente trabajadora sin estudios a redireccionar sus agravios hacia otros lugares, oscuros”.

 

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