Opinión


¿Por qué la fiesta de la Candelaria?

¿Por qué la fiesta de la Candelaria? | La Crónica de Hoy

Desde fechas tempranas, la fiesta de la Candelaria fue asimilada en Nueva España con gran aceptación de los indígenas. Fray Toribio Motolinía escribía en 1541: “En la fiesta de la Purificación y Candelaria traen sus candelas a bendecir, y después que con ellas han andado la procesión, tienen en mucho lo que les sobra, y guárdanlo para las grandes enfermedades, truenos y rayos, y para otras necesidades”. El teatro evangelizador del siglo XVI ayudó a difundir estas costumbres, a través de las primeras obras que se presentaron en México, como es el caso de La Adoración de los Reyes.

Con la Candelaria, en lo costumbrista, se cierra el ciclo de la Navidad, aunque no en lo litúrgico. La tradición señala que primero se coloca al Niño Dios en el pesebre el 24 de diciembre, y se designan padrinos que arroparán la imagen del Día de la Candelaria, el 2 de febrero. Luego, el 6 de enero, en la Epifanía, se parte la Rosca de Reyes en familia o entre amistades para que quien encuentre en su rebanada la figura del niño Dios, organice la fiesta de la presentación del Niño Dios en el templo, y justo el 2 de febrero, llega el momento del regreso de esta imagen a las familias propietarias, de manos de los padrinos que fueron designados en la Navidad, y juntos, lo llevan a las iglesias con ropitas nuevas, y para ayudar con los gastos de esta fiesta, el 6 de enero, las familias buscaban otra clase de padrinos que aportaran tamales y atole para amenizar el convivio de la devolución de la imagen.

La piedad popular ha enriquecido esta tradición y el comercio ha encontrado un buen mercado en la confección de atuendos para los Niños Dios, a los que visten como Sumo Sacerdote, Pontífice, San Judas Tadeo o algún otro santo, o simplemente con un blanco ropón. 

De la Navidad a la Candelaria transcurren 40 días, número por lo demás simbólico en la tradición judeocristiana. Por un lado, la Candelaria recuerda la tradición judía de la purificación ritual de las mujeres que dieron a luz señalada en el Levítico (12; 1-8), y desde la óptica cristiana, recuerda la purificación de la Virgen María después del parto para cumplir con lo que marcaba la Ley de Moisés, como lo señala el Evangelio de Lucas (2; 22-39): la presentación del Niño Jesús en el Templo de Jerusalén. 

También hay que precisar que tanto para la Iglesia católica romana como para la Iglesia ortodoxa, la Epifanía, que es como se conoce el episodio de la adoración de los Magos de Oriente al Niño Jesús en Belén, tiene un relevante sentido en el que se hace patente la Manifestación del Niño Dios al mundo pagano.

Por esta razón, aún se acostumbra que las familias católicas lleven a las iglesias sus imágenes del Niño Dios, para presentarlo ante el sacerdote, pero no se debe olvidar que la palabra Candelaria se deriva de candelas o velas, que en el ritual cristiano simboliza a Cristo, luz del mundo.

 

Carlos Villa Roiz

Comentarios:

Destacado:

LO MÁS LEÍDO

+ -