Cultura


Presentan Mesoamérica. Grandes…, uno de los últimos libros de León-Portilla

Reúne 34 artículos del historiador y Premio Crónica escritos para la revista Arqueología Mexicana. Destaca el apartado sobre el arribo de españoles a Mesoamérica

Presentan Mesoamérica. Grandes…, uno de los últimos libros de León-Portilla | La Crónica de Hoy

"Siendo verdad que en 1521 fue conquistada Tenochtitlan y que asimismo la cultura mediterránea en su versión hispánica se fue quedando para siempre, también es innegable que Mesoamérica ha sabido resistir a cuantos han querido aniquilarla”, escribió Miguel León-Portilla (Ciudad de México, 1926-2019) en uno de los últimos libros que revisó: Mesoamérica. Grandes creaciones de una civilización originaria.

Esta obra llega a las librerías del país gracias al Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y a la editorial Raíces y fue presentada ayer en la 33 Feria Internacional del Libro (FIL) de Guadalajara en donde se mencionó que reúne 34 artículos escritos por Miguel León-Portilla para la revista Arqueología Mexicana.

“Es el tercer libro de la serie Antología de textos de la revista Arqueología Mexicana. En este título Miguel León-Portilla reunió una gran cantidad de temas mesoamericanos y constituye uno de los últimos libros que alcanzó a dejar preparado antes de fallecer, el martes 1 de octubre pasado, cumplidos 93 años muy fértiles”, dijo el historiador Rodrigo Martínez Baracs.

La obra se divide en siete temas: códices y escrituras, investigación del pasado, algunas creaciones espirituales de los mesoamericanos, algunas creaciones materiales de los mesoamericanos, Cortés teñido como Quetzalcóatl, grandes figuras de Mesoamérica y lejos y a la vez cerca de Mesoamérica.

Durante la presentación, el historiador Martínez Baracs destacó el apartado que el Premio Crónica y nahuatlato más importante de los siglos XX y XXI escribió sobre la llegada de los españoles a Mesoamérica.

“Es muy valioso el apartado relativo a la Conquista, particularmente el dedicado a la cuestión de si Cortés fue teñido como Quetzalcóatl por Moctezuma, lo cual parece verosímil si se considera la confluencia de las fuentes y la antigua tradición Mesoamericana de retornos y de fines de ciclos”, comentó.

El también investigador del Instituto de Investigaciones Históricas de la UNAM resaltó que Miguel León-Portilla dedicó varias páginas para rememorar a tres grandes figuras: Nezahualcóyotl y su poesía, fray Bernardino de Sahagún, pionero de la antropología; y el padre María Ángel Garibay, quien abrió el campo del conocimiento de la lengua y cultura náhuatl.

Respecto al capítulo de la Conquista de México, el autor de Visión de los vencidos escribió: “El México moderno, sobre el que se ciernen los riesgos de una globalización cultural, y en el que hoy mismo hay grupos mesoamericanos en abierta rebelión debe tomar más honda conciencia de su propia realidad. Viven en él millones de indígenas que no han sido absorbidos por la mayoría, y por tanto, no han sido conquistados”.

Martínez Baracs destacó la lucha de León-Portilla para que los mexicanos adquirieran reproducciones de códices prehispánicos a precios accesibles.

“En los apartados del libro sobre códices, escrituras e investigación del pasado, don Miguel se muestra no sólo como un gran conocedor de la lengua y cultura náhuatl sino como un gran lector de códices, faceta que se nos olvida un poco porque siempre lo referimos como el gran nahuatlato. Él conocía muy bien los códices mexicanos”, indicó.

De gran importancia son los trabajos que preparó el investigador emérito de la UNAM para las ediciones especiales de Arqueología Mexicana, sobre todo el de que se nombren a estos documentos con su denominación en náhuatl, de lo cual habla cuando se refiere al Tonalámatl de los Pochtecas, es decir, el códice Fejérváry-Mayer y la Mátricula de tributos.

El historiador comentó que León-Portilla siempre arriesgó en sus textos, ya que en un artículo lanza la siguiente pregunta: ¿Qué pensarían los estudiosos del Viejo Mundo si algún nativo mesoamericano propusiera que un manuscrito medieval, por haber estado en posesión de don Pedro Moctezuma Tlacahuepantzin, hijo de Moctezuma II, se conociera como Códice Moctezuma Tlacahuepantzin?.

En la presentación de la obra también participó la investigadora María Nieves Noriega de Autrey, quien contó que desde que inició la revista Arqueología Mexicana, León-Portilla apoyó el proyecto editorial, y después, en su último año de vida estuvo pendiente de la edición de libro.

“Cuando le propusimos el libro se entusiasmó mucho. Formó el índice y decidió como debería ir el orden de los artículos. En sus entradas y salidas del hospital seguía corrigiendo, viendo y asesorándonos”, recordó.

La historiadora señaló que desde el primer artículo que publicó León-Portilla en la revista los temas fueron sobre los códices.

“Menciona que el libro de los mexicas es la más preciada herencia de México por eso, el sueño mayor de Miguel era que pudiéramos hacer una serie de facsimilares de los códices para que fueran accesibles en cualquier biblioteca o en cualquier casa mexicana. Empezamos con la Matrícula de tributos y hemos publicado un promedio de uno cada dos años”, dijo.

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