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Protestan taxistas contra Uber y Cabify

Trabajadores del volante de la CDMX y Estado de México exigen trato igualitario y que se regulen las empresas de taxi que ofrecen servicio a través de aplicaciones digitales.

Protestan taxistas contra Uber y Cabify | La Crónica de Hoy

Trabajadores del volante de la CDMX y Estado de México exigen trato igualitario.

Taxistas de la CDMX y el Estado de México se manifestaron en la Plaza de la Constitución para pedir que se regulen las empresas de taxi que ofrecen servicio a través de aplicaciones digitales. Los transportistas convocaron una marcha a bordo de sus unidades que inició en el Metro Chabacano y concluyó en el Zócalo de la Ciudad de México.

Dirigentes del G-10, que integra a varias organizaciones de Radio Taxis y Bases de Sitio en la CDMX, acusaron que las aplicaciones para teléfonos móviles que ofrecen servicio de transportación han generado que unos 35 mil, de los 140 mil taxistas que operan en la Ciudad, se queden sin empleo.

Luego de marchar desde el Metro Chabacano hasta Palacio Nacional, los taxistas exigieron a las autoridades capitalinas que den marcha atrás al acuerdo del 15 de julio de 2015, en el cual se pretende dar legalidad a la operación de las aplicaciones.

“Las empresas de servicios de transporte con chofer a través de aplicaciones han dejado de operar en varios países de Europa porque allá sí se cumple la ley”, señaló Juan Carlos Rovira, dirigente del Grupo G-10.

Los operadores de taxis señalan que no es una lucha única en México entre los servicios públicos y privados pues es una situación que viven otros países de América Latina.

“Si existen conductores que quieren dar el servicio, que lo hagan como nosotros mediante una concesión que le dé seguridad al usuario, control al gobierno y, sobre todo, que paguen sus derechos al Estado Mexicano para prestar el servicio, sea como concesionarios o como permisionarios”, añadió.

 Carlos Rovira comentó que las empresas como Uber, Cabify, Didi entre otras se quedan con el el 25 por ciento de los ingresos sin realizar inversión en el país, a las que en su operación no se les impone ninguna carga fiscal por el estado mexicano y sólo vienen a sangrar la economía nacional, porque quienes terminan pagando los impuestos y el costo por los vehículos son los mexicanos que utilizan esas aplicaciones para trabajar.

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