Escenario


Proyecto géminis

Aplausos a la tecnología, abucheos para la película

Proyecto géminis | La Crónica de Hoy

Proyecto géminis es uno de esos filmes en los que parece inexplicable que tantos talentos unidos no hayan podido amarrar un proyecto y mucho menos por tanto tiempo, pues se echó a andar desde hace más de 22 años. ¿Dónde quedó ese Ang Lee que domina el cine de acción de manera maravillosa, como lo hizo en El tigre y el dragón (2000), incluso en ese olvidado Hulk, protagonizado por Eric Bana? ¿Dónde quedó el virtuosismo argumental que mostró David Benioff, (guionista de Proyecto Géminis), en Juego de Tronos o en Troya (2004)? ¿Dónde quedó el manejo de las emociones que el otro guionista, Darren Lemke demostró en la historia de ¡Shazam! (2019)?

Parece suceder un fenómeno de producción similar al que ocurre en la industria musical en la que muchas manos y “mentes creativas” se ponen a la orden de un artista o talento, con resultados estandarizados, intrascendentes y hasta ridículos. Y es que en el caso de esta película, además de los ya mencionados, el guion fue un ir y venir de tratamientos que retocaron otros tantos escritores más, como Christopher Wilkinson (Alí, 2001), Stephen J. Rivele (Nixon, 1995), Andrew Niccol (Gattaca, 1997) y Billy Ray (Los Juegos del Hambre, 2012), y parece ser que desde ahí comenzó a perderse una historia que en realidad es una historia común de un filme de acción.

Lo que nos cuenta es la historia de Henry Brogan (Will Smith), quien ha sido toda su vida un asesino a sueldo del gobierno estadunidense. Tras largos años en el servicio, ha descubierto los secretos más oscuros del sistema. Con la idea de abandonar este empleo que le ha arrebatado todo lo que podría hacerle feliz, Brogan se encuentra perseguido por un joven y misterioso agente, que parece ser capaz de predecir todos y cada uno de sus movimientos. Decidido a detener a este joven que pretende cazarlo sin descanso, Brogan descubrirá que es un clon de él mismo, 30 años más joven. Comenzará así una lucha contra sí mismo y contra quienes han creado a su doble.

El filme sucumbe ante su propia propuesta de plantear un argumento ambicioso que lleve al género de acción a reflexionar sobre las fatales consecuencias de usar la tecnología en favor del ego de personas poderosas, sin embargo, los personajes tienen motivaciones tan banales que no da un ápice de credibilidad alguna; a esto se le suman algunas de las peores actuaciones en las carreras de Will Smith y Clive Owen, que la llevan a resultados desastrosos.

Del filme sólo hay dos situaciones rescatables. ¡Y vaya que hay que reconocerlo!, una es su manera de usar la tecnología para digitalizar personajes y la otra es su manejo del formato 3D. El filme contiene escenas de acción que juegan con este formato de una manera sorprendente, capaces de provocar cierta adrenalina en los momentos de desastre como el de los vidrios rotos volando o las escenas bajo el agua, sin embargo no significan nada si no tienen trascendencia en la historia, que de verdad se siente vacía y hasta infantil, como episodio de los Power Rangers. Una gran decepción.

 

El pasado que nos une

Director: Bart Freundlich

(EU, 2019)

Esta película es como un grupo de grandes artistas haciendo su mejor esfuerzo por cumplir su acto, pero en medio de un barco que se hunde. La directora de un orfanato hindú (Michelle Williams) se encuentra al borde de la bancarrota. Cuando descubre que su organización está a punto de recibir una considerable donación por parte de una empresaria norteamericana (Julianne Moore), viaja a Nueva York para conocerla. Sin embargo, allí se verá obligada a confrontar un pasado del que huyó tiempo atrás. Remake de la película danesa Después de la boda, aunque en esta ocasión ni el manjar de interpretación de Moore puede evitar que emocionalmente sea decepcionante. Es una película que cae mal por convertirse en un melodrama fácil.

 

Chicos buenos

Director: Gene Stupnitsky

(EU, 2019)

La mejor apuesta de cartelera de este fin de semana es este adorable filme de adolescentes que ha logrado convertir el humor de mal gusto en un divertimento inocente. Después de ser invitados a su primera “fiesta del beso”, tres buenos amigos (Jacob Tremblay, Keith L. Williams y Brady Noon) destrozan por casualidad un dron que tenían prohibido tocar. Para reemplazarlo, se ausentan de clase y toman una serie de decisiones erróneas, involucrándose en un caso que incluye drogas y policía. El guion peca de ser predecible y los chistes son repetitivos pero los tres protagonistas brillan por su conexión entre ellos y cumplen con su mensaje sobre la amistad. Además cabe decir que a más de uno le recordará su propia infancia.

 

108 costuras

Director: Fernando Kalife

(México, 2019)

(No gastes tu dinero)

Esta película se estrenó el fin de semana pasado, pero vale la pena decir lo sorpresivamente decepcionante que fue verla, sobre todo porque resulta difícil pensar que el productor detrás del proyecto es Gastón Pavlovich, quien actualmente trabaja con Martin Scorsese y con reconocida carrera en Hollywood. Narra la historia de amistad de Mauricio (José Ángel Bichir) y Reynaldo (Kuno Becker) en la lucha por cumplir su sueño de ser jugadores profesionales de béisbol. Se convierten en un dúo imparable pero el destino es caprichoso y los lleva a convertirse en rivales, y así probar su amistad. Resulta increíble lo viciado que están las producciones en las que participa Becker de las fórmulas televisivas y lo terrible que son sus resultados para no intentar mejorarlas. De lo peor del año en el cine mexicano.

 

 

 

 

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