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Puerto Rico, un país que se busca a sí mismo

Histórico. Hispanos y estadunidenses, con ciudadanía pero sin derecho a voto, divididos sobre la posible idea del Estado 51 de la unión, los boricuas dieron esta semana un pequeño paso en su búsqueda de identidad, con la inédita revuelta que echó al gobernador

Puerto Rico, un país que se busca a sí mismo | La Crónica de Hoy

Manifestantes reclamaban la renuncia de Ricky Rosselló en San Juan, esta semana.

Bajo la lluvia típica del verano, bajo la ineludible humedad tropical, miles de personas, hasta decenas de miles, se agolparon durante dos semanas en las calles de San Juan para exigir la renuncia del gobernador puertorriqueño, Ricardo Rosselló, a raíz de un chat que compartía con íntimos de su gobierno y donde se despachaban insultos a diestro y siniestro, muchos, homofóbicos y sexistas.

En realidad el hartazgo con Rosselló venía de mucho antes. Desde que llegó al poder, en enero de 2017, el mismo día en que Donald Trump juró su cargo como presidente de Estados Unidos, el gobernador de la isla enfrentó numerosos problemas. Desde una deuda asfixiante de 70 mil millones de dólares que le obligó a declarar la bancarrota, hasta el brutal y despiadado impacto del huracán María, que en septiembre de 2017 causó más de 3 mil muertos en la isla.

Se podría decir que Rosselló lo gestionó todo mal. La crisis de deuda se originó con una colección de malas decisiones desde finales de los noventa y desde luego no era culpa suya, pero su administración negó reiteradamente el impacto real de María, lo que no provocó pero sí facilitó que el gobierno de Trump enviara muchos menos recursos de los que realmente eran necesarios.

Cuando finalmente se hizo inevitable admitir los tres mil muertos, Rosselló se enzarzó en una disputa con Trump con tintes de pelea de ñus, cuerno con cuerno. En una entrevista con la CNN a finales de marzo, Rosselló amenazó con “golpear en el hocico” al presidente de los Estados Unidos. En retorno, Trump se dedicó a insultarle, calificándolo de inepto, corrupto, y desdeñando de Puerto Rico en general.

RELACIÓN TÓXICA. Estas tensiones entre San Juan y Washington son reflejo de las difíciles relaciones entre la isla y el gobierno federal. Miguel Figueroa, diseñador gráfico de 26 años, explicaba al diario El País mientras participaba en las protestas cómo ve a Estados Unidos: “Yo los comparo un poco con Star Wars. No los ves, no dan la cara y están controlando nuestras vidas. Es parte del surrealismo mágico de esta isla”.

Este surrealismo mágico se llama Estado Libre Asociado, un estatus legal con muy pocas aplicaciones en el mundo que anda a medio camino entre la autonomía total y la dependencia absoluta. Ejemplo: Los boricuas son ciudadanos estadunidenses de pleno derecho, pueden viajar a cualquier parte del país —lo que ha facilitado la marcha de medio millón de personas en la última década, dejando una población de apenas 3.1 millones en la isla—, pero a la vez no tienen derecho a votar en las elecciones presidenciales. La Corte Suprema lo resumió en un fallo de 1901 asegurando que Puerto Rico pertenece a EU pero no es parte de EU. Una colonia, en definitiva.

De hecho, Estados Unidos invadió Puerto Rico durante la guerra hispano-estadunidense de 1898, pero para entonces la isla ya llevaba 405 años siendo colonia española. Esta dualidad de identidades, entre la hispanidad que comparte con buena parte de sus vecinos del Caribe y casi toda Latinoamérica, y la condición de territorio estadunidense, se resume perfectamente en el nombre del último gobernador, conocido por todos como “Ricky”, apelativo cariñoso inglés, Rosselló, un apellido catalán, cuyo idioma dobla en la escritura las ‘S’ intervocálicas sordas.

REFERÉNDUMS. Esta compleja relación con Estados Unidos parece no satisfacer a nadie, y prueba de ello es que en el último medio siglo se han realizado cinco referéndums —no vinculantes— para reevaluar su estatus jurídico actual, establecido en 1952. De hecho, la incomodidad es creciente, porque entre 1993 y 2017 se realizaron cuatro. Y los resultados siempre se han demostrado divisorios. En 2012, la opción de adherirse como Estado de pleno derecho a EU ganó con el 61 por ciento de votos, pero con un 30 por ciento de abstención. Hace dos años, nada más llegar al poder, Rosselló promovió uno nuevo, donde sólo uno de cada cinco acudió a las urnas.

NUEVA VOZ. Esta vez, el pueblo sí decidió hablar. No a través de las urnas, sino en las calles, donde tan grande fue la vocación de la gente que incluso artistas de alto perfil, habitualmente propensos al silencio político, se decidieron no sólo a tomar parte, sino a liderar las protestas, desde el reguetonero Bad Bunny hasta el cantante Ricky Martin, pasando por el rapero Residente, integrante de Calle 13. Puede que la salida de Rosselló, que se concretará el 2 de agosto, no solucione los debates de identidad de la isla, pero miles de personas tienen claro que Puerto Rico no volverá a ser igual. Cuanto menos, partidario de la independencia o de la anexión a EU, el boricua sabe ahora que puede vencer al mal gobierno.

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