Opinión


¿Qué es más sabroso, un refresco frío o caliente?: lo rico en los “chescos”

¿Qué es más sabroso, un refresco frío o caliente?: lo rico en los “chescos” | La Crónica de Hoy

Ya sé que este artículo tiene un título muy parecido a aquel que hice y que se llamaba: ¿Qué pesa más, las tortillas frías o calientes?, pero en esta ocasión hablaremos de refrescos y de cómo podemos asociar su sabrosura a la cantidad de gas que tienen.

Cierto día un gran amigo, que se llama Juan Carlos Rico y que se va a casar la semana que viene, me marcó para consultarme si era causa de algún fenómeno de física el hecho de que un refresco de la misma marca que otro, sólo que uno a temperatura ambiente (el cual llamaremos el refresco caliente) y uno que está en el refrigerador, ambos destapados al mismo tiempo, sepa más uno bueno que otro. Como referencia a todo esto: un refresco más bueno que otro, aparte de ser más refrescante, será aquél que tenga más gas, por lo tanto: a mayor cantidad de gas, mayor sabrosura.

Una vez aclarado lo anterior procedemos a determinar que si un refresco está en un clima cálido, como los últimos días que se han visto en la Ciudad de México, tendrá mayor capacidad de que el gas escape, p Pues cuanto mayor energía cinética —temperatura— mayor movimiento interno de sus moléculas y si éste (el chesco) no está debidamente sellado, recordemos que lo hemos abierto, el gas del agua carbonatada se irá lejos, muy lejos, hasta la atmósfera. Por ello un refresco que esté en el refrigerador conservará por más tiempo su gas y con ello su sabrosura. Pues entre más frío —menos caliente— menor energía cinética y con ello menos movimiento interno y bla bla de sus moléculas. Así que si queremos un refresco sabroso, lo más conveniente es que no se le escape el gas, eso y que nos lo tomemos rápido… pues muchas cosas son efímeras en esta vida, incluyendo la sabrosura de los refrescos.

 

Atentamente

Twitter: @chicoparticulas

 

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