Opinión


¿Qué esperamos de la Agencia Federal de Aviación?

¿Qué esperamos de la Agencia Federal de Aviación? | La Crónica de Hoy

Finalmente, la semana pasada se publicó el decreto de creación de la Agencia Federal de Aviación Civil (AFAC), organismo que sustituirá a la Dirección General de Aeronáutica Civil y absorberá su presupuesto.

Luego de esperar por más de tres décadas la creación de la Agencia, hoy tenemos ante nosotros una excelente oportunidad de contar con un organismo con autonomía técnica, operativa y administrativa, que realice sus funciones de manera independiente y con servicio civil de carrera para que nuestros técnicos se conviertan en expertos administradores públicos de excelente nivel.

Para ello es importante que los recursos que genere el organismo sean para su propio desarrollo y no, como sucede con tantas dependencias gubernamentales, que se mande a Hacienda para recibir de regreso un escueto presupuesto que apenas sirva para ir tirando. 

Tal vez la parte más importante sea la posibilidad de que la AFAC pueda desarrollar una propuesta de política pública en materia de aviación con el concurso de los múltiples actores que inciden en el sector y que permita perfilar el desarrollo de nuestra industria para los siguientes 30 años. Una de las piezas clave es justamente la existencia de la AFAC. 

Pero lo más importante es que se cumplan con la mayor eficiencia sus funciones de vigilancia en materia de seguridad operacional; la supervisión de aerolíneas, empresas privadas de servicios aéreos, aeropuertos, escuelas de aviación, talleres, etc. 

Según el decreto presidencial de creación, parte de sus funciones será dar seguimiento a los acuerdos bilaterales y multilaterales (sic), con lo cual se espera que desarrolle una estrategia de largo plazo para aprovechar nuestras libertades del aire en un entorno que sea ganador para México. 

Y es que, aún cuando es entendible que en este primer año se hayan impuesto criterios no aeronáuticos para aceptar negociaciones del sexenio pasado en materia de bilaterales, es indispensable que éstos se revisen uno por uno, teniendo en mente el transporte aéreo nacional, privilegiando a nuestras aerolíneas y los intereses nacionales. 

El propio decreto muestra una intención de retomar la rectoría del Estado y el papel estratégico del sector. Es importante que la medicina de aviación, por su especificidad, se incorpore a la AFAC. Y en el caso de la investigación de accidentes, conviene darle un estatus autónomo y especializado, para que no sea juez y parte, pero tampoco adquiera un carácter punitivo sino preventivo. En otras palabras, Mexico tiene la oportunidad de adoptar las mejores prácticas en la materia.

Por último, el propio decreto menciona la auditoría que tanto OACI como FAA hicieran después del accidente donde falleció Mouriño y otros funcionarios. Este antecedente (que no es el único pero si tal vez el más ominoso) no debería repetirse y para ello es que la AFAC se ha creado. Nada más y nada menos. Ojalá se convierta en una institución ejemplar de la que estemos orgullosos y, si es el caso, que Rodrigo Vázquez Colmenares muestre como director, sus mejores dotes para lograrlo. Le deseamos éxito en esta labor.

 

Lo oí en 123.45: Además, se debe investigar y hacer justicia en el caso de Mexicana de Aviación: anular las irregularidades, castigar a los responsables, resarcirle a los trabajadores  su patrimonio y dejar de culparlos por el quebranto.

 

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