Opinión


Querido Acapulco

Querido Acapulco | La Crónica de Hoy

Acuérdate de Acapulco, de aquellas noches

María bonita, María del alma

 

Admito que menosprecié durante muchísimos años Acapulco. Fue la primera playa que conocí y el lugar de mi viaje de graduación de la universidad. Pero aun así me negué a volver durante años. Ni su cercanía con la Ciudad de México me atrajo. 

Este fin de semana regresé al Acapulco antiguo. Ése que se encuentra entre Caleta y Caletilla y el parque Papagayo. El que inspiró a Agustín Lara. El que tuvo su época de oro en los años 50 y 60. En el que desfilaron la realeza, los políticos más importantes —John F. Kennedy y Jackie pasaron su luna de miel en la ciudad—, y también donde las estrellas cinematográficas, los grandes músicos y cantantes como Frank Sinatra, Sammy Davis Jr., Elizabeth Taylor, Sean Connery, Farrah Fawcett, Richard Burton, Donna Summer, Gloria Gaynor y muchos otros más se divirtieron en sus grandes hoteles y clubes nocturnos.

Ese Acapulco tiene las mejores vistas. Desde sus cerros se aprecia una panorámica perfecta del puerto. Puedes disfrutar la salida del sol, mientras que el mar se ilumina y se torna más azul; o un atardecer rojizo acompañado de una Margarita y una brisa ligera.

Su estética de deterioro, de ruinas, de hoteles sin terminar, de anuncios de venta es igual de atractivo que sus amaneceres y atardeceres. Transmite nostalgia. Recuerda que el esplendor ha pasado y dejó grandes residencias con ventanales gigantes llenas de moho y humedad. Albercas vacías o llenas de agua verdosa. Murales de Pedro Infante, María Félix y Agustín Lara y una estatua de Tin Tan tratan de colorear las fachadas blancas y de piedra.

Su belleza ahora es única. Una belleza olvidada y menospreciada. Una belleza que trata de resistirse al paso del tiempo intentando competir con los monstruosos hoteles de Punta Diamante o con la Riviera Maya que le ha robado los reflectores y el glamour.

Acapulco es un destino que cruza generacionalmente a los mexicanos. Cada quien lo recuerda de una forma distinta, dependiendo su edad. Los mayores de 60 años tienen recuerdos tan vívidos que parece que Agustín Lara les canta al oído. Mientras que los mayores de 40 años recuerdan más su desarrollo hacia el Acapulco Dorado. Los treintones seguramente tenemos recuerdos de nuestra niñez, pero, ante la oferta turística en muchas otras playas del país, lo abandonamos o huimos tristemente hacia Punta Diamante y Barra Vieja.

También es un destino que los cruza de acuerdo a la clase social. Las personas con menos recursos económicos se concentran sobre todo en el Acapulco Antiguo, que en temporada alta sigue alcanzando una ocupación casi total. Mientras que la clase media y media alta se concentran en Acapulco Dorado y Punta Diamante.

Acapulco antiguo seguramente nunca volverá a retomar su época de oro. Está demasiado dañado por el crimen organizado, la corrupción y por la proliferación de destinos turísticos con infraestructuras distintas que complacen otros tipos de gustos. Pero su cercanía al Estado de México y la Ciudad de México, sus precios accesibles comparados con la Riviera Maya y ahora, una estética particular, con sus mercados de barrio, sus majestuosos hoteles en las cimas, sus vistas espectaculares y sus cuestas seguirán resistiendo, para el disfrute de quien quiera ver más allá de los planes todo incluido y los tiempos compartidos.

Acuérdate de Acapulco.

 


@wendygarridog
wengarrido@gmail.com

 

 

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