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“¿Quién en su sano juicio sería un policía en la Ciudad de México?”: Ruizpalacios sorprende a la Berlinale

Especial. El cineasta mexicano presentó su filme Una película de policías, que compite por el Oso de Oro, y tuvo una gran acogida entre la prensa acreditada

“¿Quién en su sano juicio sería un policía en la Ciudad de México?”: Ruizpalacios sorprende a la Berlinale | La Crónica de Hoy

Foto: (Cortesía) El filme es protagonizado por Raúl Briones y Mónica del Carmen.

Antes de que los cineastas Amat Escalante y Carlos Reygadas, probaran suerte en la Mostra de Venecia con La región salvaje (2016) y Nuestro tiempo (2018), respectivamente, todos sus proyectos eran estrenos seguros del Festival de Cannes. Ese tipo de vínculo es el que está teniendo el mexicano Alonso Ruizpalacios con la Berlinale, a donde volvió para presentar su más reciente filme Una película de policías.

El cineasta mexicano y el evento alemán tienen una historia ligada. Con Güeros (2014), el mexicano obtuvo el premio Oso de Plata a la Mejor Ópera Prima que entrega el festival, cuando su filme compitió en la sección Panorama. Su segundo largometraje fue Museo (2018), con el cual compitió por primera vez para ganar el Oso de Oro, en una edición  en la que ganó el galardón a Mejor Guion.

En Una película de policías, Ruizpalacios reúne a los últimos dos ganadores de los Premios Ariel en actuaciones de reparto, por el filme Asfixia, esta vez como protagonistas. Por un lado Mónica del Carmen y por el otro Raúl Briones, con quien ya había colaborado en Güeros. Para el filme que ya fue visto en Alemania, ambos actores tuvieron que estar encubiertos en academias de policía para alimentar la construcción de sus personajes.

“¿Quién en su sano juicio sería un policía en la Ciudad de México?”, se pregunta Ruizpalacios. La sinopsis oficial nos da un adelanto de lo que se verá: Siguiendo la tradición familiar, Teresa y Montoya se incorporan a la policía, solo para encontrar que sus convicciones y esperanzas son aplastadas por un sistema disfuncional. Ante la hostilidad a la que se exponen, solo les queda su vínculo amoroso como refugio. 

“Es una película sobre policías con actores que fingen ser policías, entrenando físicamente para ser policías, que discuten sobre lo que significa estar entrenando para ser policías, hasta que cambia a escenas de algunos policías reales jugando a ser ellos mismos”, así la describió The Hollywood Reporter.

Como un experimento documental y narrativo innovador, es una película de policías que sumerge al espectador en un espacio inusual a través de cinco capítulos, los primeros de ellos sumergidos en una narrativa convencional y los siguientes en un híbrido entre la ficción y lo real: “El filme humaniza a un grupo que a menudo es demonizado por la sociedad en general, sin dejar que la organización en general se salga del apuro”, explicó Variety, sobre el filme mexicano.

Queríamos “emprender un viaje para confrontar nuestros prejuicios sobre este grupo de personas tan controvertido, esta corporación. Queríamos examinar todo lo que es institucional o aprendido y ver a estos policías no como una masa de personas, sino como individuos”, explicó Alonso Ruizpalacios sobre su filme. 

“Creo que nuestra película lo hace a lo grande. Quienquiera que esté retratando, incluso si son delincuentes o ladrones como hicimos con mi última película Museo, instantáneamente lo obliga a ponerse de su lado y ver su perspectiva, incluso si todavía no está de acuerdo con lo que están haciendo”, añadió.

De acuerdo con el realizador mexicano, Teresa y Montoya son unos policías reales de quienes se tomó su historia para jugar con el documental y la ficción. De hecho se pensó en ellos para ser actores: “Nos reunimos con Teresa porque habíamos oído hablar de su historia y estábamos pensando en ella como un posible personaje de la película, aunque en principio, solo queríamos conocer su perspectiva sobre la corrupción”, dijo.

“La conocimos y fue como el amor a primera vista. Tiene miles de historias recopiladas de horas y horas de servicio y la forma en que las cuenta es muy divertida. Entonces, mientras hablábamos, nos dijo que su esposo también estaba en la fuerza y ??nos dimos cuenta de que teníamos esta maravillosa historia humana que decidimos que sería el centro de la película”, agregó.

La película ha sido muy bien recibida por la crítica especializada acreditada por la Berlinale: “Es más como una película de policías escrita por Jacques Derrida, dirigida con guiños a Wes Anderson y Jean-Luc Godard y luego remezclada por Abbas Kiarostami en su esfuerzo por derribar la cuarta pared”, dijo el crítico Jordan Mintzer, de The Hollywood Reporter.

“Es una mirada intrigante y completamente deconstruida de lo que se necesita para ser policía y jugar a serlo, especialmente en un lugar donde los policías a menudo son considerados criminales (...) Habla sobre la desconfianza del público en la policía mexicana, así como nuestra desconfianza en las imágenes que los representan. Es un acto de equilibrio complicado que logra lograr de manera bastante convincente”, agregó.

Una de sus escenas más llamativas ocurre cuando en una fiesta un borracho desafía al personaje de Montoya, al acercarse al oficial le dice que si eso hubiera sucedido en Estados Unidos ya lo habrían matado, en una clara referencia a la polémica de abuso de autoridad que ha sido señalada por abuso de autoridad, especialmente por el caso de George Floyd:

“La escena fue filmada en el festival del Orgullo Gay de la Ciudad de México, lo cual fue genial porque todos pensaban que éramos solo un equipo de documentales normal (...) pero usamos actores para algunas de las escenas y recreaciones, y el tipo que orinó junto al policía fue uno de los actores”, explicó Ruizpalacios.

“El otro hombre, sin embargo, era solo una persona que pensó que vio a alguien orinando junto a un policía y sintió que necesitaba decir algo. Así que ese comentario y la respuesta improvisada de Raúl (Briones): ‘Sí, bueno, esto es México’, fueron accidentes afortunados que hicieron que la historia pudiera identificarse internacionalmente. Esta película está llena de esos afortunados accidentes, y eso me encanta”, agregó.

Dentro del mundo policiaco era inevitable encontrarse con la oscuridad: “¿Por qué diablos acepté esta maldita película?”, dice Briones en un momento del filme, y aunque no se sabe si es una reacción real o dentro de la propuesta argumental de Alonso Ruizpalacios, lo que el actor ha tenido claro es que le ha dejado un gran aprendizaje: 

“Lo que más nos interesaba era la policía, ese elemento de a pie, que, finalmente, es la frontera entre la sociedad civil y el Estado. Son los que finalmente dan la cara de la ley. Todos tenemos una opinión muy fuerte de la policía y todos tenemos historias con ella”, dijo Briones en una entrevista reciente.

En la producción se encuentran Daniela Alatorre y Elena Fortes, y empresas como No Ficción y Netflix. Cabe decir que el filme mexicano se convirtió en el tercero de Netflix que compite por un Oso de Oro. La primera vez que la plataforma compitió fue con Elisa y Marcela (2019), de Isabel Coixet, a la cual respondieron 160 expositores independientes alemanes con una carta exigiendo que la película fuera retirada de la competencia porque estaba el debate entre el streaming y el cine tradicional. Tras el 2020, parece que no habrá más discusión sobre ese tema. 

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