Opinión


Rafael Quintanilla

El directivo de Laboratorios Silanes aprobó el lanzamiento del producto Reclusmyn, antiveneno de la mordedura de araña violinista, el cual tuvo desabasto desde 2013 debido a problemas familiares en la empresa y su cambio de dirección. Después de romper y deteriorar su relación con los investigadores de la UNAM que elaboraron la tecnología, lanzan un segundo lote del antiveneno con un costo de 16 mil pesos por dosis, ocho veces más que el primero y 30 veces su costo de producción. Imponen el precio porque pueden, puesto que tienen el monopolio.

Rafael Quintanilla | La Crónica de Hoy

El directivo de Laboratorios Silanes aprobó el lanzamiento del producto Reclusmyn, antiveneno de la mordedura de araña violinista, el cual tuvo desabasto desde 2013 debido a problemas familiares en la empresa y su cambio de dirección. Después de romper y deteriorar su relación con los investigadores de la UNAM que elaboraron la tecnología, lanzan un segundo lote del antiveneno con un costo de 16 mil pesos por dosis, ocho veces más que el primero y 30 veces su costo de producción. Imponen el precio porque pueden, puesto que tienen el monopolio.

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