Opinión


Rebote delictivo

Rebote delictivo | La Crónica de Hoy

Cuando el delito se multiplica, nadie quiere verlo

Bertolt Brecht

A partir de la pandemia por covid 19, vivimos un escenario hasta entonces desconocido.  Muchas actividades fueron, de un día para otro o paulatinamente, suspendidas y, sin embargo, otras tantas, como si fueran esenciales, parecen no detenerse nunca. Aún sin importar el entorno, las condiciones sanitarias, el fenómeno delictivo continuó, por un momento nos engañó con una falsa esperanza de reducción que, en los hechos, no fue más que una pausa.

Ya va un año desde que de manera intermitente se inició el confinamiento de las personas por esta pandemia. Con ese obstáculo enfrente, las cifras sobre la comisión de delitos fueron variables y, en algunos meses estuvieron a la baja, pero como en las subidas y bajadas de peso, los rebotes son peores.

En la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública (ENVIPE) 2020 del INEGI, que refleja las cifras del año 2019, observamos que la comisión de delitos a nivel nacional ascendió a 30 millones, tres millones menos que en 2018, aunque debemos considerar que este estudio no captó información durante casi cuatro meses del año pasado. Lo delitos más frecuentes fueron el robo, el fraude y la extorsión con el robo a la cabeza de este listado. Se cometieron aproximadamente 8 millones de ellos en la calle o en el transporte público. En nuestra Ciudad, este delito tiene su mayor auge en las Alcaldías del norte como la Gustavo A. Madero, Iztacalco y Venustiano Carranza.

Por su parte, el Observatorio Nacional Ciudadano, tiene registros de los que se desprende que la incidencia delictiva en la CDMX, durante el mes de marzo de este año se ha incrementado una cuarta parte en comparación con el mes anterior. Subió de aproximadamente 15 mil a 20 mil delitos —y eso que seguimos en pandemia— cifra que se asemeja a la de los mismos meses en 2020.

A nivel nacional, en 2020 el delito de mayor comisión fue el robo con violencia, seguido de la violencia familiar —atribuido su incremento al confinamiento en casa— y por delante del robo de vehículo, a transeúnte, a negocio y el narcomenudeo. Lamentablemente en lo que va del primer bimestre de este año, la violencia familiar pasó del segundo al primer lugar.

Aunque afortunadamente los delitos que atentan contra la vida o la libertad personal (feminicidio, homicidio doloso, secuestro, trata de personas) no encabezan las listas entre los de mayor comisión, sí presentaron aumento en su comisión, por ejemplo, los delitos de feminicidio y homicidio doloso crecieron en ciudades como Baja California Sur, Chiapas, Jalisco, Estado de México, Guerrero, Guanajuato, Michoacán y Zacatecas. El secuestro tuvo un repunte entre finales del 2018 y principios del 2019 y la trata de personas entre agosto y octubre de 2020.

La Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana, también del INEGI, que cubre el primer trimestre de 2021, informó que el 66.4% de la población mayor de 18 años considera que vivir en su ciudad es inseguro, refiriendo localidades como Fresnillo, Ecatepec de Morelos, Cuernavaca, Gustavo A. Madero, Uruapan y Guadalajara.

De aquel porcentaje, son las mujeres quienes mayor inseguridad sienten y concretamente en la CDMX, las Alcaldías con mayor percepción de inseguridad son Gustavo A. Madero, Álvaro Obregón e Iztapalapa.

El predominio de la inseguridad se concentra en cajeros automáticos localizados en la vía pública, el transporte público, en el banco y en calles que usualmente transitan. Esta sensación de inseguridad ha llevado a las personas a realizar cambios en sus rutinas o hábitos para evitar ser víctimas del delito, por ejemplo, al salir de sus viviendas no llevar joyas, relojes, tarjetas o demasiado dinero; restringir la salida de los menores de edad, entre otras. Así, con el autocuidado inicia, pero no concluye, la prevención del delito.

No hay nada que festejar. Estamos en las mismas circunstancias que difícilmente abandonaremos mientras continuemos sin un plan de prevención del delito, diagnósticos públicos y certeros de la incidencia geo delictiva, estrategias claras y efectivas de participación ciudadana, entre muchas otras, especialmente si, en su lugar, todo pretende suplirse con la emisión de más y más tipos penales y mayores penas.

 

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