Cultura


Recrean Visión de Anáhuac, de Reyes, con pinturas y piezas prehispánicas

Exposición. La exhibición reúne 76 objetos, entre pinturas de Rivera, Covarrubias, Velasco… con primeras ediciones, piezas arqueológicas y fotografías que muestran el asombro que Reyes tuvo por Tenochtitlán. Se exhibe en el Museo Nacional de Antropología

Recrean Visión de Anáhuac, de Reyes, con pinturas y piezas prehispánicas | La Crónica de Hoy

La exhibición por vez primera de un dibujo a lápiz de la diosa Coatlicue hecho por el paisajista José María Velasco, el óleo Nuestros dioses antiguos, de Saturnino Herrán; la pintura Valle de México, de Luis Covarrubias y la única obra de Diego Rivera sobre la Conquista de México, se reúnen en el Museo Nacional de Antropología con la exposición Visión de Anáhuac. Alfonso Reyes.

La muestra que permanecerá hasta abril de 2020 es un homenaje a la obra Visión de Anáhuac escrita en 1915 por uno de los principales literatos del país: Alfonso Reyes (1889-1959), por ello, a través de 176 piezas, entre dibujos, primeras ediciones, pinturas, piezas arqueológicas y fotografías se muestra el asombro que Reyes tuvo por Tenochtitlan.

“Alfonso Reyes llegó de Monterrey a la Ciudad de México pero después abandonó la capital, tras el asesinato de su padre a las afueras del Palacio Nacional. Con el inicio de la Decena Trágica, Victoriano Huerta lo invitó a sumarse al gobierno como su secretario particular pero él, muy dolido con la política nacional, rechazó la petición y aceptó un cargo diplomático en París donde permaneció un año y después se trasladó a Madrid para darle continuidad a su trabajo como escritor”, explicó Cora Falero, curadora.

Antes de abandonar la Ciudad de México, esto es, desde 1913, Reyes comenzó a escribir Visión de Anáhuac como parte de una serie de ensayos llamados En busca del alma nacional, en donde buscaba mirar hacia el pasado para encontrar los orígenes y explicarse la actual historia.

“Estaba en Europa cuando concluyó Visión de Anáhuac que, por razones políticas, se publicó por primera vez en Costa Rica en 1917, ejemplar que exponemos junto con uno de sus retratos favoritos hecho por el pintor Roberto Montenegro”, destacó la curadora.

En palabras de la especialista, el autor regiomontano definió su obra como una creación cubista.

“Se refirió a su obra como cubista porque va sobreponiendo planos con información histórica y literaria para construir este ensayo que tiene tantos enfoques, está escrito desde la perspectiva de como escribían los griegos su historia”, indicó.

JOYAS DOCUMENTALES. Uno de los documentos valiosos que muestra la exposición es el Mapa de Núremberg, la primera representación de México-Tenochtitlán.

“El Mapa de Núremberg es la primera representación cartográfica occidental sobre la Ciudad de México que apareció publicada con la segunda y tercera Carta de Relación de Hernán Cortés y que por primera vez se publicaron en Núremberg Alemania, en latín y en 1524, ediciones de las que sólo circularon 11 ejemplares y cuatro de ellas tenían el mapa. Entonces el que exhibimos es uno de esos cuatro ejemplares”, explicó Cora Falero.

Además, en tres vitrinas se exponen las principales fuentes historiográficas que Alfonso Reyes cita en Visión de Anáhuac: las Cartas de Relación de Hernán Cortés; Historia verdadera de la conquista de la Nueva España, de Bernal Díaz del Castillo; Historia de la conquista, de Francisco López de Gómara y algunos catecismos indígenas.

“Otros elementos que el autor destacó en su obra son el maíz, el pulque y sobre todo la flor. Para él la flor era la poesía, asoció la fragilidad de las flores con la poesía indígena porque no se había conservado en las fuentes escritas, lo poco que se sabía tenía que ver con la historia oral, entonces más que una cuestión poética de asociar a la flor con la poesía es más bien una condición historiográfica”, señaló la curadora.

TENOCHTItLaN EN PINTURA. Las obras que por primera vez se exponen en la muestra son cuatro joyas de la plástica mexicana, una de ellas es un dibujo a lápiz de la diosa mexica Coatlicue, de José María Velasco, que sólo se conocía como reproducción en la revista Anales del Museo Nacional.

“Velasco realizó el dibujo de uno de los monolitos más emblemáticos del Museo Nacional de México, sitio donde se desempeñó como dibujante desde 1880. Parte de la investigación de este proyecto fue encontrar el dibujo original de José María Velasco sobre la Coatlicue”, dijo Cora Falero.

La curadora destacó la única representación de Diego Rivera sobre la conquista, el cuadro se titula Arqueros y caballos, y también resaltó una pieza de Saturnino Herrán que nunca se había expuesto: Nuestros dioses antiguos (1916).

“A esa pintura se le han hecho muchos estudios porque en algún momento se consideró que no había sido ejecutada por Herrán pese a que está firmada, hoy en día sabemos que sí es una obra de él”, aseveró.

Por último destacó el óleo Valle de México, de Luis Covarrubias que por primera vez se expone. “El artista fue llamado en 1963 a participar en el desarrollo de la plástica que diera voz a la multiculturalidad en el Museo Nacional de Antropología”, comentó.

 

Visión de Anáhuac. Alfonso Reyes puede visitarse en la Sala de Exposiciones Temporales del Museo Nacional de Antropología (av. Paseo de la Reforma y Calzada Gandhi s/n); permanecerá hasta abril de 2020.

 

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