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Rencor Tatuado: Una respuesta al grito de auxilio por la violencia de género

Julián Hernández estrena este fin de semana su filme protagonizado por Diana Lein e Irving Peña, quienes nos comparten su experiencia en esta historia.

Rencor Tatuado: Una respuesta al grito de auxilio por la violencia de género | La Crónica de Hoy

Diana Lein e Irving Peña esperan que el filme conecte con la realidad actual, aunque esté contextualizado en los años 90. La historia va sobre una justiciera que tatúa a los abusadores para que no olviden sus actos.

Rencor tatuado (2018) se sitúa en una violenta e ingobernable Ciudad de México de los años noventa —con la policía cómplice de los delincuentes—, donde las mujeres violadas buscan venganza a través de Aída, una misteriosa justiciera que seduce a los abusadores, los narcotiza y los tatúa para que nunca olviden lo que hicieron. Sus poderosos enemigos preparan una emboscada para descubrir su verdadera identidad. Su única salvación es la emancipación de otra mujer.

Bajo este argumento se desarrolla el más reciente largometraje de Julián Hernández, basado en un texto de la novelista Malú Huacuja del Toro, “le comenté lo que quería, un personaje transexual que le hiciera justicia a las mujeres que habían sufrido abuso, y así llegamos a Rencor tatuado. Ella tenía una idea que había escrito en el 95, con un personaje parecido a lo que buscaba. El personaje protagónico era una mujer, que permaneció hasta la versión que filmé: Aida Cisneros, la vengadora. La película se tardó 10 años más en llegar”, dijo el cineasta.

“El cine negro siempre me ha gustado mucho y después de tres películas que giraban en torno a la comunidad LGBTT, pensé que debía dar un giro hacia otros temas que me interesan”, expuso el también director de La diosa del asfalto, largometraje que está en etapa de postproducción.

La encargada de protagonizar el filme es Diana Lein, una actriz nacida en Bilbao, pero residente en México desde 1989, y quien ha destacado en el cine con papeles en Cantinflas, Rumbos paralelos, Las dos Fridas y Complot Mongol, por mencionar algunos, así como en las series de Terminales, El Dandy y Blue Demon, entre otras.

“Leí el guion y me pareció fuerte, me pareció una historia necesaria de contar. Además, me fascina la manera de narrar de Malú, llevar tantas líneas argumentales tan complejas, pero además hace que sus personajes son totalmente humanos y reales con todo el espectro que eso conlleva. Lo cual hacía de esta película algo difícil en el aspecto de llevar acabó, por el costo y la complejidad de la filmación”, comentó la actriz, en entrevista con Crónica.

El filme, aunque visto en México dos años atrás en el Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM) y aunque su planeación lleva una década, también es el reflejo del hartazgo y enojo que ha provocado manifestaciones sociales, por la normalización del abuso y la vejación en los últimos años.

“El momento es idóneo para la película, lamentablemente, pero, a la vez eso que está sucediendo, es muy bueno para las nuevas generaciones, porque esto venía pasando y lo veníamos callando acostumbrados a una violencia cotidiana y desigualdad de género. En su momento pensamos que esta película podría quedarse vieja, por la demora que tomó, pero está más vigente que nunca. Jamás nos imaginamos que íbamos a estrenarla en un momento como este”, declaró la actriz.

“Creo que su mayor virtud es que es una película realista. Está contextualizada en el 95 pero bien podría ser el 2020, porque narra una realidad que vivimos todos los días y que, con las redes sociales se ha vuelto mucho más recurrente ver un acto de violencia de género y es lamentable. Es por eso que es importante la cinta porque estoy seguro que muchas mujeres se van a identificar con situaciones que suceden en la trama”, agregó en su turno Irving Peña también en entrevista.

En otra lectura, se trata de un filme que además explora un género como el thriller, que poco se trabaja en el cine mexicano, al menos con llegada comercial, “me gustaría ver un cambio para mejor en la industria, pero honestamente no lo veo, lo que yo veo es desde mi perspectiva que los apoyos y esfuerzos de exhibición y publicidad están dados principalmente a chick flicks o comedias comerciales”, explicó Lein.

“Pero de pronto se nos olvida ese otro cine: el cine independiente. Cuando vemos las carreras de (Alfonso) Cuarón o (Alejandro González) Iñarritú se nos olvida que el cine del que ellos provienen es el que más estamos descuidando. Necesitamos mucho más apoyo a ese nicho que genera las vertientes más interesantes de nuestra cinematografía”, agregó.

“El hacer cine siempre es incierto ya sea algo popular o artístico nunca se sabe con antelación la reacción que la gente va a tener sobre ello (…) Es normal que se prefiera dar prioridad por cosas ya probadas como las comedias románticas, hay que abrir los ojos porque en México se hace muy buen cine y lo ideal es abrir el horizonte de la gente, porque al final si el público no lo pide, nadie lo va a apoyar”, complementó Peña.

Rencor tatuado es producido por Roberto Fiesco, y también cuenta con la participación de César Romero, César Ramos, Mónica del Carmen, Giovanna Zacarías, Rocio Verdejo, Victoria White e Itati Cantoral. En su carrera Julián Hernández ha destacado como cineasta desafiante en temas sobre la homosexualidad, que lo ha llevado a ganar dos veces el prestigioso Teddy Award de la Berlinale, primero en el 2003 con Mil nubes de paz cercan el cielo, amor, jamás acabarás de ser amor, y, posteriormente, en 2009, gracias a Rabioso sol, rabioso cielo.

 

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