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Requerimos nuevos eco-antibióticos para evitar resistencia de bacterias: Ada Yonath

La investigación realizada por la Premio Nobel de Química se encamina a la obtención de nuevos fármacos que ataquen los ribosomas de las bacterias patógenas. Se presentó en el CIDTEC del Tec.

Requerimos nuevos eco-antibióticos para evitar resistencia de bacterias: Ada Yonath | La Crónica de Hoy

Ada Yonath participó en la 50 edición del Congreso de Investigación y Desarrollo del Tec de Monterrey.

Ada Yonath recibió la llamada. La noticia era para darle a conocer que había sido nombrada ganadora del Premio Nobel de Química 2009 y, aún a este nivel, las inocuas obviedades se hacen presentes: “¿lo acepta?”, relata realizando gestos de incredulidad que recuerdan ese momento. “Lo acepté”. La israelí menciona que en esa llamada telefónica le anunciaron que además de ese honor, tendría la oportunidad de sentarse al lado del rey sueco durante la cena de gala tras la premiación, realizada en Estocolmo.

Trató de ser lo más cortés y estar a la altura de las circunstancias de la realeza; sin embargo, no pudo brindar con él como se lo había solicitado más de una vez; ella levantaba su copa, pero la regresaba a la mesa. Estaba tan cansada que temía quedarse dormida si bebía durante el fastuoso banquete.

Durante la cena, el representante de la corona sueca se permitió algunas bromas y cuchicheos con la científica, y fue inevitable hablar sobre la relación entre Suecia e Israel. Dentro de esa charla le preguntó si en Israel se financiaba suficientemente la investigación básica como la que ella hacía. La respuesta fue negativa. “En Suecia tampoco es suficiente, deberíamos hacer algo juntos”, respondió.

Para ello, dijo que hablaría con su primer ministro —“quien está sentado por allá” (en la cena), señaló—; Ada no le dio demasiada importancia; sin embargo, al día siguiente recibió una llamada. Se trataba del Primer Ministro sueco, quien reiteró sus felicitaciones por el galardón. En este punto, no estaba segura si había hablado previamente con el rey, por lo que dijo que ella tenía un mensaje de su parte, relativo a la propuesta de colaboración. “Sería buena idea hacer algo. Le llamo en un par de meses”, dijo el Primer Ministro.

“Sigo esperando esa llamada”, narró la Nobel el miércoles pasado frente al auditorio que la escuchaba atentamente en el Tec de Monterrey y rió después de esta última anécdota.

Ada Yonath fue la invitada especial del Congreso de Investigación y Desarrollo del Tec de Monterrey (CIDTEC), que cumplió 50 años de llevarse a cabo. La Nobel compartió un panel con Annika Thunborg, embajadora de Suecia en México, y Bertil Andersson, presidente emérito de la Universidad Tecnológica de Nanyang, quien durante muchos años formó parte del comité del Premio Nobel.

Después de la sesión, algunos reporteros tuvimos la oportunidad de realizar preguntas a la Nobel. Yo hice un par, aunque la mayoría de las respuestas eran escuetas y provenían de una octogenaria cansada después de dos horas de sesión, no dejó de responderlas.

Por la mañana, un académico del Tec expuso una conferencia sobre la correlación entre la inversión en investigación y el desarrollo económico de los países; al respecto, dos de los ejemplos favoritos en estos casos son los de Corea del Sur e Israel. Mi pregunta a Ada fue respecto a la importancia de ese financiamiento en la investigación y el ejemplo de su país; su respuesta fue que ella “nunca ha visto tal inversión”, al menos no en ciencia básica, como lo comentó con el rey sueco (ambos países son los que más invierten en el sector entre los países de la OCDE).

Mi segunda pregunta no obtuvo una respuesta más extensa que la anterior.

MADAME RIBOSOMA. Durante su conferencia “La nueva generación de antibióticos ecológicos y mi sueño azul”, Ada Yonath relató la investigación que realizó por más de dos décadas para obtener el resultado que fue reconocido con el Nobel en 2009 (junto con Thomas A. Steitz y Venkatraman Ramakrishnan), que consistió en la obtención de la estructura del ribosoma mediante técnicas de cristalografía.

Los ribosomas de las células leen la información del ARN mensajero y, en función de ésta fabrican proteínas. Los científicos se refieren a este proceso como “traducción”, que es cuando la información contenida en el ADN/ARN se convierte en proteínas.

A mediados de los 70, la química emprendió la investigación para obtener la estructura de los ribosomas, reto que para la comunidad científica era imposible; actualmente, mediante la investigación de Yonath, éstos son los organelos celulares que se conocen mejor, dijo. Adicionalmente, sus estudios han aportado una vía para el desarrollo de nuevos medicamentos.

Esta investigación básica, refirió, tendrá repercusiones en la farmacología y la salud humana. Una de las áreas será el desarrollo de nuevos antibióticos amigables con el medio ambiente y que no generen resistencia, como ya ocurre con algunos patógenos.

La científica recordó la preocupación por la resistencia bacterial a los antibióticos tradicionales y que incluso la Organización Mundial de la Salud ya ha planteado que vivimos en una era de “pos antibióticos”.

Las bacterias han generado resistencia porque mutan y evolucionan de forma acelerada debido al uso excesivo de antibióticos; en ese sentido, parece como si éstas fueran “más inteligentes que nosotros”, bromeó.

Los ribosomas en las bacterias son similares entre sus diferentes tipos, por lo que podrían ser un blanco de nuevos antibióticos eco-friendly. Añadió que los fármacos diseñados a través de estos procesos serían selectivos para atacar sólo a las bacterias patógenas y, a su vez, no dañar el microbioma humano, donde residen las bacterias benéficas y cuya descomposición ocasiona otras enfermedades. Los antibióticos tradicionales acaban con gran parte de las bacterias indiscriminadamente.

Adicionalmente, esos antibióticos son liberados al medio ambiente, por lo que paradójicamente regresan a nosotros, contribuyendo a la resistencia de las bacterias, añadió.

SUEÑOS MULTICOLOR. Sobre su “sueño azul”, Ada explicó que se refiere a un mapa mundial (el cual proyectó en su charla) donde en diferentes colores, que van desde la gama azul hasta el rojo, se va distinguiendo la esperanza de vida que tiene cada país. Los más pobres y en desarrollo están hacia el corrimiento en rojo, por lo que señala que su sueño es que ciencia e investigación como la que ha llevado a cabo permitan que todo el mapa se tiña de azul.

Al final de su charla, Ada Yonath habló sobre su familia, en especial de su nieta, quien le otorgó un premio equiparable al Nobel, el de “Abuela del año”; incluso relata cómo es que fue a hablar de ribosomas a su colegio preescolar.

Un día antes de la presentación de la Nobel, en las redes sociales circuló una foto de Greta Thunberg y Malala Yousafzai, por lo que tuve la idea de preguntarle si pensaba que ocurría un cambio mundial encabezado por las mujeres jóvenes. Fue un cuestionamiento arriesgado, puesto que a la química le disgustan las preguntas sobre temas de género. Sin embargo, de nuevo, no dejó de contestar. “El mundo está cambiando en un buen sentido, hombres y mujeres somos iguales. Es todo lo que se tiene que decir”.

 

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