Opinión


Responsabilidad compartida con el Aeropuerto Internacional CDMX

Responsabilidad compartida con el Aeropuerto Internacional CDMX | La Crónica de Hoy

Para estar a tono con LA FECHA entiéndase que...

no pido compasión ni piedad

 

No me falló el instinto, y tal como aposté la semana pasada, la reacción del CEO de Aeroméxico, Dr. Andrés Conesa Labastida, respecto al mal trato y posterior maltrato que en la Terminal 2 recibieron un par de sus clientas —la médico pediatra Carolina Pallares Trujillo y CAROLA, acreditada Perra de Alerta Médica— no se hizo esperar. Para pronto y en voz de su segundo de a bordo, Christian Pastrana Macia, Director de Comunicación y Asuntos Públicos de @Aeromexico, supe sobre su mortificación y de la inmediata y meticulosa investigación que se había instruido para deslindar responsabilidades, no sin antes ser advertida, como de hecho lo tenía previsto, de que el área de revisión o filtro por la que todo pasajero pasa, previo al abordaje, no depende de ellos. Sin embargo, y al habernos identificado empáticamente —porque de chamaco este ejecutivo trabajó en una de las compañías que montó parte de la jardinería durante la reconstrucción del Zoológico de Chapultepec a mi cargo— se abrió suficiente confianza para sincerar el delicado asunto, empezando porque en el mostrador de la línea aérea había sido registrada con minuciosidad una pasajera bajo condiciones de salud especiales, y que por ello mismo, además, iba acompañada de un Perro de Asistencia, igualmente documentado para viajar en cabina, situación que incluso obligaba a proporcionarles apoyo hasta la puerta del avión o de menos a otorgarles paso preferencial al interior del mismo, tal como sucede con personas con diferentes capacidades o con mujeres embarazadas o que viajan con menores. Es más, al no identificarla entre los pasajeros que debieron entrar a la aeronave en tiempo y forma, y tras vocearlas inútilmente, lo procedente hubiera sido alarmarse por las viajeras y buscarlas en los sanitarios y pasillos previniendo que hubiesen tenido algún problema, pero tal acción no se dio, y el punto es que el asunto inició y terminó desagradablemente a cargo de la empresa aérea referida, que tendrá finalmente una respuesta y hasta entonces conoceremos su real compromiso, sin omitir el interés expresado de capacitar a su personal en materia de manejo de estos canes y sus acompañantes, pero…

En el medio de los hechos —y va mi resto que por encargo— las afectadas sufrieron un trato que va más allá del cumplimiento del deber, al haber sido discriminatorio, vejatorio, abusivo, majadero y hasta perverso, que no sólo las puso bajo riesgo en ese momento y tanto a la usuaria como a la perrita enfermera, a la que le exigieron determinado comportamiento fuera de su contexto, e imprudentemente pidieron desnudarla de su equipo de trabajo (collar, correa y peto que la identifica internacionalmente y donde porta sus papeles) propiciando con ello una situación de gran vulnerabilidad, por cuanto delante del animal también a Carolina se le requirió retirarse hasta las calcetas, para enseguida manosearla hasta llegar a la parte del brazo izquierdo donde porta un catéter central por vía periférica, comentándosele entonces que cómo podrían saber si no lo utilizaba para drogarse. De ahí, este “capital humano” procedió a saquear el maletín de la doctora invalidándole los medicamentos, insumos y equipo médico que llevaba, pero lo más grave del momento fue que al retirarle bruscamente la “manga” que por requerimiento sanitario le cubre el aditamento médico, quien lo hizo provocó que la tela se enganchara con unas grapas desprendiendo el parche que lo retiene a la extremidad, y de esa forma afectando y desactivando el puerto, que para que volviera a servir hubiera requerido de la ejecución de un protocolo higiénico imposible de llevar a cabo en la zona. Vale citar que a consecuencia de este amargo episodio, la doctora sufrió un colapso tan pronto llegar a Costa Rica en vuelo posterior.

Por la situación tan apremiante, y preocupada más que por ella por la reacción o falta de reacción que pudiera tener CAROLA, la doctora no apuntó los nombres del abusivo personal, pero es lo de menos. Están registrados en la bitácora correspondiente, y ya será a voluntad del Director del AICM, Miguel Peláez Lira, actuar en consecuencia, aunque conociendo las costumbres de la 4T no procederá nada si el presidente López Obrador no interviene en aras de que esto no quede en agua de cerrajas, como tal parece que pretende hacerlo la CONAPRED, otrora ejemplar institución hoy devaluada en medio de una inapropiada burocracia.

 

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