Opinión


“Hay más cosas buenas”

“Hay más cosas buenas” | La Crónica de Hoy

El nuestro es un país grande, enorme, no me refiero sólo a su extensión territorial, sino a la grandeza de su gente y los recursos que nos rodean. 

Ser hoy el sexto lugar del mundo de los países más visitados así lo constata.

Mientras por un lado nos desgarramos las vestiduras con los temas de inseguridad y la permanente insistencia de Trump en amenazar con construir muros y poner nuevos aranceles a los productos nacionales, por otro lado, convertimos en deporte nacional culpar de nuestros problemas a la clase política mexicana por todo, sin detenernos a pensar que hoy somos el sexto lugar del mundo más visitado; que es real que México es una de las grandes potencias en materia turística —tan sólo en 2019 tuvimos un crecimiento del 68 por ciento en la visita de turistas y de 77 por ciento en ingresos respecto del último año—, es decir, al visitante promedio en el mundo le seguimos gustando pues allá afuera nos reconocen como una nación pluricultural, rica en historia, en paisajes, en cultura, en escenarios naturales. Justamente son aquellos los que más nos valoran y nos dan una lección de lo que significa nuestra diversidad, nos gritan que somos más grandes que nuestros problemas. 

Que también hay un México que está echado para adelante, que existe un sector pujante y que aporta de manera seria y constante su parte a la economía nacional; que le da al visitante promedio una oferta rica de opciones; que es buen anfitrión; que reconoce que no todo el país está infestado de inseguridad; que no todo es sinónimo de corrupción y debilidad institucional.

El sector turístico ha hecho su tarea con base en la enorme diversidad del país, debemos reconocerlo, pero acompañarlo de un trabajo de congruencia y ejemplo para otras áreas económicas. Que existen otras realidades, este México luminoso que no se detiene.

La lección pasa entonces, por ser menos mezquinos con nosotros mismos: que aceptemos que no nos estamos cayendo a pedazos, que la gente aún viene de otras latitudes y nos deja su dinero al visitarnos, que ellos logran ver nuestra grandeza. Éste sería un buen espejo en que deberíamos reflejarnos, tal como lo señala Carlos Fuentes “¿no es el espejo un reflejo de la realidad como un proyecto de la imaginación?”. Debemos empezar a creérnosla.

 

Luis DavidFernández Araya
Twitter: @DrLuisDavidFer

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