Opinión


Ricardo Gallardo

No es que esté mal cambiar de opinión, pero esto que pasa en el otrora significativo Partido de la Revolución Democrática raya en lo cómico-demencial. Los coordinadores se van y es evidente que coquetean con otros partidos (hoy triunfantes) y que su verdadero problema está en la cantidad de enemistades que se supieron crear mientras eran rivales políticos. Ahora llegan con las orejitas bajas, meneando el rabito y con ojitos del gato de Shrek, para ver si alguien los adopta.

Ricardo Gallardo | La Crónica de Hoy

No es que esté mal cambiar de opinión, pero esto que pasa en el otrora significativo Partido de la Revolución Democrática raya en lo cómico-demencial. Los coordinadores se van y es evidente que coquetean con otros partidos (hoy triunfantes) y que su verdadero problema está en la cantidad de enemistades que se supieron crear mientras eran rivales políticos. Ahora llegan con las orejitas bajas, meneando el rabito y con ojitos del gato de Shrek, para ver si alguien los adopta.

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