Opinión


Rosario. ¿Presa política de la 4T?

Rosario. ¿Presa política de la 4T? | La Crónica de Hoy

López Obrador y los morenistas, antes todos militantes del PRD, consumaron su venganza contra Rosario Robles. Los mueve el asunto de los videoescándalos que exhibió como corruptos a personajes del entorno íntimo de AMLO. Que Robles esté en la cárcel de Santa Martha es un exceso que sus abogados tendrían que aprovechar, si es que en realidad la están defendiendo, porque en ocasiones parece que no.

René Bejarano estuvo en el Reclusorio Preventivo Sur y Carlos Imaz en el Norte, ninguno en un penal como Santa Martha a pesar de que a ellos los filmaron con las manos en la masa, tratando de guardar los fajos de billetes que les entregó ese gran corruptor que es el empresario Carlos Ahumada. En ese entonces Ahumada vivía un romance con la propia Rosario, quien muchas veces ha dicho que su pecado fue enamorarse, lo que la convierte en personaje de telenovela.

El amor juega en esto un papel francamente siniestro. Hubo un tiempo, por ejemplo, en que Rosario y Andrés Manuel eran muy cercanos. Dicen los que recuerdan esa relación que ella fue de las primeras que detectó que el tabasqueño tenía potencial para las grandes ligas y le abrió camino. ¿Puede decirse que Rosario es la primera presa política de la 4T? Sí, puede decirse. Creo que el caso que se dirime realmente no es de la Estafa Maestra sino el de los videoescándalos. Si fuera el de la Estafa Maestra el grupo que controla la Universidad de Hidalgo ya estaría fuera del país y andan por ahí tan campantes.

Si no fuera un tema político, no se justificaría la visita relámpago de José Antonio Meade a Palacio Nacional ayer en la mañana. Tendría que haber ido a ver al Fiscal, pero fue a ver al Presidente porque es obvio que está en curso una venganza y el tabasqueño puede profundizarla o detenerla. A estas alturas Meade ya sabe si tiene que tramitar un amparo o no. Debe hacerlo. Para que no haya malos entendidos, afirmo que estoy a favor de que los corruptos del sexenio pasado sean presentados ante un juez. El gobierno, a través de sus órganos de Inteligencia, sabe de depósitos y retiros dentro y fuera del país. Procede o no procede por cálculos políticos.

El nuevo gobierno dosificará las capturas según sus necesidades políticas. Si siente que requiere un empujón en los sondeos de opinión, pues se lanzará contra alguno de los corruptos del pasado reciente. Tiene una amplia gama de prospectos. El primer elegido parecía ser Emilio Lozoya, pero él sí contrató a un buen abogado, el ex fiscal de hierro, que además está vinculado con el Fiscal General. Rosario resultó una presa más fácil porque además fue ella misma a la boca del lobo, a “dar la cara” decía, de manera que ni siquiera tuvieron que pedirle a Interpol que la buscara, lo que le habría dado a su equipo de abogados tiempo para tramitar por lo menos media docena de amparos, justo como hicieron los Lozoya.

¿Que Rosario Robles esté en la cárcel de Santa Martha debe ser motivo para que Enrique Peña termine con su fiesta interminable en España? La respuesta es que le está jalando los bigotes al tigre. Que por lo menos deje de exhibirse como si fuera intocable y tenga lista una estrategia de defensa del más alto nivel, que incluya no sólo un buen bufete de abogados. López Obrador dice que no lo anima la revancha. Los hechos lo desmienten. No olvida nada ni a nadie.

 

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