Opinión


Salud y economía: Una pandemia por partida doble

 Salud y economía: Una pandemia por partida doble | La Crónica de Hoy

Cualquiera diría que ya con los cientos de miles de hogares que estarán de luto por algún caso de coronavirus, el efecto de esta pandemia en el mundo habría sido suficientemente malo… pero lamentablemente no es así o, dicho de otra manera, la cosa no termina ahí. 

Paradójicamente, las medidas tomadas para evitar la propagación de la enfermedad y la muerte provocarán, inevitablemente, una contracción generalizada de la producción y comercio globales. Una disrupción económica que se traducirá en la pérdida de millones de empleos y en una grave crisis para la gran mayoría de las empresas del mundo. 

Definitivamente no coincido con la actitud de algunos de los dirigentes políticos, que buscan con ello evitar la alarma en la población y las consecuencias de ello en la economía de los negocios, pues al actuar así están propiciando un escenario mucho más riesgoso en el largo plazo. Si no lo quieren entender, seguramente ciertas predicciones económicas que se han publicado por parte de instituciones de gran prestigio e influencia internacionales podrían ser de utilidad para que comprendan la gravedad de la situación. 

En el caso de la OCDE, esta organización estima en su reporte OECD Interim Economic Assessment Coronavirus: The world economy at risk un crecimiento de 2.4% en el PIB global durante 2020, respecto al 2.9% de 2019 y, en escenarios más drásticos, un crecimiento de sólo 1.4% este año. Pero el impacto para México puede significar, como veremos más adelante, crecimientos negativos de casi 4%, según instituciones bancarias internacionales. 

El secretario general de la OCDE, Ángel Gurría, señaló: “Éste es el tercer y mayor shock económico, financiero y social del siglo XXI, y exige un esfuerzo moderno y global similar al Plan Marshall y el New Deal del siglo pasado, combinados”. 

La OCDE revisó sus perspectivas económicas sobre el crecimiento de China en 5%, respecto al 6.1% de 2019; pero estas caídas serán más drásticas en otras economías de la región, como Corea del Sur y Japón. Europa y Norteamérica son las regiones más vulnerables, donde el crecimiento llegará apenas al 1% y 1.9% respectivamente. México sólo alcanzará un crecimiento de 0.7% en esta revisión. 

Sin embargo, las proyecciones negativas no se agotan en las de la OCDE, los bancos internacionales, por su parte, son menos optimistas en sus previsiones económicas para México: 

Credit Suisse pronostica una caída del 4% en el PIB de este año, mientras que BBVA espera que el PIB mexicano tenga una contracción de 4.5%. Asimismo, Bank of América revisó su expectativa de crecimiento para México de -0.1% a -4.5% en 2020. JP Morgan espera una caída del 1.8% en el PIB de este año; pero tomado por separado, el segundo trimestre tendría una contracción de 15.5%, respecto al mismo periodo de 2019. Y, no obstante el cuidado que se ha tenido en mantener saludables las finanzas públicas, los márgenes de maniobra para enfrentar los efectos de una crisis económica son sumamente limitados, dado lo que puede preverse para variables básicas como el tipo de cambio del peso o el precio internacional del petróleo. 

Realmente resulta difícil imaginar la forma en que este gobierno habrá de encarar los difíciles tiempos económicos que nos esperan. Ya algunas voces se han hecho oír para sugerir medidas y programas de contención de la crisis y de reanimación económica para los negocios, sin que, hasta ahora, se haya hecho pública alguna estrategia o conjunto de políticas públicas de la dimensión y alcance que reclama lo que habremos de ver. 

Economistas como Ildefonso Guajardo, exsecretario de Economía, apuntan atinadamente que más allá de la emergencia sanitaria, los trabajos que se dejan de realizar por el aislamiento voluntario son un lujo que la mayoría de los mexicanos no se pueden permitir. Salir del mercado laboral por un periodo tan prolongado involucra consumir los ahorros y, en muchos casos, éstos representan sólo una parte de los ingresos que se pierden.  Guajardo explica que se necesita tomar medidas como exenciones fiscales y transferencias, que deben diseñarse en los tres órdenes de gobierno. A nivel municipal, las exenciones de predial pueden mejorar las condiciones de recuperación para las Pymes; a nivel estatal, la suspensión del impuesto sobre la nómina podría mejorar el ahorro para la recuperación, y a nivel federal, las políticas productivas y de seguro de desempleo pueden mejorar la transición a nuevos trabajos. 

La banca de desarrollo, a mi modo de ver y según mi experiencia al frente de Nacional Financiera, podría jugar un papel de gran relevancia en lo que haya de hacerse para auxiliar a las entidades productivas en todos los sectores. Un buen programa en este sentido, acompañado de medidas solidarias por parte de las empresas privadas, podría atemperar efectos negativos. Ya hemos empezado a saber de casos como el de Grupo Carso, Cinépolis, Soriana y Rappi, que se han comprometido a mantener su planta laboral en estos tiempos difíciles.

Volviendo a las estimaciones de la OCDE, para este organismo multilateral, el turismo y los mercados de materias primas son los más afectados. El turismo representa el 4.25% del PIB en los países de la OCDE y casi el 7% de empleo. Por otra parte, China, el mayor consumidor global de materias primas (petróleo, aluminio, cobre y plomo) redujo a menos de la mitad su demanda de estos bienes en lo que va de 2020. Se espera que en los primeros nueve meses de 2020, los precios de estas materias primas caigan en 20%. Estos cambios han hecho que el comercio global pudiera caer en 3.75%, sumando a una tendencia de desaceleramiento por el conflicto comercial entre Estados Unidos y China. 

Para contrarrestarlos, la OCDE propone un esfuerzo global en cuatro áreas específicas. La primera, en salud, involucra crear las políticas de tratamiento lo más rápido posible. En segundo lugar, los gobiernos deben amortiguar los impactos negativos inmediatos con un gasto general en salud y pensiones; planes de empleo y transferencias de efectivo, e incentivos temporales al IVA, acceso a capital, y garantías a Pymes en los sectores que sean más afectados. En tercer lugar, los gobiernos deberán realizar políticas macroeconómicas orientadas a reducir las tensiones sobre el comercio y las inversiones. Por último, es necesario restaurar la confianza en las cadenas de valor global. En una previsión optimista, las medidas podrían generar una recuperación del crecimiento a 3.5% para 2021. 

La Unión Europea ha lanzado medidas como las siguientes, reconociendo que son de corto plazo: una iniciativa de inversión de respuesta de 37 mil millones de euros dirigida a los sistemas de atención de salud, las Pymes, los mercados laborales, y 8 mil millones de euros de préstamos de capital de trabajo para 100 mil empresas europeas. El gobierno estadunidense aprobó la “Families First Corona Virus Response Act” que establece dos semanas remuneradas para los trabajadores afectados por el Covid-19, pagados por los empleadores, con reembolso del gobierno federal. El Congreso de los EUA aprobó un plan de 2 trillones de dólares en trasferencias directas y apoyos a trabajadores y empresas. 

En México las afectaciones pueden ser mayores, tomando en cuenta el peso de la economía informal, la mala situación financiera de las entidades federativas, el deterioro sensible de la inversión pública y privada (afectada ésta todavía más por decisiones irracionales como las de la cervecera Constellation), la tendencia de contracción que se ha venido presentando y la fallida apuesta que hemos hecho al petróleo. Por ello, ojalá que en México veamos pronto, con el sentido de urgencia que exigen las circunstancias, un conjunto de políticas públicas necesario para hacer frente a esta doble pandemia sanitaria y económica.

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