Cultura


Se escribe cuando no se puede hacer otra cosa, señala Juan Villoro

Leer es el acto de libertad suprema, dice Rosa Beltrán. Ambos autores participan en diálogo en la Fenal

Se escribe cuando no  se puede hacer otra  cosa, señala Juan Villoro | La Crónica de Hoy

Se ha dicho que a través de la lectura puedes viajar, atravesar diversos tiempos, mundos y universos, pero en realidad es mucho más que eso. Leer es el acto de libertad suprema, expresó la autora Rosa Beltrán durante la mesa El sendero por las letras: por dónde empezar a ser escritor, la cual compartió con el escritor y Premio Crónica Juan Villoro en el marco de la 32 Feria Nacional del Libro de León.

“Leer es un acto travestista, es decir, cuando yo leí Metamorfosis de Franz Kafka, yo no era las insidiosas hermanas, yo era Gregorio Samsa; y cuando leí Don Quijote de la Mancha yo no era Aldonza Lorenzo, yo era El Quijote, por supuesto. Entonces me di cuenta que sólo en los libros me sentía yo porque yo era todas las posibilidades”.

En ese sentido, la también académica de la UNAM y miembro de número de la Academia Mexicana de la Lengua, destacó que no puede entender que alguien no lea. “Me da una tristeza enorme pensar que la vida se va a acabar y que se va a perder de esta experiencia, porque los libros me han acompañado en todas las circunstancias de mi vida, desde las más maravillosas, hasta las más terribles. Cuando la vida ha sido realmente insoportable, meterme en un libro, una narrativa, es lo que me ha salvado”.

A propósito, Juan Villoro, desde su experiencia como una persona que llegó tarde a la lectura, compartió que puede ser más fácil entrar a la literatura con algo que sea cercano a tu mundo, “que te toque de forma directa”.

“Esta sacudida me ocurrió en las vacaciones previas a la preparatoria, cuando yo leí De perfil de José Agustín, una novela que se ubica justo en las vacaciones previas a la preparatoria, donde el protagonista vive en la Narvarte, la cual es una colonia muy parecida a dónde yo vivía que era en la Del Valle, sus padres se están por divorciar, los míos ya lo habían hecho, él se enamora de una cantante de rock, yo me quería enamorar de una cantante de rock, es decir, yo sentía que me veía en el espejo al grado de que el personaje no tiene nombre y yo pensé:  claro, no tiene nombre porque soy yo”.

Esta especie de “lectura en espejo”, añadió el miembro de El Colegio Nacional, lo justificó ante la vida, pues entendió que “incluso una vida tan absurda como la mía, sin brújula, sin mayor sentido, sin ninguna orientación posible podía tener significado, ser divertida, humorística, pícara, si la sabía describir”.

En ese sentido, De perfil fue el nacimiento de una vocación y una determinación. “Leer y escribir se convirtieron en tareas simultáneas porque para mí escribir era una forma de explicarme a mí mismo mi vida”.

“Muchas veces entiendes mejor la lectura si también practicas la escritura, aunque por supuesto que para esto se necesita un poco de descaro, irresponsabilidad y someterte al juicio de los demás”.

ESCRITURA. Rosa Beltrán reconoció que cuando comenzó a escribir no encontró una carrera, sino un camino. A esta idea, Villoro añadió que se escribe cuando no se puede hacer otra cosa.

“Esa es una muestra de que no hay otro remedio para nosotros que ordenar la vida por escrito contra viento o marea, te paguen o no, hayas fracaso o no…. No es como poner ladrillos y construir un muro, ni como una carrera que se transita y tiene distintos logros, aquí la determinación es fundamental”.

 

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