Opinión


Se fue de terrorista; arrepentida, quiere regresar

Se fue de terrorista; arrepentida,  quiere regresar | La Crónica de Hoy

Hoda Muthana tenía 19 años cuando les dijo a sus padres que se había inscrito en un curso en la Universidad de Alabama y que se iba a un viaje de estudios en Atlanta. Con el dinero de la colegiatura se compró un boleto de avión y voló a Turquía, de ahí cruzó la frontera con Siria y se unió al grupo terrorista conocido como ISIS, desde donde compartió en Twitter, una fotografía donde se le ve quemando su pasaporte.

De eso hace más de cuatro años, en los que ahora se sabe, se casó tres veces con combatientes yihadistas, quedó viuda dos, tiene un hijo y ahora, a los 24 años de edad, como muchos otros que un día dejaron sus vidas, sus países y sus familias, para unirse al sueño o pesadilla de un Estado Islámico, dice que está arrepentida y quiere regresar a los Estados Unidos.

No es la única, casos similares se han dado en las últimas semanas, sobre todo en Canadá y Gran Bretaña, de mujeres que se fueron por su gusto, cuando ya se sabía que ISIS degollaba periodistas, esclavizaba y violaba mujeres y quemaba vivos a sus prisioneros. Rechazaron todo y ahora están exigiendo ser bienvenidas. Esto ha dado lugar a un debate sobre si aceptarlas o dejarlas a su suerte, la mayoría de ellas viviendo despatriadas y sin pertenecer a ningún lado, en sobrepoblados campos de refugiados al noreste de Siria.

Hoda, una hija de inmigrantes de Yemen que creció en un hogar con reglas estrictas: no fiestas, no novio y finalmente un celular que pronto se convirtió en su ventana hacia los grupos extremistas. Una vez con ellos, dice que fue encerrada junto a cientos de otras mujeres de diversas partes del mundo, donde un hombre debía seleccionarla como esposa antes de poder salir de ahí y volver a ver la luz.

Se cambió el nombre a Umm Jihad y con el marido lejos en combate, se dedicó a escribir en Twitter bajo un seudónimo, festejando los ataques terroristas en Francia y Bélgica y a incitar a que se llevaran a cabo hechos similares aquí: “Estadunidenses despierten! es hora de estrellar un coche bomba contra la gente y derramar sangre” decía en uno de ellos.

Se estima que en los últimos diez años cerca de 300 estadunidenses y centenares de europeos, entre ellos al menos 900 británicos, se unieron a ISIS, como se le conoce por sus siglas en inglés, al Estado Islámico en Irak y el Levante, el grupo fundamentalista integrado por miembros de células terroristas en extinción, que se convirtió en la organización militante más peligrosa y poderosa del planeta en los últimos años.

El grupo floreció gracias a la guerra civil en Siria y al vacío de poder y las armas que dejaron las fuerzas del Pentágono en Irak. Su objetivo es crear un gobierno islámico universal donde prevalezca la ley Sharia, una interpretación estricta muy particular del Islam, no sólo en la religión sino en todos los aspectos de la vida diaria, lo que atrae a muchos de sus fanáticos. Obliga a las mujeres y niñas a estar totalmente cubiertas, les niegan educación, prohíbe la música en todas sus expresiones y las cortes imparten una justicia medieval.

Se da por hecho que el grupo ha sido derrotado y que no controlan ya el territorio en Siria que estaba en sus manos. Sin embargo, la ideología y la amenaza que representa persisten. Para las esposas originarias de occidente, el sueño ha terminado y quieren regresar a sus casas. Muthana quiere que la perdonen y dice que todo fue porque era joven e ignorante y le lavaron el cerebro.

El presidente Donald Trump ya dijo que no se le permitirá retornar a Estados Unidos y el secretario de Estado, Mike Pompeo, confirmó que no hay bases legales para su regreso. Meses después de que se fue se le anuló el pasaporte y se le retiró la nacionalidad, la cual se quita por ley cuando el ciudadano comete traición.

La familia de la joven ha demandado al gobierno argumentando que es anticonstitucional quitarle la nacionalidad y negarle un pasaporte. Las autoridades sostienen que de todos modos no le correspondía, porque sus padres eran diplomáticos cuando ella nació. Se desconoce cuál será su destino y el de su hija. La opinión pública en su mayoría parece estar en su contra y de todos modos también la ley, ya que de regresar e ir a juicio, el castigo por traición a la patria, aquí es la muerte.

 

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