Opinión


¿Se le abrió la puerta al diablo? (Segunda parte)

¿Se le abrió la puerta al diablo? (Segunda parte) | La Crónica de Hoy

Toda posibilidad de uso y abuso sobre la fauna silvestre está siendo rebasada

por mafiosos de origen chino, y no creo que su gobierno lo ignore al tratarse

de una práctica ligada a la parte más negra y obtusa de su ancestral cultura.

A diario se sabe de alguna pieza del organismo de animales especialmente

en vías de extinción, que tales criminales promueven bajo una sarta de

beneficios sexuales a los que solo un reverendo imbécil puede dar crédito.

Sin embargo, esta vez se pasaron de la raya, de ser tal cual lo informado

por la Alianza Nacional por la Conservación del Jaguar, desde donde compartieron

haber documentado por vez primera, en la Selva Lacandona, el asesinato de uno

de estos maravillosos felinos a objeto solamente de arrancarle el pene para comercializarlo

Sí, leyeron bien. Su piel y colmillos ya no interesan, por lo que habiéndoseles permitido

a manga ancha darle en toda su madre a la vaquita marina en persecución de la vejiga de la totoaba, 

seguramente tienen asegurado que de igual manera sucederá con las partes nobles

de NUESTRO gran gato. Me revuelca la impotencia, y... 

***

Respecto al texto de la semana pasada, en el que celebré la manifestación del presidente López Obrador hacia la protección a los animales no humanos, por cierto, durante una mañanera en la que se esperaban rudos abordajes, me contactaron algunas personas asegurándome que simplemente se había tratado de un amable distractor preparado a modo, precisamente porque había de por medio el tema de la marcha Sicilia-LeBarón, desacreditada de antemano por el Ejecutivo. Tal vez así haya sido y vaya a ser, pero mientras lo constato, me sostendrá la esperanza de que resulte cierto y sobre todo efectiva la postura presidencial, que bien podría estrenarse con esto de los jaguares que vaya que sería punto a favor, más, mientras son peras o manzanas…

Permítaseme seguir hasta donde el espacio de hoy me lo consienta, con el asunto de las reformas y adiciones que se pretenden aplicar a la Ley de Protección a los Animales de la Ciudad de México, y que bajo el pretexto de “armonizarla” con el artículo 13 de la flamante Constitución capitalina, tanto cambio le metió la diputada morenista Leticia Varela, que terminó más bien por presentar casi una nueva legislación, insisto que aunque con muy buena intención y propósito, también con evidente desconocimiento práctico, resultando entonces en un texto imposible de ir observando por su mala redacción que lo hace enormemente confuso, inviable en muchos aspectos, con marcada sobrerregulación e invasión de competencias, carente de cruce con ordenamientos del nivel y/o superiores, omiso importantemente, con duplicación de funciones y, lo peor, INCONGRUENTE con la mismísima Exposición de Motivos que fundamenta el proyecto… bueno, LOS PROYECTOS… porque han de saber que también y al mismo tenor, la legisladora le entró al Código Penal; de ahí que haya provocado tanto desconcierto y tenido enemil reclamos y protestas que lamento dar por buenos, y por lo que incluso fue sumamente riesgoso que haya declarado al periódico Milenio, que de ser cierto ALGO de lo que citaban sus detractores, “bajaría de inmediato” el proyecto que ¿inconscientemente? refirió como “ley”, lo que sin duda tendrá que hacer si sabe sostener compromisos. Y no por las propuestas en sí, algunas urgentes ya de implementar y a las que me sumo, sino porque no todas proceden en el ordenamiento local y algunas ya están dispuestas en otros, inclusive federales, pero, más que nada porque no se debe determinar una acción como delito, sin dar opciones para que no se cometa. Ello, además de que esta Ley en lo particular debe ser clara, precisa, concisa y maciza, al ser de exclusivo interés ciudadano puesto que las  autoridades competentes solo la usan y usarán en casos a modo. 

Asimismo, definir a los animales de conformidad a su función zootécnica (término sin concretar jurídicamente) es absurdo en una ley de “protección”, que por ello está obligada a incluir sin miramientos a todo vertebrado e invertebrados con demostrada capacidad de sufrimiento. De esa manera quedaría comprendida aquella fauna silvestre que se encuentra en el limbo, esto es, sin amparo del ámbito federal, pero, no abriéndole la puerta al diablo. ¿Me explico? Continuaré…

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