Opinión


¿Se le abrió la puerta al diablo? Primera parte

¿Se le abrió la puerta al diablo? Primera parte | La Crónica de Hoy

De plano no paso por la caza de los animales. Me rebasa. Más aún 

su fase “deportiva”, PERO, que tan innecesaria infamia, encima, 

pueda practicarse con arco y flecha no tiene calificativo suficiente, 

y menos cuando se va sobre un venado al que ya conoces y que 

se ha librado de tu maldita puntería por tres años, hasta que justo 

le das al parejo de enterarte que fuiste seleccionado para recibir el

 Premio Alfaguara, de pilón, dotado con 175 mil US dólares que te

permitirán seguir matando a placer. Es el caso del escritor 

Guillermo Arriaga, tan lamentable como lo es también la 

necedad de mantener en total solitud a la elefanta africana ELY,

huésped del Zoológico San Juan de Aragón por la que hoy mismo 

—a partir de las 5 de la tarde y en pleno Zócalo— la AC 

Abriendo jaulas & abriendo mentes realizará lo que describe como 

“una cadena de amor para mandarle luz”, y asimismo para que la SEDEMA —

ente gubernamental responsable de esa vida— acepte su traslado al

santuario brasileño que desde hace tiempo la espera

Vaya, vaya, vaya… todo me esperaba menos que justo para hoy, en que tenía planeado diseccionar partes interesantes de las dos reuniones organizadas para escuchar reclamos, propuestas, sugerencias y hasta desahogos a causa de las pretendidas reformas a la Ley de Protección a los Animales de la Ciudad de México, se diera que durante la mañanera del pasado lunes el Presidente López Obrador aceptara, incluso de buen agrado, dialogar sobre el tema, inesperadamente llevado a cuento por el reportero Hans Salazar, que representando a diferentes plataformas preguntó al Ejecutivo sobre las 25 propuestas que al respecto circulan de tiempo atrás, promovidas por varias asociaciones del ramo reunidas en lo que pudiera entenderse como la confraternidad APASDEM. 

En lo personal me sorprendió gratamente que el presidente estuviera al tanto de esas concretas peticiones (aunque sí el lugar y el momento), porque en dos oportunidades que tuve de tratarlo por lo mismo, me mostró interés natural y hasta preocupación particular por la cantidad de perros sin hogar, dado lo cual, hablamos de la imperante necesidad de robustecer las campañas para su manejo responsable y control no letal, lo que condujo a que me recibiera su entonces Secretaria de Salud con quien planeamos algunas cosillas, pero no pasó de ahí. Es por ello que celebro que para esta ocasión se tenga incluso la pretensión de que el tema suba federalmente, pues por ser precisamente la protección un tema de competencia local hay enorme disparidad en sus disposiciones, especialmente a nivel municipal, lo que no debe seguir sucediendo. Me gustó igualmente que para el propósito, fuera el mismo AMLO  quien instruyera la participación de todos los interesados, TODOS, porque no está siendo de tal modo, y que al igual, comentara que la mayoría de propuestas fluirán con aceptación general, más reconociendo que otras habrán de trabajarse por consenso y convencimiento… con persuasión… y no por imposición. Es claro que la referencia fue hacia la tauromaquia (que ya ni negocio resulta para sus “patrocinadores”); las peleas de gallos (que implican hasta facetas de crimen organizado); la comercialización de animales y, por supuesto, los zoológicos, cuya desaparición paulatina necesariamente representará conflictos de interés, partiendo de que no se termina de aceptar que al menos los urbanos ya caducaron, y que no solamente se trata de imitar los hábitats de la fauna ni de aparentar darle un trato respetuoso y armonioso a la misma dentro de un horario burocrático, sino que los espacios en las ciudades ya no dan para más, sin omitir la contaminación ambiental, lumínica y sonora que padecen, más la necesidad de mantener encerrados a los animales por seguridad, lo que necesariamente altera sus hábitos y costumbres y por lo tanto no cumple con sus requerimientos de bienestar y menos con las Cinco Libertades, que aunque siendo insistentemente obligatorias, prácticamente son imposibles de consumar hasta para los mismos protectores que impedimos el desarrollo natural de los animales al esterilizarlos, pues estarán de acuerdo conmigo en que respetar su integridad no es tema moral sino físico, por lo cual estaríamos faltando gravemente a un ordenamiento constitucional. ¿Me explico? De ahí el cuidado que debe tenerse al redactar leyes. Continuaré…

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