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Se perdieron años en el control del sargazo por negación: Alfonso Aguirre

Nuestros científicos. La llegada masiva de sargazo a las costas del Caribe mexicano es un problema que comenzó a detectarse desde hace diez años, pero ni la comunidad científica ni las autoridades consideraron que tuviera las grandes dimensiones que hoy se conocen

Se perdieron años en el control del sargazo por negación: Alfonso Aguirre | La Crónica de Hoy

El trabajo de Alfonso Aguirre ha ayudado a la restauración de ecosistemas en diferentes islas.

Son 20 millones de toneladas de sargazo que se desplazan cada año, flotando sobre el mar desde África y Brasil hasta el Caribe, e impactan la economía de 35 países y estados, por lo que urge acelerar programas de aprovechamiento y control de ese vegetal marino que vayan más allá de esfuerzos voluntariosos de corto plazo. Así lo explica el oceanólogo Alfonso Aguirre Muñoz, doctor en Desarrollo sustentable por el Colegio de la Frontera Norte, consultor independiente y ex director del Grupo de Conservación de Islas A.C.

La llegada masiva de sargazo a las costas del Caribe mexicano es un problema que comenzó a detectarse desde hace diez años, pero ni la comunidad científica ni las autoridades consideraron que tuviera las grandes dimensiones que hoy se conocen.

“La presencia del sargazo en las playas y costas caribeñas choca de manera frontal con la imagen idílica de la región: aguas color turquesa y playas de blanca arena asociadas a los arrecifes de coral, que es el argumento fundamental para atraer turistas nacionales y extranjeros”, expone Alfonso Aguirre, quien ha recibido diferentes premios por sus estudios y proyectos en materia de conservación como el Premio MIDORI 2016 (CDB/ONU y Fundación Aeon), Premio Por Amor al Planeta de VW 2014 y Premio del Pacific Seabird Group 2016.

En lugar de este bien asentado imaginario colectivo internacional tan particular, se ha vuelto lugar común en los últimos años que las playas caribeñas estén saturadas de arribazones de dos especies ese sargazo que cubren la arena, a veces desprendiendo malos olores y gases. Las propias aguas aledañas a las playas con frecuencia, en especial de marzo a octubre, están también llenas de sargazo flotante y de color café, de las especies Sargassum natans y Sargassum fluitans.

NATURALEZA Y SOCIEDAD. Alfonso Aguirre Muñoz es originario de Coahuila y desde niño se interesó en la naturaleza. Al concluir su adolescencia ingresó a la Universidad Autónoma de Baja California (UABC) donde inició un largo recorrido para estudiar a las comunidades que dependen de ese ecosistema, al igual que los ecosistemas naturales, su flora y su fauna.

Junto con el Grupo de Ecología y Conservación de Islas (GECI) trabajó 15 años para la restauración de diferentes ecosistemas y fue uno de los impulsores de los llamados “métodos de atracción social”, para que las aves regresaran a anidar a islas que habían dejado de poblar por la presencia de especies invasoras como gatos y ratas.

Ahora, al reflexionar sobre el problema del sargazo, opina que hubo una negación dilatada del problema.

“México ha destacado hasta ahora por su falta de aplicación en la investigación sobre este tema fundamental —dice el investigador—. Las erráticas reacciones como país han sido meros paliativos con acciones de remediación de cortísimo plazo. Esto es a pesar de que la comunidad científica ha señalado repetidamente la importancia de tener un amplio programa de investigación de largo plazo acorde a las circunstancias, habiéndose propuesto ya ciertos objetivos y preguntas preliminares”, explica.

El gobierno del estado de Quintana Roo convocó en junio de 2019 a una reunión internacional del Gran Caribe con el fin de que autoridades, académicos y empresarios tuvieran oportunidad de: 1) conocer el estado del arte en el conocimiento del fenómeno, confirmándose que es muy limitado; 2) identificar los temas prioritarios por desarrollar; y 3) definir las oportunidades de colaboración.

Para este científico, que Estudió Acuacultura en la Universidad de Kagoshima, Japón, y habla cinco idiomas, lo que sí resulta incuestionable es que la viabilidad del Sistema Arrecifal Mesoamericano está en duda, y el futuro del turismo de playa en la región del Caribe pasa a ser también cuestionable.

“Y la pesca asociada a los arrecifes coralinos seguramente disminuirá. Más allá de que los arribazones de sargazo a las playas mexicanas son una seria e inmediata, amenaza económica y social para el turismo en particular, se trata sobre todo de un probable cambio ecológico y de gran escala, con impactos en variados ecosistemas y recursos que han sido históricamente de gran valor para la región”, dice Aguirre Muñoz.

Sostiene que ahora estamos frente a un futuro ambiental incierto para toda esta región marina y costera, y de territorios insulares del planeta. Hay una infinidad de preguntas de investigación a ser respondidas por diversas disciplinas. Estamos también, y sobre todo, ante una grave conmoción ambiental, con serias consecuencias económicas y sociales. Hasta ahora las respuestas han sido en general descoordinadas, espontáneas, ­desarticuladas y no jerarquizadas. Los hoteleros de la región son los que han reaccionado en forma más tenaz tratando de mitigar el impacto. Con todo, y si bien el conocimiento científico disponible y la experiencia práctica generada a la fecha son limitados, ofrecen ya valiosos insumos para una reflexión colectiva orientada hacia acciones oportunas y proporcionales a la magnitud del reto, incluyendo las opciones adaptativas.

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