Opinión


Seguridad aérea, prioridad

Seguridad aérea, prioridad | La Crónica de Hoy

La semana pasada se realizó el Congreso Internacional de Seguridad Aérea, organizado por la Secretaria de la Defensa Nacional, con el fin de abordar los desafíos de la industria en materia de seguridad. Esto no puede considerarse menor en un país en donde en promedio cada investigador debe dictaminar 100 eventos, ya sean accidentes o incidentes, lo que nos sitúa en uno de los peores sitios en investigaciones terminadas. 

Un punto que resaltó en este congreso es la determinación de la oficina regional de la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI), para que en 2030 América Latina registre cero fatalidades en la aviación comercial. Para ello, es indispensable llevar a cabo una serie de medidas que refuercen la seguridad operacional, y aumentar la colaboración entre países de la zona, para asegurarse que toda América Latina participe.

La OACI calcula que en 2030 el tráfico aéreo mundial llegará a sumar 7,000 millones de personas anualmente. Esto implica un reto monumental, ya que sin seguridad la aviación no podría funcionar. Los objetivos son muy claros y uno de los primeros pasos ha sido  actualizar el Anexo 19, relacionado con la seguridad operacional. 

De acuerdo con la OACI este anexo debe ser la punta de lanza del objetivo, ya que en él se encuentran los procesos y las gestiones que los países deben realizar para tener un entorno seguro. Una de las actividades prioritarias es la capacitación de los operadores (aerolíneas y empresas de transporte privado y público) y el apego absoluto a los principios de rigor y calidad por parte de los fabricantes, para garantizar que los motores, las hélices y los aviones sean cien por ciento seguros. 

Otro de los participantes destacados en el Congreso fue el de la Junta de Investigación de Accidentes de Aviación Civil de Argentina, considerada como el mayor caso de éxito en este rubro en América Latina, ya que sus indicadores muestran que concluye exitosamente más del 80% de sus investigaciones y se asegura de que los operadores corrijan las fallas que los hayan llevado al accidente o incidente.

Como comparación, México recibe el 4.96%  del presupuesto que Argentina destina a esos fines, lo cual es una muestra del orden de prioridades que tienen ambos países. En esas condiciones lo único que puede decirse es que nuestra área de investigación de accidentes logra casi lo imposible.

En ese sentido, hay que mencionar que nuestra nueva Agencia Federal de Aviación Civil tiene ante sí una grave responsabilidad. La seguridad debe ser lo primero y en esta tarea tiene que apoyarse en todos los actores de la industria.

Por eso es buena noticia que la Universidad Aeronáutica de Querétaro inlcuirá en su currícula una asignatura sobre seguridad aérea ya que se requieren técnicos especializados tanto en la gestión de los diversos programas como en la investigación de los accidentes y el seguimiento de las recomendaciones emitidas. Todo lo que se diga es ocioso frente a los indicadores y ellos marcan claramente la necesidad de poner manos a la obra. Ojalá que en el 2020 se vean resultados claros.

 

Lo oí en 123.45: Además, se debe investigar y hacer justicia en el caso de Mexicana de Aviación: anular las irregularidades, castigar a los responsables y resarcirle a los trabajadores su patrimonio.

 

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