Opinión


Señor Presidente, ahí no por favor

Señor Presidente, ahí no por favor | La Crónica de Hoy

La movilización “humanitaria” de los animales, especialmente la de aquellos para abasto —de por sí inadmisible partiendo de la misma condición de los transportes— históricamente ha estado a cargo de verdaderos salvajes al volante, solo que ahora cada vez más jóvenes y como así, con notoria irresponsabilidad, desconocimiento del manejo de la “carga” que transportan y absoluta indolencia, dado lo cual, nuevamente el pasado lunes se volteó un camión que transportaba rumbo al matadero un aproximado de 200 cerditos, y todo, a causa de llevar una velocidad imprudente. El hecho sucedió a la altura del Municipio de Ixtapaluca, Estado de México, lugar donde además de quedar una veintena de ejemplares muertos al estrellarse contra el pavimento, otros tantos, totalmente desorientados, fueron víctimas de la violenta rapiña de los habitantes de los alrededores. Me pregunto dónde estaría la policía municipal y especialmente el personal de la SADER, siempre omisa respecto a la obligación que tiene de vigilar y hacer cumplir la normatividad de la materia. Sé que mi insistencia en señalar una vez más esta circunstancia no hará que la atiendan, máxime, bajo este nuevo estilo de gobernar donde solo el Presidente habla, y no será el caso, por lo que seguramente se repetirán tan dantescas escenas.

 

 

Estamos a días de que se lleve a cabo LA ENCUESTA —seguramente amañada— que permitirá conocer al estilo tuitero si se quiere o no el TREN MAYA, megaproyecto de enorme impacto para la zona prevista y que por lo mismo, siendo honestos, no debería decidirse a partir de escrutinio semejante, menos todavía, sin contar con información completa, comprensible y fidedigna a modo plan maestro, que permitiera guiar la decisión. Es por ello, porque se está a un tris de conocer un fallo crucial proveniente exclusivamente de los pueblos originarios y de una opinión científica acotada, que sin que nadie requiera mi opinión la doy, eso sí, con toda humildad, pero con el mismísimo “todo respeto” que el Ejecutivo aplica para referirse con rudeza a punto que le es incómodo y así yo también, para encarecidamente pedirle —porque es un hecho que su juicio será el voto que finalmente lo decida— que al menos NO INVADA CALAKMUL. Que le dé la vuelta o le pase muy por encima a ese pedazo sagrado de selva que les pertenece ancestralmente a los jaguares, primordialmente, como especie sombrilla de un ecosistema único, incluidos sus vestigios arqueológicos. Siendo así, irrumpir SU entorno con estaciones, viviendas, tienditas de artesanías, bodegas, puestos para alimentos y todo lo que conlleva la depredadora infraestructura turística, como vendrían a ser simplemente los servicios sanitarios, sin omitir el ruido y bullicio incontrolables y hasta la contaminación lumínica que por ende se necesitará, pretendiendo, además y absurdamente, resolver el impacto sobre la fauna construyéndole “pasos” e instalando “sistemas electrónicos” dizque para ahuyentarla de las vías ferroviarias, es un crimen anunciado.

Dejen a Calakmul tranquilo. No invadan ese tesoro con una incontrolada “civilización” humana que solo traerá abuso, pues demostrado está, no hay especie más inmoderada que la nuestra, así como bien se sabe también que México por entero carece de cultura del mantenimiento y por lo que a pronto aquello se convertiría en un mierdero. Va mi resto, y por lo que invito cordialmente al presidente AMLO a dejarse sentir por el jaguar. A que juntos, cada quien pagando lo suyo, claro, lleguemos a la cima de la pirámide símbolo de la Reserva, para que a sus 55 metros de altura y admirados por la vegetación, escuchemos el sonido de un silencio que le pone a uno los pelos de punta, porque…

Aunque no lo veamos, algún jaguar nos estará observando. Experiencia única que incluso al recuerdo nunca deja de sentirse con la misma intensidad que provoca esa sensación de suspenso y miedo a la vez, ante el poderío y misterio que envuelve al dios jaguar en sitio que para mejor, resguarda la más grande población de la especie en nuestro país, pero, con una capacidad de carga que debe entenderse partiendo de los requerimientos de espacio (km2), dadas las solitarias costumbres de estos felinos y la necesidad de contar con un número X de ciertas especies-presa para subsistir.

EN OTRO ASUNTO… distraídos con la Iniciativa de la diputada Leticia Varela, pasó de noche el proyecto de un priista que aparentando estar a favor de los perros, ¡OJO PROTECCIÓN!, lleva jiribilla preocupante. Ya me ampliaré...

 

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