Opinión


Show espiritista en Palacio Nacional

Show espiritista en Palacio Nacional | La Crónica de Hoy

Francisco I. Madero: ¡Manifiéstate!

 

Cumplir y hacer cumplir la Constitución y las leyes que de ella emanan no es, no debería ser motivo para montar un show mediático. De hecho, debería ser un acto rutinario que pasara casi desapercibido. En el caso de López Obrador esto de pasar casi desapercibido es imposible, impensable. Es un fanático del show. Adicto a cámaras, micrófonos y reflectores. Un caso para especialistas. Lo suyo es acumular portadas. Usa y abusa de su poder para tener todos los días a docenas de reporteros a su disposición para hablar un par de horas, en ayunas, de todo lo que se le ocurra.

Asuntos interesantes, intrascendentes, chistoretes, anécdotas, difamaciones. Quema adversarios, batea rolas, come antojitos, todo transmitido en vivo y en directo. Los medios, que sobreviven gracias al dinero público, le siguen el juego. Lo que viene para AMLO es que los medios lo sigan todo el día y toda la noche, justo como a las Kardashian, para que todos veamos cómo elige sus atuendos, qué color de calcetines prefiere, qué desayuna, cómo se peina, falta casi nada para que suceda y tenga altos niveles de audiencia.

Claro que si su adicción a los medios le da 80 por ciento de aceptación popular el que está mal no es el insaciable, sino su público, los mexicanos, en fin. Por todo lo anterior, decía, no debe extrañarnos que ya esté listo otro gran show: el de la firma de una carta compromiso para que el presidente no se reelija. Tiene que hacerlo en público porque en privado hay mucha gente que sostiene que se quiere reelegir y que está preparando el terreno para lograrlo. Se quiere quedar en Palacio Nacional hasta que el cuerpo aguante, dicen.

Eso es una gran mentira, sostiene el mandatario, que se molesta de que alguien piense que es un “ambicioso vulgar”, así que para dejar las cosas en claro montará su numerito. ¿Es un exceso? Sí lo es, pero eso a nadie parece importarle, lo que importa es que los reporteros salgan de ahí con temas para llevar a la mesa de redacción y que AMLO siga definiendo la agenda nacional.

¿Cómo será el numerito? Bueno, la presencia de don Francisco I. Madero es obligada. Fue a él, al mártir de la democracia, al que se le ocurrió eso de “Sufragio efectivo, no reelección” que plasmó en el plan de San Luis en el lejanísimo año de 1910, que presente lo tengo yo. La frase pegó. Por décadas era la rúbrica de la papelería oficial, hasta hace unos días cuando fue borrada por orden superior. ¿Cómo atraer el espíritu de Pancho Madero a Palacio Nacional? Muy sencillo, con una ouija, a la que por cierto el prócer era muy aficionado para comunicarse con los habitantes del más allá.

Él mismo, hablo de Madero, era una especie de médium, hablaba con los invisibles, de manera que no le molestaría participar en una sesión frente a los reporteros. Se le podrían hacer preguntas y que respondiera con golpecitos en la mesa.  Era un patriota espiritista, qué le vamos a hacer. Asumió como cruzada personal terminar con el porfiriato y como a don Porfirio le dio por reelegirse por las buenas o por las malas, el lema del “Sufragio efectivo, no reelección” cayó en terreno fértil. Madero, está listo para manifestarse en Palacio Nacional y decir que su cruzada democrática sigue vigente y que muy pronto, dentro de unas horas, su apotegma volverá a resonar en Palacio Nacional.

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